

Las empresas tienen la capacidad de generar un impacto que trasciende su actividad productiva. Su presencia territorial, el vínculo cotidiano con las personas y el trabajo conjunto con otras instituciones las convierten en actores estratégicos para promover una cultura de prevención. Acercar conocimientos que permitan reconocer riesgos y actuar ante una emergencia es una forma concreta de asumir ese compromiso con la comunidad.
En Camuzzi llevamos tres años trabajando junto con Argentina Reanima y distintos municipios en un programa de capacitaciones gratuitas y abiertas a la comunidad sobre reanimación cardiopulmonar (RCP), uso de desfibriladores externos automáticos (DEA) y prevención de intoxicaciones por monóxido de carbono. Una iniciativa que nos permite aprovechar nuestra presencia en distintas regiones del país para acercar herramientas que pueden salvar vidas.

Durante 2026, este trabajo se reflejó en jornadas realizadas en Chivilcoy, Bragado, Trenque Lauquen, Viedma, Carmen de Patagones, Lobería y Tandil, que alcanzaron a más de 1.060 personas. Como parte de esta iniciativa, también se donaron desfibriladores a los municipios de Chivilcoy, Bragado, Trenque Lauquen, Viedma y Carmen de Patagones.
Estas experiencias reflejan que la prevención requiere tanto conocimientos como recursos disponibles para actuar. Frente a una muerte súbita, reconocer rápidamente la emergencia, solicitar asistencia médica, iniciar maniobras de RCP y utilizar un DEA cuando esté disponible puede marcar una diferencia decisiva.
Lo mismo ocurre con las intoxicaciones por monóxido de carbono, uno de los riesgos sobre los que trabajamos especialmente desde Camuzzi. La capacitación permite identificar situaciones peligrosas, evitar que quien intenta ayudar se convierta en una nueva víctima y conocer cómo solicitar asistencia de manera segura.
Prevención y preparación son conceptos inseparables. No se trata solamente de reducir riesgos, sino de generar capacidades para responder cuando una emergencia ocurre. Y allí aparece el verdadero efecto multiplicador: cada persona capacitada puede trasladar esos conocimientos a su familia, compañeros de trabajo y vecinos.
Para alcanzar ese objetivo, la articulación institucional es fundamental. Las empresas aportan recursos, presencia territorial y capacidad de organización; las asociaciones civiles, conocimientos especializados; y los municipios, cercanía con las necesidades de cada comunidad.
En este sentido, el trabajo conjunto con los municipios resulta clave para avanzar en la construcción de comunidades cardioasistidas. No alcanza únicamente con incorporar equipamiento: también es necesario contar con personas preparadas para reconocer una emergencia y actuar a tiempo. Identificar las necesidades de cada localidad y definir acciones de manera articulada permite transformar la inversión en salud en capacidades concretas que permanezcan en el territorio. El desafío es que cada comunidad cuente con más herramientas para cuidar a sus vecinos y responder ante situaciones críticas.
Desde Argentina Reanima también impulsamos la capacitación masiva en RCP, el acceso a desfibriladores y la aplicación de la Ley 27.159 de Muerte Súbita y Sistema de Prevención Integral. Porque, más allá de los avances normativos, el principal desafío sigue siendo cultural: lograr que la prevención forme parte de nuestros hábitos cotidianos.
En Camuzzi entendemos que nuestro compromiso con la seguridad también se expresa fuera de nuestras operaciones. Cada capacitación, cada alianza y cada nuevo espacio cardioprotegido representan una oportunidad para fortalecer a las comunidades de las que formamos parte.
El valor de estas acciones no se mide únicamente en la cantidad de participantes, sino en la posibilidad de que ese conocimiento esté disponible cuando alguien más lo necesite. Porque construir comunidades mejor preparadas es una responsabilidad compartida y una inversión en el bienestar de todos.















