Mientras el sector metalúrgico anota una caída de 10,3% interanual, la Secretaría de Comercio se prepara para flexibilizar el Decreto 1174/2016, con una baja de aranceles a la importación. El objetivo es modernizar el parque industrial y dotar de competitividad a las fábricas locales frente al avance de un gigante asiático que compite con precios imbatibles.
La posibilidad de importar plantas “llave en mano”, que fue noticia el año pasado con la llegada de contenedores completos con granjas o distintas instalaciones para el agro, vuelve a ser noticia ya que la administración de Javier Milei, trasladará beneficios similares a la adquisición de líneas completas usadas.
Ante la asfixia del mercado interno, la falta de horizonte exportador por el atraso cambiario y la pesada carga tributaria, el Gobierno habilitará el ingreso de líneas de producción completas usadas con 0% de arancel.
La maquinaria nueva ya tiene un 0% de alcance -tras la modificación del régimen 256- sin embargo, el alto costo de inversión en un contexto económico con signos de interrogación hace que la posibilidad de traer bienes usados sea más atractiva y hasta una palanca para la producción local.
Pragmatismo: acortar la brecha
La lógica oficial es directa: si el costo de la maquinaria nueva es prohibitivo, el equipamiento usado puede ser el puente tecnológico necesario. “Una planta alemana o brasileña de hace diez años todavía es muy superior a gran parte de lo que existe hoy en Argentina”, explicaron fuentes del Palacio de Hacienda a El Cronista.
La medida busca beneficiar especialmente a las pymes que no logran acceder a bienes de capital 100% nuevos para escalar su producción con una inversión de ronda los u$s 10 millones. La clave de la actualización normativa, que ya cuenta con el aval de los técnicos de Economía, es la eliminación del arancel a la importación.
También se plantea para desarrollos específicos, como es el caso de Vaca Muerta. El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, anunció que está trabajando junto al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, “para lograr que el derecho de importación de bienes de capital sea 0%” para esos proyectos.
El abismo de la capacidad instalada
El anuncio llega en un momento crítico. Según el último informe de Adimra, la actividad metalúrgica no solo cayó un 10,3% interanual en febrero, sino que la Utilización de la Capacidad Instalada (UCI) se hundió al 40,2%, el registro más bajo de los últimos cuatro años.
El sector Bienes de capital (BK) acumuló en febrero 10 meses consecutivos de caída (-14,6%). Tras un 2024 con contracción del 13%, el inicio de 2026 profundiza el terreno negativo.
En un mercado recesivo, el ingreso de BK importados creció un 76% anual en 2025, con una tasa promedio mensual del 6,1% desde mediados del año pasado.
Los números reflejan que el dinamismo de sectores como Minería (-8,2%) y Petróleo y Gas (-9,3%) no está traccionando a la industria nacional. La falta de encadenamientos productivos impide que los proyectos de inversión se traduzcan en órdenes de compra locales.
El escenario para el próximo trimestre se mantiene signado por la prudencia y el sesgo negativo, según Adimra ya que 6 de cada 10 empresas no prevén cambios positivos en su nivel de actividad.
¿Reconversión o golpe crítico?
Desde la gremial empresaria advierten que la medida golpea a fabricantes de maquinaria industrial, válvulas y bombas.
Desde el sector metalúrgico explicaron a El Cronista que “mientras se generan beneficios para la importación, la producción local no tiene herramientas para competir, asumiendo mayores costos y requisitos técnicos que en otros países no se cumplen”.
El riesgo que se advierte es claro: “el fabricante local no llega a igualar los precios de productos elaborados en el sudeste asiático con insumos subsidiados y reintegros a la exportación”.
A esto se suma -en línea con la modificación del régimen 256- la reducción del 20 al 10% de contar con equipamiento nacional, como requisito para acceder al beneficio, lo que va en detrimento de la demanda de bienes de producción local.
Desde otro ángulo, Sergio Orieta, asesor técnico del CDA y Director de Estudio Consultar SAS, explicó que “prácticamente no existen empresas locales que fabriquen líneas completas”; según señaló se producen maquinas (partes de una línea) para los sectores alimenticio, automotriz y farmacéutico, principalmente.
“Estamos insertos en el mundo y ya no hay barreras, es parte de la lógica del mercado”, asumió Roberto Lippi, asesor de la Asociación Argentina de Fabricantes de Maquinas Herramienta Accesorios y Afines (Aafmha) y puso énfasis en la fiscalización.
“El temor es que el beneficio se desvirtúe y las líneas importadas terminen en el mercado del desguace y la reventa en lugar de ser una palanca productiva”, dijo y destacó que el control debe ser de los más exigente.
En este punto, la normativa que espera la firma del presidente, Milei, es clara ya que plantea que, en el término de un año, tras su importación, el equipamiento debe estar en funcionamiento.
“Muchos de los socios de mi cámara, incluso, se van a perjudicar”, reconoció Lippi; aun así, explico que la tecnología avanza muy rápido y aunque “estamos intentando competir, es muy difícil”. Para dimensionar contó que una máquina que hace cuatro años en China costaba u$s 60.000, hoy vale u$S 12.000.
Además de cantidad, aclaró que “China siempre tiene algo de subsidio del Estado en sus eslabones, lo que agrega una cuota de dificultad al intentar competir”.
Aquí tienes tres opciones para acortar el texto, manteniendo el impacto y todas las ideas clave, pero eliminando las redundancias:
Victoria Tomadoni, CEO de la firma que lleva su apellido y una de las pocas empresas que fabrican líneas de producción “llave en mano” en la Argentina aseguró que las grandes compañías siempre pudieron importar recurriendo a terceros países vía “traders”. En este punto puso en valor la producción local y beneficios como el soporte técnico y la asistencia que pesan al momento de decidir. “Una planta parada 24 horas, por un inconveniente técnico liquida todo el ´ahorro´ de compra un bien en el exterior”, explicó.
La empresaria que dirige una empresa de 80 años y es dirigente de la UIPBA destacó como positivas las medidas de apertura que permitieron bajar costos: por ejemplo, una válvula de u$s 4000 a u$s 400, al poder hacer la compra directa, sin embargo, advirtió que la facilitación de ingreso de maquinaria con baja de aranceles “golpea” a los fabricantes locales que si pagan arancel y más costos tributarios.
La “misión imposible” frente a China
Sin descuidar el reclamo de alivio fiscal al ministro Luis Caputo, la industria activa un plan de supervivencia que tiene a China como paradójico aliado. Tras un 2025 letal por el shock de importaciones y la caída del consumo, los empresarios aceptan la asimetría estructural: “Competir con un sistema de subsidios cruzados y escala global es una batalla perdida”, admiten en el sector. La preocupación ya no es solo el costo, sino el salto de calidad de las marcas chinas que hoy lideran mercados mundiales.
Sin un interlocutor oficial para una política industrial, los empresarios activan un “plan de supervivencia” basado en la asociación. El objetivo es tentar a firmas asiáticas para producir en suelo local bajo esquemas de integración de partes y abastecer a la región. El primer paso formal será en abril, con una misión a la Feria de Cantón para sellar alianzas que repliquen el éxito del modelo brasileño y aseguren la continuidad de las fábricas locales.