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Whisky y tensión

Cientos de personas disfrutaron en el Puerto de Buenos Aires de una distinguida presentación de un ferry 100% eléctrico. Opulento catering, con empanadas y sándwiches premium, y una variada oferta de bebidas, con vino y whisky de alta gama.

En el final de ese servicio gastronómico llegó Patricia Bullrich, que logró hacer sociales. La senadora protagonizó la gala, donde también fueron invitados Karina Milei y Diego Santilli, que llegaron directamente para el momento de los discursos.

Luego de las exposiciones se realizó una recorrida del novedoso barco y se vivieron algunas fricciones inesperadas. La custodia de la hermana del presidente no tenía estipulado que la exministra encabece la caminata y trataron sigilosamente de ubicarla en un segundo plano. Fracasaron. Ella no les prestó atención. En paralelo, algunos agentes trotaron para frenar a decenas de curiosos que se agolparon para ver las instalaciones, perturbando la tranquilidad de “el jefe” que disfrutó de las nuevas butacas del buque.

Funcionarios en la presentación del ferry 100% eléctricoLLA

La secretaria general confirmó recién su presencia horas antes del evento. Al poco tiempo de anunciar su concurrencia, el presidente uruguayo Yamandú Orsi se bajó del acto por una indisposición y produjo algunas suspicacias dentro de la comitiva argentina. Algunos libertarios no le creyeron del todo al mandatario que acusó un dolor de cabeza. “Todo muy raro”, esbozó un funcionario en el buque.

Pato sin aplausos

Javier Milei recompuso la relación con Agustín Laje y asistió a la cena de la Fundación Faro, el think thank libertario que contó con una convocatoria que alejó, aunque sea por unos días, las feroces divisiones dentro del oficialismo.

El abrazo del presidente y Bullrich, que buscaba despejar las tensiones tras el provocativo video musical de la exministra en redes, no desalentó las especulaciones electorales. El jefe de Estado apuntó contra los periodistas que investigaron la causa $LIBRA y dijo que “se tienen que quemar en la hoguera”.

A pesar de ser una cumbre mega oficialista, se generó un tenue aplauso y abundaron los silencios. La senadora puso rostro adusto e hizo notar su malestar. “No le gustó un carajo”, aseguró una fuente ubicada a pocos metros. Tampoco le agradó al embajador estadounidense Peter Lamelas y a un grupo de empresarios afines, que miraron para otro lado y agarraron sus celulares. Algunos de ellos integran entidades que condenaron el agravio.

El “León” evitó interactuar en su foro más cercano. Tras su alocución, se retiró, no escuchó ni al titular de la organización y no quiso degustar el roast beef con papas.

Para el postre

Milei priorizó una celebración íntima en la Quinta de Olivos con motivo de su cumpleaños, aunque algunos de sus seguidores quisieron sorprenderlo al día siguiente.

Cuando arribó a la Casa Rosada una treintena de militantes lo esperaban con pancartas, globos y dos tortas, con velas. Una tenía encima un muñeco del mandatario con la motosierra y el otro decía “Viva la libertad, carajo”. Un pastel estaba hecho con capas de hojaldre, estilo milhojas o rogel y con una cobertura de merengue.

“Es de las preferidas del presi”, señaló una de sus principales simpatizantes, que impulsó esta iniciativa. Otra preparación estaba compuesta de chocolate y tenía una cobertura con confites, pequeñas tabletas y gomitas.

Antes de su arribo, la unidad canina de la Policía Federal olfateó ambos postres para verificar alguna anomalía. El resultado fue negativo, no había nada irregular, a lo sumo algún exceso en azucares.

El exdiputado recibió a este grupo, irrumpiendo el protocolo. Se bajó del vehículo, se salió de la cápsula de seguridad y se acercó. Le cantaron el feliz cumpleaños, sopló la vela y, a contramano de las indicaciones, se llevó las tortas. Prometió comerlas, a pesar de que los jefes de Estado tienen prohibido probar productos que no cocinan o verifican sus colaboradores.

La torta para el PresidenteRedes

El presidente es estricto en ese aspecto. Es frecuente que sus asesores caten la comida antes que él por miedo a ser envenado o por alguna mala cocción. Lo saben bien los chefs de la Casa Rosada, que deben dejar el almuerzo en una sala lindera al despacho para una degustación previa, como en MasterChef. Sin embargo, les garantizó que hará una excepción con esas exquisiteces. Le viene muy bien a Milei variar de golosinas durante las madrugadas, momento que suele tentarse con alfajores y chocolates de primera marca.