Por primera vez en mucho tiempo, cuatro gobernadores radicales y una representante de Corrientes se reunieron en la sede del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical. Fue este miércoles, en el Salón de las Mujeres, en un encuentro que se extendió casi dos horas y que encabezó el presidente del partido Leonel Chiarella.

Los primeros en llegar fueron Maximiliano Pullaro, de Santa Fe, y Alfredo Cornejo, de Mendoza, los dos gobernadores con mayor peso político en el armado nacional del partido. Poco después se incorporaron Leandro Zdero, de Chaco, y Carlos Sadir, de Jujuy.

El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, no pudo asistir por compromisos provinciales, pero envió una carta de adhesión, y la senadora Gabriela Valenzuela representó al distrito correntino en la sala.

Chiarella los recibió con un gesto que marcó el clima del encuentro: una bolsa con embutidos de Venado Tuerto, la ciudad santafesina que lo vio nacer políticamente. Un detalle que habla del tono elegido para la jornada.

Según comentaron fuentes partidarias a El Cronista, buena parte del encuentro giró en torno a un diagnóstico compartido: las cinco provincias que conduce la UCR son, en este momento, el principal activo del partido. Equilibrio fiscal, cuentas ordenadas, inversión en infraestructura y educación pública sostenida aparecieron como denominadores comunes de las gestiones. En ese contexto, los radicales apuestan a convertir ese caudal en una narrativa nacional.

“Los cinco demuestran que se puede gobernar con honestidad y con resultados”, sintetizó uno de los participantes. No es un dato menor en un sistema político que discute si las fuerzas tradicionales tienen todavía algo para decir.

El diagnóstico sobre la situación nacional fue matizado. Hay consenso en reconocer los avances macroeconómicos del gobierno de Javier Milei —la baja de la inflación, el ordenamiento de las cuentas públicas— pero también una preocupación creciente por el impacto en la economía real: las pymes, la industria, el empleo. “Entendemos el esfuerzo de lo macro, pero también se ve la dificultad de la gente en lo cotidiano”, fue una de las frases que circularon en la sala. Una posición que busca diferenciarse sin confrontar, sostener una identidad propia sin caer en la oposición refleja.

El otro eje central fue la organización interna. Se resolvió convocar a un encuentro federal con los presidentes partidarios de todos los distritos del país, una señal de que el impulso no quiere quedarse en las cinco gobernaciones sino extenderse a la estructura territorial completa.

Cornejo es uno de los que mejor vínculo tiene con el oficialismoPrensa Santilli

De manera muy preliminar también se habló de la estrategia electoral. Con 2027 en el horizonte, los presentes analizaron qué provincias pueden ser más competitivas para el radicalismo, cuáles son los distritos donde el partido tiene mejores condiciones de pelear y cómo construir desde las gestiones en curso una plataforma de proyección nacional. No hubo nombres ni candidaturas, pero sí una lectura compartida: el partido necesita gravitar en la política argentina y eso requiere unidad, no unanimidad de pensamiento.

En el partido consideran que el hecho mismo de que los cuatro gobernadores hayan ido al Comité Nacional —que destinen casi dos horas en sus agendas a reunirse en la sede partidaria— es en sí mismo una señal política.