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Marino Borinsky integra la Cámara Federal de Casación Penal, el tribunal de ese fuero más alto del país por debajo de la Corte Suprema, y como especialista en la materia, tiene una visión propia y positiva respecto del nuevo régimen que aborda a los jóvenes en conflicto con la ley.

Además de encabezar la Cámara, supo liderar la Comisión de Reforma del Código Penal que trabajó para aggiornar una normativa que, sin embargo, dejó de lado la cuestión de los niños y adolescentes que delinquen y que, en febrero, fue tratada por el Congreso.

La última semana, presentó un libro en el que se refiere al nuevo “ecosistema” judicial luego de la irrupción de las nuevas tecnologías generativas, mientras se mantiene atento a la relación de la justicia y la sociedad en tiempos de espectacularización.

El fallo ya no es el final del proceso. El final lo van a decir los medios, las plataformas digitales; es más, hay una competencia. ¿Qué es primero? ¿El juicio jurídico, como debería ser, o el juicio mediático?“, se preguntó.

Los temas sensibles que son tratados por los medios van más allá de los fallos polémicos y se puede sumar a ellos el de los niños y adolescentes que cometen delitos.

Consultado por El Cronista, Borinsky defendió la nueva legislación que reemplaza a la que fuera sancionada por un decreto de la dictadura militar: “Lo más importante es que es un sistema que se trata en el ámbito democrático”.

Para el magistrado, el proceso “ahora no solamente se va a tener en cuenta la edad de la imputabilidad, sino qué se va a hacer el día después, cómo se va a insertar ese chico en la sociedad, cuáles son las políticas de estado que incluyen políticas educacionales, políticas educativas, políticas de asistencia”.

Para el titular de Casación es muy destacable que sea el producto de un debate “democrático” para también “no solamente tener en cuenta lo que pasa con el chico, sino también lo que pasa el día después”.

Consideró, además, que los jueces que deban aplicarlo “lo van a tomar bien, porque tiene que complementar políticas de estado, la política estado que tiene que ver con la sanción, pero también con la reinserción social, con ambas a la vez”.

Para Borinsky, la nueva norma llega en un momento particular de la historia del Poder Judicial y de la sociedad en general: “El poder hoy es el poder de la justicia, pero también es el poder de los medios. La interacción y cómo construyen la opinión pública juega un papel fundamental”, señaló.

Dentro de lo medios están redes sociales que también forman parte de la reconfiguración, pero también por la aplicación de la Inteligencia Artificial.

La tecnología juega un papel fundamental para la comunicación de las decisiones judiciales, pero también un complemento ideal para agilizar los procesos, llámese los procesos judiciales, pero también los procesos administrativos necesarios para la cobertura de las vacantes que en definitiva llevan a una buena y eficiente administración de justicia, señaló.

Borinsky presentó un nuevo libro sobre la Justicia y el impacto de las tecnologías: ejes principales

Junto a la periodista María Bourdin, Borinsky presentó esta semana un libro que compila artículos de más de 50 autores que analizan la trastienda del poder en la Justicia y los medios.

En la actividad señaló que el poder ya no se ejerce “solamente a través de las instituciones formales, sino también desde plataformas digitales, desde medios de comunicación, desde arquitecturas algorítmicas" y explicó cuán necesario es adaptarse a esa nueva realidad.

El magistrado señaló que las sentencias son el insumo que distingue al Poder Judicial y que "por definición, para una parte de los que jugaron el partido, va a ser impopular. Es decir, la sentencia no busca generar empatía en la sociedad".

Para Borinsky, la situación es aún más extrema en el caso de la Corte, cuyos fallos están vinculados directamente con la política: "Fija las políticas de Estado y esas políticas de Estado, por ejemplo, en materia económica, son las que generan en un país la previsibilidad, la estabilidad, la seguridad jurídica, la confianza institucional; es decir, todos los elementos necesarios para cualquier política económica sostenible".

Sin embargo, dejó un mensaje claro cuando sostuvo que el objetivo es que cada ciudadano confíe en que hay un compromiso “con la búsqueda permanente de un sistema de administración de Justicia más eficiente, más transparente y más igualitario“.

La iniciativa contó con el apoyo del ministro de la Corte Ricardo Lorenzetti, quien prologó la obra y, además, brindó unas palabras durante la presentación. “En el fondo, de lo que se trata es de defender la institucionalidad, la división de poderes, la libertad de expresión.

Quizás en el fragmento más político de la jornada, Lorenzetti señaló que muchas veces la sociedad cree que no hay posibilidad de que se llegue a una condena y puso dos ejemplos: el juicio a las Juntas y los recientes casos de “corrupción”, aunque evitó detallar a cuál se refería.

"No hubo en toda la historia argentina sentencia de corrupción como hubo en los últimos años en el poder judicial, y eso es algo también que tiene que ver con la transparencia y el control; en definitiva, con estas leyes de poder“, cerró.