Bono IFE ANSeS: el Gobierno pone el foco en los jóvenes de entre 18 y 24 años para ajustar la ayuda social

Una parte presiona para abonarlo tal cual se venía haciendo, otro grupo de funcionarios puja por focalizar la ayuda en la población que más dificultad tendrá en insertarse en el mercado laboral de la pospendemia.

Con señales inciertas en el frente sanitario, el Gobierno aplaza una definición certera sobre la próxima etapa del programa de protección social que montó al inicio del aislamiento social para asegurar ingresos a los sectores más golpeados por las restricciones a la circulación impuestas para frenar la propagación del coronavirus.

En este escenario, el gabinete económico dilata una definición acerca del futuro del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), la suma de $ 10.000 que en casi seis meses de convivencia con la pandemia se terminará de abonar el próximo 21 de septiembre por tercera vez.

Insuficiente para algunos, indispensable para otros, la conducción de la ANSeS dejó entrever en los últimos días su voluntad de pagar una cuarta ronda para los casi 8,8 millones de beneficiarios, entre los que se cuentan trabajadores informales, personas desempleadas, empleadas domésticas, beneficiarias de planes sociales y monotributistas de las clases más bajas.

Pese a las señales que lanza la directora ejecutiva de ese organismo, Fernanda Raverta, otras figuras del gabinete ponen el acento en el enorme esfuerzo fiscal que este programa supuso, con ás de $ 265.000 millones desde su lanzamiento. Con señales de menor absorción de la masa de pesos que se vuelcan en la calle, el Gobierno está más reticente a mantener los mismos niveles de emisión por temor a que pegue de lleno sobre la inflación.

A pesar de las diferencias, impulsores y detractores de la continuidad del IFE acentúan tienen un punto de encuentro desde el que construir cierto consenso: la ayuda social continuará focalizada en los denominados jóvenes "ni-ni".

La idea que predomina en el Gobierno es "trabajar en la inserción laboral de los excluidos" a través de diferentes mecanismos, reconocieron fuentes oficiales a este diario.

El IFE, tal como se lo conoce, podría reconvertirse en un programa que aliente la incorporación de sus actuales beneficiarios comprendidos entre los 18 y 24 años (cerca de 2,5 millones) al mercado, combinando estímulos a la contratación y capacitación.

El planteo responde a la preocupación por incentivar la demanda de empleo formal, para recuperar los puestos que se perdieron desde febrero, y potenciar a mediano plazo la contratación, que viene estancada.

En esa línea se explica también la decisión de ofrecer un reintegro de hasta el 100% de los créditos a tasa subsidiada a otorgar como parte de la quinta versión del programa de Asistencia a la Producción y el Trabajo (ATP) a las empresas que contraten trabajadores en los próximos doce meses.

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