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El nivel de consumo continúa sin encontrar su piso y los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirman que la tendencia recesiva se extendió durante mayo de 2026.

Los volúmenes de ventas tanto en los supermercados como en los autoservicios mayoristas volvieron a mostrar números en rojo en la comparación interanual, consolidando un acumulado enero-mayo de marcada retracción en las góndolas, aunque ambos canales mostraron señales de repunte en la medición desestacionalizada respecto de abril.

En el caso de los supermercados, el índice de ventas totales a precios constantes registró una caída del 0,7% respecto a igual mes de 2025. La medición mensual desestacionalizada, en cambio, arrojó un avance del 0,9% frente a abril, insuficiente para modificar la tendencia de fondo: en el acumulado de los primeros cinco meses del año, las grandes cadenas minoristas arrastran una contracción del 2,8%.

El escenario en los autoservicios mayoristas resultó algo más adverso en la comparación interanual, con una baja del 2,3% en las ventas a precios constantes durante el quinto mes del año.

A diferencia de los supermercados, la medición desestacionalizada de este canal mostró una recuperación más marcada, con un alza del 2,3% respecto de abril, aunque eso no alcanzó para revertir el acumulado enero-mayo, que quedó en -3% frente a igual período de 2025.

El peso de las tarjetas de crédito

Al observar la facturación a precios corrientes, que no descuenta el efecto inflacionario, los supermercados sumaron $ 2,50 billones, un incremento nominal del 25,9% interanual. Por la misma vía nominal, los autoservicios mayoristas totalizaron ventas por $ 388.237 millones, marcando un alza del 23,7% frente a mayo del año pasado.

En este contexto de bolsillos ajustados, las tarjetas de crédito se consolidaron como la herramienta indispensable para sostener el gasto familiar:

  • En los supermercados facturaron más de $ 1,12 billón (+24,1% interanual).
  • Mientras que en los mayoristas sumaron $ 105.915 millones (+22,6%).

Asimismo, los medios de pago alternativos —billeteras virtuales, códigos QR, vales y similares— lideraron el crecimiento transaccional, con saltos del 60,7% en supermercados y del 31% en mayoristas.

Arkansas, Idaho y Utah ya recibieron luz verde para limitar productos en supermercados para ciertos beneficiarios (Foto: Shutterstock)

Los rubros de mayor crecimiento

Hacia el interior del salón de ventas, los mayores aumentos interanuales de facturación por grupo de artículos se dieron en categorías dispares según el canal.

En los supermercados, el salto más pronunciado fue el de “Electrónicos y artículos para el hogar” (+49,1%), seguido de “Carnes” (+40,6%) y “Otros” (+40,0%).

En los mayoristas, en cambio, el podio quedó copado por rubros de primera necesidad: “Carnes” (+32,8%), “Almacén” (+27,5%) y “Lácteos” (+26,5%), lo que evidencia que el presupuesto de los clientes de este canal se destina de manera más marcada a lo estrictamente básico.

El sostenimiento de esta retracción comercial a lo largo de los meses ya tiene un correlato directo en las nóminas de personal. Los informes del organismo estadístico reflejaron que los supermercados cerraron mayo con 96.240 trabajadores asalariados, lo que representó una disminución del 3,3% en la comparación interanual.

El impacto de la crisis de ventas fue todavía más severo en los autoservicios mayoristas, que contabilizaron 12.956 empleados, marcando un recorte del 8,2% respecto de la plantilla registrada doce meses atrás.