Desregular cualquier mercado puede favorecer el manejo de ciertos monopolios que manejan la producción y comercialización dentro de un sector o región productiva.

Un claro ejemplo de las consecuencias sociales de ciertas desregulaciones, que está llevando adelante el actual gobierno, la sufren las familias que trabajan en la industria yerbatera de Misiones, la que representa a la segunda economía más importante de la provincia.

Las familias que realizan este cultivo viven una situación crítica ante la desregulación del sector (impulsada por el DNU 70/2023), que llevó a una fuerte caída en el precio de la materia prima. Es que las industrias procesadoras de yerba mate pueden decidir libremente el precio de pago al productor sin garantizarle la cobertura de sus costos.

A finales de octubre el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) señaló que los costos de producir 1 kg de hoja alcanza a $473. Como el precio que recibían los productores oscila en alrededor de $220, la pérdida alcanza a $253 por kg de hoja.

La consecuencia fue un fuerte aumento en las ganancias de las empresas exportadoras, ya que no hubo modificaciones en los precios internacionales. La diferencia es apropiada por las grandes empresas exportadoras entre las que se destacan: Playadito y Las Marías, que concentran cerca de la mitad de la molienda nacional

No es difícil entender que significa esto para para las más de 50.000 familias misioneras que trabajan en el sector que se ve ven obligados a vender por debajo de sus costos de producción. El impacto es muy profundo sobre la calidad de vida de la población, especialmente de la niñez.

Muchas familias del poblado de Andresito, en la provincia de Misiones, se ven obligadas a buscar trabajo en Brasil. Cuando empieza la cosecha manual se van en camiones o vehículos que los vienen a buscar. Esto obliga a los niños a abandonar las clases y a las familias a enfrentar duras condiciones de trabajo. Algunas crónicas periodísticas refieren casos de familias que deben trabajar desde las seis de la mañana hasta las 17:30 horas bajo condiciones precarias de vivienda. Esto llevó a una movilización de productores yerbateros en Puerto Iguazú durante la visita del presidente Milei a Misiones.

Frente a esta dura realidad existe un proyecto legislativo provincial que propone un régimen extraordinario por un plazo inicial de 360 días corridos. Sus destinatarios específicos son los pequeños productores cuya superficie implantada no supere las 50 hectáreas. Este segmento representa aproximadamente al 90% de los productores yerbateros de la provincia y aporta cerca del 35% del total de la hoja verde cosechada. Apunta a otorgar facultades excepcionales al Estado misionero para determinar un valor de comercialización obligatorio para el estrato de los pequeños productores.

Sin embargo, el ministro de Desregulación de la Nación, Federico Sturzenegger, se manifestó en contra de toda posible regulación para el sector y a que la yerba mate tenga un precio mínimo fijado por ley.

Misiones está lejos de Buenos Aires, pero es un nuevo llamado de atención frente a la realidad que están viviendo los sectores sociales más desprotegidos. Una severa advertencia sobre el incierto destino de la gran cantidad de niños involucrados, y sobre el futuro de nuestros recursos humanos