Iniciativas de distintos tipos, conflictos judiciales y 22 años. Todo eso debió pasar para que Buenos Aires pudiera renovar su mobiliario urbano. A partir de hoy, las paradas de colectivos y taxis, los carteles señalizadores de calles y avenidas, y las pantallas publicitarias tradicionales, entre otros, comenzarán a cambiar su estética.
Diego Santilli, ministro de Ambiente y Espacio Público, presentó en sociedad el plan con el que la Ciudad cambiará todo el mobiliario urbano, y que le representará al gobierno porteño ingresos por al menos $ 10 millones por año, y durante los próximos 10 años.
En total, serán 25.974 elementos que modernizarán los existentes, y se sumarán en sitios en los que en la actualidad la señalización es deficiente.
Las empresas que llevarán adelante este proyecto serán tres: PC Publicidad, Grupo al Sur y Publicidad Sarmiento, que resultaron ganadoras de la licitación de las obras. El gobierno porteño invertirá en el total 30 millones de dólares.
Este es un proyecto que ya tiene muchos años y que sólo ahora se dieron las condiciones de ponerlo en marcha. Hace 22 años que no se hacía algo como esto, destacó Santilli.
Es que la idea de modificar el mobiliario urbano no es nueva. En 2009 la empresa dedicada a la publicidad en la calle Spinazzola había iniciado una serie de litigios luego de quedar fuera del listado de ganadores de ese concurso. Esto generó un sinfín de idas y vueltas en la Justicia, que incluso salpicaron a Santilli que fue denunciado por Spinazzola ya que entendía que Publicidad Sarmiento uno de que se había quedado con los trabajos había presentado documentación trucha. Esta etapa judicial ya fue superada, y sólo sigue en Tribunales una causa por daños y perjuicios contra el gobierno porteño.
La piedra fundamental de estas obras se pondrá en Figueroa Alcorta y Libertador, donde se verán los primeros cambios. Luego, en abril, se extendería hacia los barrios de Palermo, Belgrano, Núñez y Coghlan. Serán nueve etapas, y el plazo para terminar con los trabajos será noviembre de este año.
Las empresas que tendrán a cargo la instalación del nuevo mobiliario también se deberán ocupar de su mantenimiento ya que de lo contrario serán multadas, explicó Santilli.
Los ingresos del gobierno porteño también estarán nutridos por un porcentaje de los ingresos que registren las empresas a raíz de la publicidad que ubiquen en los refugios, que para fines de noviembre alcanzarán los 2.400.
Entre las novedades en cuanto a la señalización aparecen carteles con la nomenclatura de las calles en los semáforos, nomencladores pescantes (en avenidas, colgantes de los semáforos para indicar qué calle la corta), y la eliminación de la publicidad de los carteles que indican las calles.