Sergio Massa es un jugador cuidadoso. Cuenta las cartas del mazo y elige, cuando puede, el mejor momento para hacer sus apuestas. A esta altura del partido, se ha ganado el respeto de sus adversarios por su capacidad para sacar "conejos de la galera". Pero esta vez el propio FMI le ganó de mano. A comienzos de la semana pasada, el organismo había dado un escueto comunicado para avisar que había aprobado la revisión del caso argentino y el giro del desembolso correspondiente. Pero días más tarde, el organismo difundió el "Staff Report", el documento que reseña todas sus observaciones de política económica y actualiza las metas contenidas en el acuerdo.

Ese día se pudo saber que el Fondo le había dado el visto bueno al denominado dólar agro, y que había reducido la meta anual de reservas en u$s 1800 millones (a cambio de incrementar las del segundo trimestre). Pero también reveló que Economía tiene en preparación medidas destinadas a contener la demanda de reservas de los importadores y de los que viajan por turismo.

El equipo de Massa dio a entender, un día antes de que se active el dólar agro, que tenían tiempo hasta el 30 de junio para avanzar en la dirección que había expuesto el Fondo. Los técnicos mostraron su siguiente jugada, pero aún no está lista para sacarla del horno. Hay negociaciones pendientes, hacia afuera y hacia adentro. El Fondo le pide simplificación cambiaria y más disciplina fiscal. No son decisiones fáciles de adoptar en un año electoral. Pero al menos el kirchnerismo no pronunció palabra sobre lo que viene. Todavía está absorbido por resolver la interna y sumar respuestas a las demandas por la inseguridad en territorio bonaerense, potenciadas por el asesinato de un chofer de colectivo en La Matanza. Como si fuese poco, una segunda sentencia en contra de la Argentina (por cambiar la medición del PBI y eludir el pago del cupón a los tenedores de deuda a partir de 2013) refrescó a los desmemoriados el alto costo del intervencionismo extremo en la economía.

Abril promete algo de calma cambiaria y oxígeno fiscal. El DNU que oficializa el incentivo para los exportadores remarca que deberán recibir los pesos en una cuenta atada al dólar oficial. Esta semana el ministro de Economía volverá a concentrarse en el frente externo (asistirá a la asamblea anual del Fondo), situación que le permitirá retomar el debate pendiente sobre la simplificación cambiaria. Antes de irse, generalizó un alivio en Ganancias para los salariados. La inflación de marzo ya asoma como un profundo bache en el camino.