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El mercado laboral es uno de los ejes del debate económico actual, con diagnósticos por momentos ásperamente contrapuestos. Mientras los datos oficiales mostraron un deterioro hacia el cierre de 2025, desde el Gobierno insisten en una lectura más optimista sobre la dinámica del empleo.
El presidente Javier Milei, en particular, viene cuestionando con insistencia las lecturas criticas sobre el mercado de trabajo, al cual le atribuye signos de expansión con referencia a los datos tomados en su conjunto. “Puede ser que no les guste el tipo de empleo. Cayeron los registrados y subieron los independientes, por eso sacamos la ley de Modernización Laboral”, afirmó en uno de sus ultimas disertaciones, al cerrar la Expo Efi.
Sin embargo, el dato más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) marcó un quiebre en la dinámica que se había observado a lo largo de 2025: la desocupación se ubicó en 7,5% en el cuarto trimestre, con subas tanto en la comparación interanual como frente al trimestre previo.
En ese contexto, un nuevo informe del IAE Business School aporta una señal que trasciende el balance sobre el pasado y aporta un dato en perspectiva que no caerá simpatico al Gobierno, enfrascado en una posición que atribuye a eventos políticos del 2025 los ruidos de algunas variables clave, superada la inercia de los cuales todo mejorará. La frase más significativa de esta mirada la pronunció el ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó hace dos semanas, en el AmCham Summit 2026, que “los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”.
En materia de empleo el dato del IAE echa sombras sobre ese optimismo visceral con una señal que, además, proviene de un sector como las pymes, uno de los principales generadores de puestos de trabajo.
Así, según la última encuesta de expectativas pyme, dirigida por Guillermo Fraile, una proporción relevante de empresas dejó de proyectar crecimiento y comenzó a considerar recortes en su dotación.
Al sumar quienes afirmaron que “probablemente” reducirán personal (31,1%) con aquellos que ya lo definieron (18,5%), el indicador alcanzó cerca del 50%, el nivel más alto de los últimos años.
“El dato más relevante de esta medición es el cambio en la dinámica del empleo. Por primera vez vemos que una proporción significativa de pymes no solo dejó de pensar en crecer, sino que empieza a evaluar reducir su dotación, lo que refleja un escenario de mayor cautela y menor previsibilidad”, señaló Fraile.
El estudio se realizó entre enero y febrero de 2026 sobre una muestra de 167 pymes familiares del Gran Buenos Aires y el interior del país, mayormente de entre 10 y 50 empleados, pertenecientes a los sectores de servicios, comercio e industria.
Un mercado laboral más restrictivo
La cautela no se limita a las expectativas. El relevamiento también mostró que el 41,9% de las empresas redujo personal en los últimos seis meses, lo que confirmó que el ajuste ya comenzó a materializarse.
Al mismo tiempo, persiste una tensión estructural: más del 70% de las pymes afirmó tener dificultades para encontrar talento. Esta combinación —problemas para contratar junto con menor intención de expandir plantillas— configura un escenario más restrictivo para el empleo.
Menos optimismo y más incertidumbre
El deterioro también se refleja en la percepción general de los empresarios. La proporción de quienes esperan una mejora en la situación económica cayó de niveles cercanos al 70% a poco más del 30% en el último año.
En paralelo, crece la expectativa de un empeoramiento del contexto, lo que impactó directamente en decisiones clave como inversión, contratación y planificación.
El peso de los costos y la agenda de reformas
En este marco, la presión impositiva se consolidó como la principal preocupación del sector, por encima de la inflación. Casi tres de cada cuatro empresarios señalaron a la reforma fiscal como la medida con mayor impacto potencial sobre sus empresas, relegando a la reforma laboral.
El dato no resulta menor en un contexto en el que el Gobierno impulsa cambios en la normativa laboral como parte de su agenda de competitividad.
Un dato que dialoga con el contexto general
Los resultados del informe se inscriben en una tendencia más amplia. El último dato del INDEC no solo mostró una suba del desempleo, sino también un aumento de la presión sobre el mercado laboral, con más personas buscando trabajo o intentando mejorar su situación.
A esto se sumaron análisis privados que señalaron un deterioro en la calidad del empleo, con mayor peso del trabajo no asalariado, aumento de la sobreocupación y caída del empleo formal.
En ese contexto, la señal que surge desde las pymes adquiere relevancia: no se trata solo de una percepción, sino de decisiones concretas que impactan directamente en la generación de empleo.