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En un encuentro exclusivo con prensa del Mercosur en la sede de la Eurocámara, al que accedió El Cronista, el eurodiputado español Gabriel Matos, ponente y máxima autoridad legislativa del acuerdo, rompió el libreto diplomático para ofrecer definiciones claves sobre el estado real de las negociaciones con los países opositores.

Aunque en los pasillos del Parlamento Europeo reina la cautela, en diálogo con periodistas de Paraguay, Brasil, Uruguay y Argentina, el eurodiputado habló claro y “sin eslóganes”.

El legislador de voz grave asumió la incomodidad que genera la trama judicial y detalló los millonarios mecanismos de compensación por € 6500 millones que debieron crearse para destrabar el tratado; a la par, lanzó una fuerte advertencia a la Argentina y a sus socios regionales: la Unión Europea no intervendrá en la disputa doméstica por el reparto de las cuotas agrícolas.

“Yo no soy objetivo, llevo muchos años trabajando en esto, pero es un buen acuerdo en el que todos ganan”, arrancó Matos y apuntó a la necesidad geopolítica de fortalecer la alianza frente al avance de potencias como China o Rusia.

El freno en el Parlamento

Matos reveló la trastienda de la parálisis actual del acuerdo en el ámbito legislativo. Sectores detractores decidieron saltear al Parlamento y llevar el tratado directamente ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

“Lo que han hecho ha sido hurtar la posibilidad al Parlamento”, disparó Matos. Explicó que, por reglamento interno, “toda votación parlamentaria queda automáticamente congelada hasta que el Tribunal dicte sentencia”.

A pesar de esta “táctica dilatoria”, el diputado llevó tranquilidad a los países del Mercosur al recordar que el texto ya contemplaba su “aplicación provisional” (vigente gracias a la rápida ratificación de los congresos del bloque del sur), y vaticinó que una vez que el Tribunal falle a favor, la ratificación de pleno “llevará pocos meses”.

Millones para calmar al sector agrícola

Consciente de las feroces protestas del sector agropecuario europeo —las cuales, según su visión, se usaron como “palanca” política contra el Mercosur cuando la verdadera culpa es de la “obsesión verde” de las leyes de la UE—, Matos reveló que se blindó al sector con un histórico paraguas financiero y un reglamento de salvaguardas único.

Fuente: Bloomberg
Fuente: Bloomberg

“Establecemos un sistema de garantías y se contempla un colchón de 6500 millones de euros “para posibles compensaciones a sectores perjudicados”, detalló. Además, el reglamento altera la carga de la prueba en favor de Europa: si las importaciones desde el Mercosur superan un límite del 5% y hacen “crujir” los precios locales, la Comisión Europea tiene la facultad de suspender el acuerdo de manera casi inmediata en un plazo muy corto.

- Usted menciona que hay sectores muy beneficiados como Francia, puntualmente, pero el campo europeo está en pie de guerra. ¿Tienen razón los agricultores en temerle al Mercosur?

- Los agricultores tienen razón, pero no es lo malo que sea el Mercosur, porque el acuerdo no va a acabar con ellos. Lo malo para el campo ha sido la política agraria que ha llevado a cabo la propia Unión Europea en los últimos años. Hubo una obsesión absolutamente verde que, a través de miles de reformas y leyes, lo único que hizo fue poner más y más trabas a los productores. Llegó un momento en que se colmó el vaso, y el acuerdo con el Mercosur fue la palanca perfecta que encontraron para dar publicidad a sus reclamos y oponerse. Pero los datos reales muestran que el incremento de importaciones es mínimo: la carne de corral que va a entrar con arancel cero equivale apenas al 1,4% del consumo total europeo. No es el fin del mundo.

Del vino al queso: Los sectores donde Argentina abre la barrera

Frente a las críticas de quienes aseguran que el acuerdo mantiene neutralidad de beneficios, el eurodiputado sacó a relucir la lista de los sectores europeos que saldrán agresivamente a competir en el mercado de consumo argentino con arancel cero, eliminando barreras históricas

  • Vinos y bebidas alcohólicas: Caen aranceles que hoy llegan al 35%
  • Quesos y lácteos: Se elimina el impuesto del 28%.
  • Chocolates: Directo a tasa cero desde el 20% actual.
  • Aceite de oliva y alimentación infantil: Eliminación de barreras del 17% y 18% respectivamente.

A cambio, el bloque europeo ganará la protección legal de más de 340 denominaciones de origen y un acceso sin precedentes para empresas de maquinaria, industria farmacéutica y automotriz.

El fin de las retenciones: Un límite forzado para el fisco argentino

Uno de los capítulos más trascendentales para la balanza comercial de la Argentina —y que genera máxima atención en el agro— es el impacto del acuerdo sobre los Derechos de Exportación (DEX).

El tratado introduce un límite histórico al esquema tributario local, comprometiendo al país a un desarme progresivo de las retenciones para los envíos con destino a la Unión Europea.

— En el caso de Argentina, el acuerdo toca una fibra muy sensible que es la recaudación fiscal, imponiendo la baja obligatoria y eliminación de retenciones al agro en un plazo de 10 años. ¿Cómo se llegó a ese consenso?

- Un acuerdo de libre comercio exige compromisos de ambas partes; no se trata solo de abrir mercados para lo que a uno le conviene vender, sino de generar reglas previsibles. Para Europa era fundamental asegurar que las materias primas y los productos agroindustriales no tuvieran distorsiones impositivas que afectaran la competencia. Se negociaron plazos largos, de hasta una década, y excepciones claras con topes específicos para el complejo de la soja, entendiendo la realidad de la recaudación argentina. Esto le da previsibilidad al productor y un marco de certeza jurídica indispensable para incentivar inversiones a largo plazo.

El pacto, agregó Mato, fija un cronograma de desgravación total que obligará a la Argentina a eliminar por completo las retenciones al maíz, el trigo y el girasol. La gran excepción regulatoria quedó en manos de la cadena sojera: para el complejo de la soja (grano, harina y aceite), se acordó un esquema de topes máximos que descenderá progresivamente hasta consolidar un techo del 14% hacia el décimo año de vigencia del tratado.

Si bien el gobierno mantiene la potestad de fijar alícuotas más bajas si lo deseara, el acuerdo traza un límite infranqueable para las necesidades fiscales de los sucesivos gobiernos en la próxima década.

Advertencia por el reparto de cuotas: la ley de la selva

En el plano estrictamente operativo, Matos confirmó que la Unión Europea no intervendrá en absoluto en el modo en que la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay decidan administrar los cupos de exportación con arancel preferencial (como las codiciadas toneladas de carne vacuna de la Cuota Hilton, que pasa a tener arancel 0% inmediato, o la carne aviar).

— Si los cuatro países del Mercosur no logran consensuar políticamente cómo dividirse los cupos de exportación agrícola que otorgó la UE, ¿qué va a hacer Bruselas? ¿Va a intervenir?

-No, la Unión Europea no se va a meter en la interna del bloque. Nosotros pusimos sobre la mesa una cantidad fija de toneladas con arancel preferencial. Si ustedes en Sudamérica no se ponen de acuerdo en cómo repartirlas, es un problema que van a tener que resolver entre ustedes dentro del Mercosur. Y admito que, políticamente, no les va a ser nada fácil. Para el sector industrial el criterio es transparente: “primer llegado, primer servido” en la aduana. Para los productos agroalimentarios, si no hay consenso entre sus gobiernos, se arriesgan a una complicación severa para aplicar el tratado de manera óptima.

“Nosotros tenemos X toneladas con arancel cero. Si ustedes no se ponen de acuerdo, es un problema que tienen que resolver en el Mercosur, y no será fácil”, advirtió con dureza.

Mato señaló que, mientras para los productos industriales el criterio de la UE será el de “primer llegado, primero servido”, para los agroalimentarios el escenario está abierto a una disputa interna entre los socios regionales si los gobiernos locales no logran un consenso político urgente.

La geopolítica en el centro

La jornada cerró con la intervención del eurodiputado gallego Francisco Millán Mon (Comisión de Pesca), quien reforzó las palabras de Matos en un escenario global convulsionado.

“Necesitamos seguridad económica. El acuerdo es histórico porque consolida un diálogo político reforzado con países muy cercanos a nosotros, con los que compartimos valores y visiones del mundo frente al peso de potencias como Estados Unidos y China”.