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El mercado laboral argentino manda señales contradictorias, porque, por un lado, hay optimismo, por el otro, se ve una realidad más compleja. Según el Randstad Workmonitor 2026 presentado esta semana, el 60% de los trabajadores del país confía en las perspectivas de la industria en la que se desempeña.
El ranking de confianza no sorprende a quienes siguen la economía de cerca. Energía y Minería encabeza la lista con un 88% de trabajadores optimistas, seguido por Logística y Transporte (73%), Consumo Masivo (73%) y Agro (70%). En el extremo opuesto aparecen Servicios Profesionales (48%), Gobierno y Sector Público (46%) y Defensa (43%).
La línea divisoria está entre los sectores exportadores y los vinculados a recursos naturales lideran el optimismo, mientras que los orientados al mercado interno y al gasto público quedan rezagados.
Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, lo explicó en estos términos: “Más allá del contexto macroeconómico, los trabajadores mantienen en general una mirada mayormente positiva sobre la evolución a futuro de las industrias en las que se desempeñan, marcando que aún con la incertidumbre que genera el avance de la digitalización y la IA, predomina la confianza en las capacidades individuales y en la adaptación de las organizaciones frente a la transformación que están atravesando la gran mayoría de industrias y mercados.”
Una economía de dos velocidades
El mapa del optimismo que dibuja el Workmonitor es, en realidad, el mismo que describen los economistas desde hace meses. La evolución de la actividad económica en Argentina consolida un escenario de marcadas asimetrías. Mientras que los motores vinculados al comercio exterior y la extracción de recursos naturales operan a pleno rendimiento, los sectores dependientes del mercado interno y el consumo urbano enfrentan un panorama de estancamiento.
La informalidad es el dato que no aparece en el optimismo
Debajo del optimismo sectorial hay una foto estructural que preocupa. El mercado laboral argentino cerró 2025 con una tasa de desempleo del 6,3% según la EPH del INDEC, el nivel más bajo desde 2016. Sin embargo, la informalidad laboral continúa afectando a más del 36% de los trabajadores, y la brecha entre el salario real y el costo de la canasta básica siguió siendo un problema estructural a lo largo de todo el año.
El empleo que crece es, en muchos casos, más frágil, ya que los salarios se estabilizan, pero no recuperan poder de compra; y la informalidad sigue siendo la puerta de entrada al trabajo para millones de personas.
Osvaldo Giordano, del IERAL de Fundación Mediterránea, había sostenido que en el 2026 podría haber un cambio de tendencia si se mantiene la estabilidad, aumenta la producción y se sancionaba el proyecto de modernización laboral aunque advirtió que “aun en un escenario muy optimista llevará mucho tiempo revertir el profundo deterioro acumulado.”
La brecha entre empresas y trabajadores
El optimismo de mayo convive con una tensión que el propio Workmonitor ya había detectado a principios de año. El estudio registró que el 98% de los empleadores en Argentina prevé crecimiento de su actividad este año, mientras que entre los trabajadores ese optimismo alcanza apenas al 45%. Esta brecha evidencia la distancia que hay entre la visión empresarial y la percepción del talento dentro del país.
El vínculo con los líderes, otro termómetro
El informe también midió el estado de la relación entre trabajadores y jefes. El 65% de los argentinos asegura tener una buena relación con su superior directo, en línea con Chile (63%) y Uruguay (62%), aunque por debajo de México (72%). El 62% afirma confiar en que su jefe vela por sus intereses y el mismo porcentaje dice contar con su respaldo para crecer profesionalmente.
Avila señaló que “hoy los trabajadores valoran a los líderes que generan confianza, acompañan y los impulsan a desarrollarse y crecer, especialmente frente a un contexto en el que la formación y el desarrollo de habilidades laborales ganan cada vez mayor relevancia por la aceleración de las transformaciones productivas y tecnológicas”.
En la región, Argentina queda en el medio. En la comparación regional, Argentina se ubica tercera: México lidera con el 71% de trabajadores confiados en las perspectivas de su industria, seguido por Chile (65%), Argentina (60%) y Uruguay (58%).