Mientras buena parte de la estrategia exportadora argentina mira hacia Vaca Muerta, el litio, el cobre y el complejo agroindustrial, otro de los sectores que explica el aumento de ingreso de divisas plantea sus propios desafíos.
Según datos oficiales, las exportaciones anualizadas de Servicios Basados en el Conocimiento (SBC) alcanzaron u$s 10.493 millones en el primer semestre del año, un crecimiento interanual del 10,2% y un nuevo récord histórico.
El sector ya representa uno de los principales generadores de dólares del país y aparece, junto con el agro, la energía y la minería, como uno de los cuatro motores llamados a impulsar el salto exportador de la próxima década.
A diferencia de los otros “drivers”, la economía del conocimiento no necesita obras millonarias como gasoductos, rutas o puertos para crecer, aun así, enfrenta limitaciones.
La Primera Misión Multisectorial de la Cancillería a Centroamérica, sirvió para analizar el escenario actual donde se volvió clave la apertura de mercados y cómo convertir su capacidad tecnológica y creativa en nuevos negocios internacionales.
Durante la gira por Costa Rica, Guatemala y República Dominicana, participaron 17 empresas locales de software, tecnología, publicidad, marketing y comunicación.
Barreras para el desarrollo
Pese al crecimiento sostenido que experimenta el sector, un relevamiento realizado por Interact, Agencias Argentinas de Comunicación Publicitaria y ConsejoPRComms revela que el 70,3% de las compañías identifica como principal barrera para exportar la falta de contactos comerciales en los mercados de destino.
Recién después aparecen la falta de información sobre esos mercados (35,2%), la ausencia de equipos dedicados al desarrollo internacional (31,9%) y las dificultades impositivas (29,7%).
La encuesta también muestra el crecimiento de la vocación exportadora del sector. Mientras años atrás apenas el 22% de las agencias consultadas vendía servicios al exterior, hoy esa proporción alcanza el 64,8%, con Estados Unidos, México y Chile como principales destinos.
El dato marca un cambio de etapa ya que durante años el debate estuvo concentrado en la competitividad macroeconómica; hoy muchas empresas consideran que el siguiente salto depende de consolidar redes comerciales, mejorar la inteligencia de mercados y construir presencia internacional.
Una infraestructura diferente
Ese desafío distingue a la economía del conocimiento del resto de los grandes sectores exportadores.
Mientras el agro reclama mejoras logísticas, la minería necesita rutas y obras de infraestructura y la energía depende de nuevas redes de transporte, el software y las industrias creativas requieren otro tipo de infraestructura: contactos comerciales, presencia en mercados estratégicos y mecanismos de vinculación internacional.
En ese sentido, la misión organizada por Cancillería buscó responder precisamente a esa demanda. Además de las rondas de negocios, incluyó reuniones con autoridades, cámaras empresarias, organismos públicos y privados y referentes del ecosistema tecnológico de los tres países, con el objetivo de facilitar nuevas alianzas comerciales.
La actividad sirvió para concretar más de 600 reuniones de negocios, con el objetivo de fortalecer la presencia argentina en mercados con creciente demanda de soluciones digitales y creativas.
Una oportunidad que trasciende al sector
El debate en torno a los desafíos de este inmenso generador de divisas también fue parte de los debates que abrió el Coloquio de IDEA, bajo la consigna de pensar la Argentina de los próximos veinte años.
Los referentes de la economía del conocimiento coincidieron en que el potencial del sector va más allá de sus propias exportaciones.
Leandro Mora Alfonsín, director ejecutivo de Argencon, sostuvo que la demanda mundial de servicios basados en el conocimiento continúa expandiéndose y que Argentina todavía participa con una porción muy pequeña de ese mercado, lo que deja amplio margen para crecer.
Al mismo tiempo, advirtió que la competencia internacional también se intensifica, con países como Chile, Colombia y México fortaleciendo sus estrategias para atraer inversiones y exportar servicios.
Desde Accenture, su presidenta para Argentina, Sofía Vago, aportó otra mirada: la oportunidad no sólo está en exportar software, sino también en acompañar la transformación digital del resto de la economía.
“Todas las compañías tienen que transformarse y nosotros somos un motor para que eso suceda”, explicó durante el encuentro. En ese sentido, sostuvo que la demanda de soluciones vinculadas con inteligencia artificial y transformación tecnológica seguirá creciendo tanto en la Argentina como en el mundo y que el sector acompañará el desarrollo de actividades estratégicas como la energía, la minería y el agro.
Para Vago, el desafío ya no pasa por hablar del potencial argentino sino por construir las condiciones para aprovecharlo. “Hay que desarrollarse a una velocidad muchísimo más rápida que la histórica”, señaló, al destacar que la transformación tecnológica abre una oportunidad inédita para países con capacidad de generar conocimiento.
Para Mora Alfonsín, el desafío no es encontrar demanda sino aumentar la participación argentina en un mercado global de dimensiones muy superiores. “La demanda es infinita: el mercado mundial de servicios basados en el conocimiento es de u$s 4 billones. Argentina exporta u$s 10.500 millones; eso representa apenas el 0,22% o 0,23% de esa torta”, señaló.
En ese escenario, sostuvo que el próximo salto dependerá menos de la capacidad tecnológica que de la posibilidad de ganar presencia comercial y competir en nuevos mercados.
En sintonía, Fernando Peydro, CEO de Alma Bind que coordina la Comisión de Exportaciones de Interact señaló que la industria logró transformar capacidades creativas y estratégicas en una oferta competitiva a escala global.
“Venimos llevando adelante misiones comerciales que generaron amplio interés en mercados del exterior y en consecuencia, crecimiento de negocio para las agencias”, agregó.
Crecimiento sin RIGI
Los especialistas destacan que el principal activo de la economía del conocimiento es el capital humano y un ecosistema capaz de generar innovación y vincular empresas con clientes globales.
“Este sector tiene baja necesidad de grandes volúmenes de inversión. Cuando uno habla de los otros motores de crecimiento, como energía o minería, hablamos de inversiones de u$s 1000 millones o u$s 3000 millones”, marcó el ejecutivo de Argencon y señaló que el último centro de servicios que se instaló en la Argentina contrató 150 ingenieros con una inversión de u$s 55 millones. ¿Qué necesita? Gente y una lógica ecosistémica del mundo de la tecnología y de los servicios”.
En ese sentido, sostuvo que el acceso al financiamiento tampoco aparece hoy entre las principales preocupaciones de las grandes compañías del sector. “El acceso al crédito no es un tema; el desafío pasa mucho más por aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado”, afirmó. Como ejemplo, mencionó las inversiones anunciadas este año por empresas como Mercado Libre, Accenture, JP Morgan, PwC y Salesforce para ampliar sus operaciones en el país.
Ese contraste también refleja una diferencia frente al resto de los motores exportadores que requieren esquemas específicos para movilizar inversiones de gran escala, como el Régimen de Grandes Inversiones (RIGI).