Los indicadores de actividad reforzaron las señales de enfriamiento de la economía. De acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, los analistas estiman que el producto habría retrocedido un 1% en el tercer trimestre. De confirmarse ese resultado, y dado que el PIB registró una contracción desestacionalizada del 0,6% en el segundo trimestre, se configurarían dos períodos consecutivos de caída, lo que habitualmente se denomina recesión técnica. Por el momento, sin embargo, se trata de una proyección y no de una confirmación estadística de la evolución trimestral del producto.

No todo son malas noticias en ese terreno, de todos modos, porque las proyecciones incorporan una luz de esperanza para el tramo final del año. El mismo relevamiento anticipa un rebote del 1,8% para el cuarto trimestre, lo que sugiere que el piso del ciclo podría haber quedado atrás y que la economía comenzaría a recuperar algo del terreno perdido. Habrá que ver si esa expectativa se materializa, pero al menos marca un cambio de tendencia respecto de la seguidilla de recortes que habían caracterizado a las previsiones de los meses anteriores.

En el frente de los precios, la autoridad monetaria encendió una señal de alerta a través de su último Informe de Política Monetaria. El organismo señaló la posibilidad de presiones inflacionarias transitorias durante el cuarto trimestre, asociadas a tres factores puntuales: los aumentos estacionales de la carne vacuna, la reducción de subsidios al gas por red en el régimen de Zona Fría y el impacto en octubre de las subas de combustibles registradas a fines de septiembre. Se trata, según el diagnóstico oficial, de efectos acotados en el tiempo, aunque capaces de introducir ruido en el proceso de desinflación que las autoridades buscan consolidar.

El comportamiento del crédito aportó una señal algo más alentadora en materia de salud financiera de los hogares. Según estimaciones de la consultora 1816, elaboradas a partir de registros de la Central de Deudores (CENDEU) del Banco Central, la morosidad de los préstamos de entidades financieras al sector privado no financiero habría bajado del 7,75% en agosto al 7,50% en septiembre. La mejora se explica principalmente por las familias, cuya irregularidad pasó del 12,81% al 12,20%, mientras que la mora empresaria subió levemente del 3,80% al 3,82%. Se trata de cifras preliminares que deberán contrastarse con el próximo Informe sobre Bancos, y el nivel de incumplimiento de los hogares continúa siendo elevado pese a la mejora del mes.

La actividad turística volvió a mostrar un saldo desfavorable que refleja el atractivo que conserva el turismo en el exterior para los residentes locales. Durante septiembre ingresaron al país unos 432.200 turistas no residentes, con un crecimiento interanual del 15,3%, pero salieron unos 613.100 turistas residentes rumbo al exterior, pese a una caída del 13,2% respecto de un año atrás. El resultado fue un saldo negativo de alrededor de 180.800 turistas. En el acumulado de los primeros nueve meses del año la brecha se amplía de manera considerable, con 4,2 millones de llegadas frente a 8,3 millones de salidas, lo que arroja un saldo negativo cercano a los 4,1 millones de turistas.

De acuerdo con el REM, los analistas estiman que el producto habría retrocedido un 1% en el tercer trimestre.Fuente: Shaun RoySilvio Serber

La percepción social sobre la marcha de la gestión económica exhibió una recuperación apenas marginal. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), que elabora la Universidad Torcuato Di Tella en una escala de 0 a 5 puntos, se ubicó en 1,95 en octubre, frente a 1,94 en septiembre. La variación representa un aumento mensual del 0,9%, insuficiente para revertir la caída previa del 5,9%. El indicador también permanece por debajo de los 2,46 puntos registrados en diciembre de 2025. La evolución fue desigual por región: mejoró en el interior del país y en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que retrocedió en el conurbano bonaerense, donde se ubicó en 1,62 puntos.

Las reservas internacionales, por su parte, cerraron octubre con una baja pronunciada en la última jornada del mes. El stock bruto del Banco Central se ubicó en 48.562 millones de dólares el 30 de octubre, con una disminución diaria de 1.592 millones respecto del cierre anterior. La variación coincidió con movimientos de encajes bancarios habituales a fin de mes y con una caída del precio internacional del oro, componente de las reservas. Por ello, la reducción del stock bruto no puede interpretarse automáticamente como una pérdida equivalente de divisas por intervención cambiaria, aunque su evolución merece seguimiento.

En el plano internacional, la novedad más relevante llegó desde los Estados Unidos, donde la Reserva Federal resolvió mantener sin cambios su tasa de referencia, en el rango del 3,75% al 4%. La decisión, sin embargo, distó de ser unánime, ya que de los integrantes del comité que vota la política monetaria, dos se pronunciaron en disidencia y propusieron un incremento de veinticinco puntos básicos. Esa división interna refleja el debate que atraviesa a la entidad entre quienes priorizan sostener la actividad y quienes se inclinan por un sesgo más duro frente a una inflación que se resiste a converger hacia la meta.

En síntesis, los indicadores disponibles muestran una economía debilitada, aunque con perspectivas de recuperación hacia el final del año. Las proyecciones apuntan a una posible recesión técnica en el tercer trimestre, todavía pendiente de confirmación estadística, mientras que el rebote previsto para el cuarto ofrece un motivo de cauto optimismo. A ello se suman señales mixtas: una morosidad de los hogares que cede desde niveles elevados, un turismo que mantiene un saldo negativo y unas reservas que retrocedieron en el cierre de mes por factores diversos. La gran incógnita de los próximos meses pasa por determinar si las presiones inflacionarias señaladas por el Banco Central resultan efectivamente pasajeras y si el repunte de la actividad logra afianzarse.