La ley de Precio Único es tan antigua casi como la ciencia económica misma. Ya con David Ricardo se la inducía con creciente desarrollo luego en el siglo XVIII. Dos bienes idénticos en diferentes mercados deben tener el mismo precio, asumiendo que no existen barreras comerciales, costos de transporte y libre movilidad de capitales. Caso contrario, surgen oportunidades de arbitrajes, o el argentinismo llamado "rulo" originado en el ida y vuelta financiero que deja una ganancia tan elevada como la brecha entre ambos precios.
El kirchnerismo fue muy generoso con el sector financiero a la hora de crear infinitas posibilidades de arbitrajes sobre un bien tan caro a la sociedad como el dólar. Más rulos que Valderrama. A mayor cantidad de restricciones, diferentes precios. Basta recordar los diferentes nombres para un mismo bien, como el dólar, soja, dólar Coldplay, dólar Qatar entre otros, que se sumaron a los clásicos dólar oficial, blue MEP y "contado con liqui".
Ese aluvión de restricciones no era inocente: generaba kioscos o cajas o peajes para facilitar jugosas ganancias a los beneficiarios de la luz verde para comprar a precio bajo el bien en cuestión. Esa variante del "Precio Único" no fue imaginada en el siglo XVIII ni por David Ricardo. Las "SIRAS" ese neologismo argentino fue la máquina de generar ganancias para los que arbitraron al dólar con brechas que llegaron al 170% al momento de dejar el cargo Alberto Fernández.
¿Y ahora? El techo de la banda primero, una suerte de tipo de cambio fijo, y la vigencia de restricciones cambiarias a empresas generaron mini brechas que con grandes montos operados, dejaban ganancias a aquellos que podían arbitrar. En esta ocasión, era todo legal. Quienes tenían acceso al dólar mayorista eran los que más jugo sacaron. El viernes se conoció una nueva restricción del BCRAimpidiendo el arbitraje entre el dólar y el MEP o CCL.
El equipo económico sabe, elijo creer, que el arbitraje es fruto de las restricciones aún existentes. Y que la única forma de eliminar los rulos es eliminando restricciones. Todo indica que después de las elecciones del 26-O, el mercado cambiario se liberará completamente. Y con ello se acabarán las brechas. El staff del FMItambién lo desea. El diputado Luciano Laspina tiene un proyecto superador: quitar la facultad al BCRA de imponer controles cambiarios. Lo destacó en el CFO Summit de El Cronista el jueves último. Tiene lógica.
Ahora se vienen días de alta brecha y que tentarán a quienes comprarán dólar oficial y venderán "blue" mezclando colores (operando en blanco y en negro). Otros recurrirán a amigos para hacer rulos.
Argentimba.