El síndrome de la cafetera
La polémica por los créditos hipotecarios aprobados a distintos funcionarios y diputados libertarios evidenció nuevamente la distancia de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, con un sector predominante del gabinete.
La funcionaria no dudo en echar a Leandro Massaccesi, su mano derecha en el organismo, tras conocerse que había logrado un préstamo con el Banco Nación superior a los 400 millones de pesos.
La titular de la cartera se enteró de la noticia en los medios, a partir de difundirse el listado de los supuestos privilegiados, lo llamó y le pidió la renuncia. “No lo dudó apenas se enteró, acá hay tolerancia cero”, sentenció una colaboradora inobjetable, con acceso diario a la amiga de Milei.
“Sandra es de perfil bajo y en su ministerio no hay lugar a ninguna polémica, aún si ese crédito se otorgó correctamente”, señalaron desde su entorno, donde enfatizan que a la ministra “le resultó un tema ruidoso” que no quería asumir. Su decisión contrasta con la reticencia del Ministerio de Economía y otros sectores del Ejecutivo que niegan alguna irregularidad y no piensan en desplazar a nadie.
“Acá se echó a alguien que compró una cafetera con plata del Estado, y eso que no había sobreprecio. Mirá si no será inflexible con esto, acá no hay casos como Adorni”, sentenciaron.
Pettovello fue uno de los miembros del Gobierno que se ausentó de la última conferencia de Manuel Adorni y, al día siguiente, le pidió explicaciones al jefe de gabinete en una reunión reservada, que adelantó este medio. No le alcanzaron las respuestas del exvocero, en torno a las denuncias por su nivel patrimonial, y teme por el daño que le pueda ocasionar al presidente.
Mientras tanto, el exvocero se queda con menos respaldo táctico para superar la crisis. Expiró el breve asesoramiento de Santiago Caputo, tras esos pocos días que había revivido el “Triángulo de Hierro” para afrontar su última conferencia de prensa. “Manuel está espalda con espalda con los Milei, que lo bancan”, señaló un funcionario, quien dio cuenta que “El jefe” volvió a marginar al monotributista, aún en este contexto apremiante.
Custodios al limite
El acto central por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas constó con un amplio operativo de seguridad. A las autoridades del dispositivo les preocupaba que se acerque alguna marcha a partir del reclamo salarial de algunos sectores de las fuerzas federales.
Casa Militar dispuso un trayecto especial para la llegada de funcionarios, con distancia de la prensa. Sin embargo, tuvo fisuras. En el marco del ingreso de los referentes del Gobierno, uno de los custodios de uno de los ministros más elogiados por Milei, no pudo ocultar su malestar.
“Pregúntale por el aumento por favor, estamos pasando hambre. Nos quieren dar 40 mil pesos por única vez, es un chiste”, susurraba el agente a los pocos periodistas que eludieron el control, mientras intentaba seguirle el paso a su ministro, de pasado macrista.

En ese marco de hostilidad llegó al acto la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. No lo hizo en su tradicional Land Rover blanca, de origen británica. No era la mejor idea para esa fecha patria. Optó por un auto de fabricación brasileña, pero que cuenta con una reconocida producción en Zarate en otros de sus famosos modelos.
Sin errores no forzados
El error de la diputada Juliana Santillán citando a un país que ya no existe desde 1993 significó la gota que rebalsó el vaso para un momento difícil para La Libertad Avanza, envuelto en constantes internas, errores no forzados y algunas investigaciones judiciales que comprometen a distintos referentes, tanto en el Congreso como en la Casa Rosada.
Si bien ya recibieron “masterclass” en algunas oportunidades y son conscientes que “son soldados de Milei”, se renuevan “los recordatorios”.

En la última reunión de bloque, que encabezó el cordobés Gabriel Bornoroni, la consigna fue clara: “Basta de pisar el palito”. No habrá ningún proyecto que se presente sin el aval de Balcarce 50 y reducir al máximo el contacto con los periodistas.
“Nos recomendaron cuidados extremos y no generar ruido, que no hay margen para otro error porque estamos en una batalla permanente y nos buscarán lo que sea para dañarnos”, señaló uno de los legisladores, que miraba cómo alguno de sus pares tomaba nota.
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