Uno podría afirmar, sin miedo a equivocarse, que lo que le permitió a Milei acceder a la presidencia en 2023 no fue un consenso positivo sobre lo que Milei ofrecía, sino un consenso negativo sobre lo que los argentinos rechazaban, que era la continuidad del peronismo en el poder. El común denominador del 55,6% de los votantes que eligieron a Milei fue el rechazo compartido a que Sergio Massa siguiera gobernando.

Milei es Presidente gracias a la suma de los votos propios (los que lo apoyaron en la PASO y la General), y de los votos prestados (los que se sumaron en el balotaje). Esa es la naturaleza del origen de este ciclo, y esa característica ha estado presente a lo largo de todo su desarrollo.

De hecho, también es posible sostener que La Libertad Avanza ganó en 2025 gracias al apoyo de una porción de votantes que, debido al contexto dramático que rodeó la elección el año pasado, volvieron a optar por aquel consenso negativo, el de preferir evitar un triunfo del peronismo, más que el de simpatizar con todas las ideas de Milei.

El triunfo del peronismo en septiembre y el drama financiero vivido en las semanas previas a la elección funcionaron como activadores de aquel consenso negativo sobre la posibilidad de que el peronismo gane la elección y aumente la posibilidad de su retorno al poder favoreció a Milei.

El triunfo del peronismo y la crisis financiera previa a la elección reactivaron el voto anti kirchnerista que terminó favoreciendo a Javier Milei.

¿Qué implicancias tiene esta particularidad del ciclo de estar anclado en un consenso negativo? Por lo pronto, es un dato absolutamente relevante para Milei, porque define la naturaleza de su origen. Pero también porque condiciona la estrategia para su continuidad. Milei nació necesitado de transformar aquel voto prestado en voto propio, y sigue necesitado de lo mismo.

Ese proceso podría recorrer dos caminos posibles: o Milei convence a los prestadores de apoyo de sus ideas, o él deberá acercarse (correrse) a las ideas de los prestadores de apoyo para convencerlos. Hasta aquí, se advierte que Milei decidió intentar más lo primero, que aceptar lo segundo.

Lógicamente, Milei hizo una interpretación favorable a sus intereses del resultado electoral de 2025 al advertir que el 40% que lo votó decidió abrazar las ideas de la libertad. Pero en su intimidad, y para beneficio de la inteligencia de su estrategia, debería reconocer que nuevamente fue rescatado de la derrota por aquel consenso negativo.

De hecho, el precipitado deterioro que hemos visto de la popularidad de Milei apenas 6 meses después de aquella elección es prueba convincente de que la magnitud del apoyo recogido en 2025 se explica más por el espanto de que ocurriese lo que se rechazaba (que gane el peronismo), que por el encanto de lo que Milei está ofreciendo.

Todo esto tiene una implicancia central en el entendimiento de la escena 2027 y en la definición de las estrategias electorales. Sobre todo porque, a partir del deterioro observado y por la naturaleza del proceso, uno hoy puede advertir que es altamente probable que Milei tenga que ir a pelear su reelección en una segunda vuelta.

La probabilidad de que ese pronóstico pueda cambiar (economía mediante) no es 0, pero me interesa convalidar esa alta probabilidad de que Milei tenga que ir a una segunda vuelta para pensar qué implicancias tiene para Milei ese escenario.

Por lo pronto, una muy relevante: en ese escenario, para ganar Milei tendrá que juntar el 50% más uno de los votos. Un desafío de magnitud si uno observa que con el tiempo se ha ido consolidando en las encuestas una mayoría bastante sólida inclinada a valorar negativamente la gestión de Milei y a tener una consideración negativa de su figura.

Pero no solo el clima de opinión invita a pensar lo desafiante que sería para Milei tener que sortear el escollo de juntar el 50% más uno, sino que los antecedentes en Argentina y en la región tampoco le juegan a favor. Los oficialismos en Argentina fueron dos veces a disputar su continuidad en un balotaje (2015 y 2023), y las dos veces perdieron. Mientras que en la región, son más las derrotas oficialistas que los triunfos, cuando estos disputaron su continuidad en un balotaje.

Adicionalmente, la complejidad que le presenta a Milei un escenario de segunda vuelta, es que en ese tipo de escenarios los candidatos están obligados a moderarse. La estrategia dominante es la de correrse al centro para ir a capturar los votos bajo disputa, que son los que están entre medio de los candidatos. Y Milei tiene alergia a moderar sus posiciones.

Pero quizá el problema central de todo esto es que, por la naturaleza del origen de este ciclo, por el modo en que Milei entiende esa naturaleza, por la circunstancia actual (Milei con una mayoría en contra en las encuestas) y por los desafíos que se le presentan a Milei en una circunstancia así (un balotaje), parece cada vez más difícil que Milei pueda lograr su continuidad solo (LLA sin ningún acuerdo) sin aliarse con otros.

Sin una alianza con la oposición no peronista, Milei romperá su capacidad de reconstruir el acuerdo social que lo llevó al poder, el de la mayoría que no quiere que el peronismo (o al menos la versión asociada al kirchnerismo) vuelva al poder. Y ello favorecerá al mismo tiempo la emergencia de cuestionamientos en todo el arco político opositor, lo que promoverá la constitución de un acuerdo social contrario a la posibilidad de que Milei continúe en el poder.

Aun con el triunfo de 2025, Milei sigue siendo una expresión de solo una parte de la base social que lo llevó al poder. Lidera un consenso negativo refractario al peronismo. Pero él no pareciera transmitir que es consciente de ello. Y a pesar de que es quien tiene más posibilidades de liderar ese consenso (sin Milei no se puede), da cada vez más la sensación de que si no amplía su representación a sectores afines (con Milei no alcanza) le será difícil sortear el escollo de un balotaje.

Milei va camino a que sea difícil que una mayoría lo quiera, pero puede volver a apostar a que una mayoría lo prefiera, si no es que ya está efectivamente condenado a ello.