En abril de este año, luego de un “picado” con tercer tiempo disputado entre la Liga de Intendentes y los máximos exponentes del Frente Renovador, a Gustavo Menéndez le salió la tanada de adentro. Mirando directamente a Sergio Massa, de manera amable pero también tajante, le preguntó: “¿Qué vas a hacer con el tema de las reelecciones? ¿Vas a seguir votando que no o nos vas a dar una mano?”.

El momento no fue tenso ni generó sorpresa. Massa lo resolvió rápido, frío y sin lugar a repreguntas. “Yo les dije que si la Justicia les da la habilitación, no tengo ningún problema. Si consiguen las manos legislativas, tampoco. Pero mis legisladores y yo tenemos una palabra dada con la renovación política”.

Faltó que les dijera: “Tuvieron un montón de tiempo para armar un equipo que los reemplazara y no lo hicieron”. Por eso no llamó la atención que, desde el lunes en adelante, todos sus referentes dijeran exactamente lo mismo ante el posible tratamiento legislativo del tema, tal cual les prometió Axel Kicillof a los intendentes del Movimiento Derecho al Futuro.

Públicamente, nadie se atreve a cargarle la culpa de su incomodidad al líder del Frente Renovador. Massa es siempre un requerido candidato presidencial que, en la anterior elección, con el peor presidente que pudo presentar el peronismo, estuvo a menos de tres puntos de ganar en primera vuelta. Es más. Si hubiera querido salir a buscar traidores, los hubiera encontrado rápidamente.

Como todos los fines de año pares, este tema, el de las reelecciones indefinidas, reaparece en la agenda. Y se potenció luego de la reunión que mantuvieron Axel Kicillof y Máximo Kirchner, en la que, además de hablar de las autoridades del Partido Justicialista, donde uno preside el Consejo y el otro el Congreso, los intendentes presentes fueron directos.

La pregunta para el hijo de los dos presidentes y a su ladero Facundo Tignanelli fue si iban a mover algún músculo para destrabar lo que más los desvela, puesto que La Cámpora más el Frente Renovador dominan la mayoría de los legisladores, en ambas cámaras, del peronismo kirchnerista renovador.

Luego de algunos silencios incómodos, el presidente del bloque de diputados provinciales de Fuerza Patria infirió que ese punto se destrabaría antes de fin de año, ya sea a través de la aprobación legislativa de una nueva ley o por la designación de los cuatro supremos que necesita la Corte Suprema bonaerense para funcionar como es debido. Hoy solo tiene tres y deben ser siete.

La sospecha generalizada, planteada y comentada por los propios protagonistas, era que algunos miembros de los bloques opositores, tanto de La Libertad Avanza como del PRO, iban a tener algunas ausencias que permitirían que la ley se sancionara y que los radicales, fieles a su costumbre de los últimos años, votarían divididos.

NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, ABRIL 25: El diputado nacional Máximo Kirchner brindó hoy un discurso en la provincia de Santa Fe, donde se refirió al peronismo y afirmó que desde el partido “siempre estamos para sumar”. FOTO NA: MARIANO SANCHEZ/ARCHIVO

¿Cómo puede ser que “la oposición” también quería que salieran las re-re? Porque sus intendentes también son fuertes en sus localidades, mucho más que los candidatos provinciales y nacionales. Con ausencias y abstenciones, el mundo podría ser más feliz para ellos. Sin embargo, esos pactos, al no mantenerse en secreto, se rompieron y los partidos en cuestión debieron salir a aclarar que “no apoyaremos las reelecciones indefinidas”. Faltaba que dijeran: “Los Periodistas Mienten”.

Tal cual adelantó esta columna cuando se desarrollaba el escándalo de Manuel Adorni, Patricia Bullrich está haciendo la “Gran Carrió”, como cuando la exdiputada nacional agarró sus petates y se fue de la conferencia de prensa en la que Pino Solanas hablaba de lo importante que iba a ser el frente de centroizquierda que estaban conformando.

En los últimos tiempos confirmó sus peores presunciones y el entorno presidencial de Javier Milei, fundamentalmente Karina y la familia Menem, no les dan muchos motivos para seguir esperando que hagan algo “en favor de la gente” y dejar de “insultar a periodistas”. Ella no les tiene mucho respeto y lo hace notar, al tiempo que se fotografía con los legisladores que se sumaron con la actual senadora a La Libertad Avanza oportunamente, cuando se fueron del PRO.

En esa foto llamó la atención la presencia del senador provincial Diego Valenzuela, el único con votos propios en el Conurbano, mayoritariamente pintado de azul y blanco, con un toque de amarillo en la zona norte. Nunca le dieron un lugar protagónico y, luego de la elección desdoblada del año pasado, siempre le hacían sentir que no había podido ganarle a Gabriel Katopodis.

Patricia Bullrich - Colegio de AbogadosColegio de Abogados

Algo parecido estaría sintiendo Diego Santilli, quien, a pesar de haberse puesto la campaña al hombro luego del escándalo de José Luis Espert, aún no le dejan ubicar un alfiler en el mapa político de la provincia de Buenos Aires.

Todo debía estar supervisado por Sebastián Pareja, quien, a su vez, armó una burocracia de coordinadores que se superponen entre sí en cada sección electoral. Hay para todos los gustos. Los que “coordinan” a los concejales, los que hacen lo mismo con “los coordinadores” de cada localidad y hasta subdividen las regiones para después terminar en un “coordinador seccional”.

Pareja es el que mejor entendió cómo administrar las tensiones y la búsqueda de protagonismo de un ejército territorial anárquico, variopinto y con poca política encima. Eran, en el mejor de los casos, vecinos de buena fe que fueron a La Libertad Avanza en búsqueda de un país mejor, pero de a poco se fueron decepcionando.

La última tapa de la revista Noticias lo puso como un nuevo caso Adorni. Ya la tenía computada en el haber y había dado las explicaciones del caso a la hermanísima, con quien trabajó para desarticular a Las Fuerzas del Cielo en todo el territorio bonaerense.

El presidente de La Libertad Avanza provincial, además, chocó con el monolítico sistema impuesto por sus superiores. Sabe que la permanencia en el sistema solo es posible por la aceptación total de las órdenes recibidas. Quizás por eso, también debajo de él, solo se conformen con “hacer el ejercicio” de hacer lo que les piden.