La mala praxis de este cuarto kirchnerismo queda reflejada en la demorada construcción del gasoducto. Paradójicamente los beneficios los disfrutará el próximo gobierno. Todo indica que la inauguración de la obra se concretará a fines de junio, eventualmente el Día de la Bandera y antes del cierre de las listas para las PASO, del 24. Las pérdidas provocadas por la sequía bien podrían haber sido compensadas con la puesta en marcha en tiempo y forma del gasoducto cuyo nombre seguramente cambiará la próxima administración.

Así, dentro del campo minado que deja el actual gobierno a quien triunfe en las elecciones presidenciales del 22 de octubre se hallan un déficit financiero de 4% del PBI como mínimo, la brecha cambiaria, el atraso en precios de tarifas y naftas, la multiplicidad de tipos de cambio, el sistema bancario abarrotado de títulos públicos, incluido encajes, deuda en pesos indexada por inflación y el dólar oficial. Lo único positivo es el gasoducto.

El consorcio integrado por Techint y Sacde, que construyen los tramos 1 y 2 entre Tratayén y Salliqueló, consolidó una "task force" de 50 soldadores internacionales (la mayoría procedentes de Turquía) que, por primera vez en la Argentina, está trabajando con una soldadora automática. Lo que debería terminarse en dos años, se lo está realizando en 10 meses. Igualmente, el kirchnerismo se despertó tarde: este año igualmente hubo que realizar importaciones de GNL, que agregaron aún más vulnerabilidad a las reservas del BCRA.

Hay condimentos adicionales. Bolivia está reduciendo las exportaciones de gas a la Argentina y a Brasil. Sus yacimientos están declinando aceleradamente y complica el abastecimiento del norte argentino. Flavia Royón, salteña al fin de cuentas, apuró la reversión del Gasoducto Norte para sustituir el gas boliviano. La secretaria de Energía planea llevas el gas de Vaca Muerta utilizando los caños de Transportadora de Gas del Norte. Incluso, en el corto plazo, podría ocurrir que el gas de Vaca Muerta llegue hasta San Pablo, reemplazando a la oferta boliviana y utilizando los gasoductos ya existentes. Obviamente Bolivia cobraría un peaje por ello.

El apuro existente por terminar el gasoducto hizo que la UTE de Techint y SACDE llamara a operarios jubilados con gran experiencia en obras de infraestructura a la que se sumaron empleados jóvenes calificados que debutaban. Hubo un caso, el de Lidio Sánchez, de 69 años, que en los 70s trabajó con Techint en la construcción de Zárate Brazo Largo. Casi 50 años después fue convocado para hacerse cargo de la jefatura de un set de equipos de tiendetubos. Las mujeres representan el 10% de los puestos de trabajo.

Este año, el gasoducto reduce las importaciones de GNL. Pero desde el 2024 las exportaciones irán en ascenso, mientras seguramente el kirchnerismo esté observando esa lluvia de divisas por TV. Difícil imaginar lo que hubiera sucedido si Alberto Fernández hubiera apurado desde el 10 de diciembre de 2019 la construcción del gasoducto. Es difícil porque el presidente, y el kirchnerismo en general, siempre reaccionan cuando la pared está a 5 metros y el automóvil marcha a 100 km por hora. No existió ni existe la previsión.

Por lo pronto el mercado cambiario disfruta de cierta estabilidad. Crece la sensación de que el gobierno podrá llegar hasta las PASO sin grandes saltos devaluatorios. Pero hay que consignar que el BCRA viene acelerando la suba del dólar oficial que pasó del 5,8% al 6,5% mensual en las últimas tres semanas. No deja de ser un porcentaje menor, aunque se quede corto respecto de la inflación mensual, que ya se ubica cómodamente por encima del 6,5%.

Ahora bien, ¿qué puede pasar luego de las PASO?El gasoducto es una luz que aparece recién en el 2024. Una eternidad. Las operaciones de dólar a futuro pegan un salto cuando se concretan para fines de agosto, es decir, tras las PASO. El temor de los inversores es lo que pueda suceder luego de celebradas las primarias.

Un tema del que poco se habla aún es el de la transición entre las PASO y las generales. Como sucediera en 2019, las PASO mostrarán con una alta probabilidad a quien será el próximo presidente de la Argentina. Puede ser que las elecciones generales sean un trámite. Y el gobierno de Alberto Fernández debería sentarse a negociar con el equipo económico del futuro presidente los días eternos que existen entre las PASO y el 10 de diciembre. Cualquier frase de quien sea el futuro mandatario puede complicar el refinanciamiento de la deuda o las liquidaciones de dólares. Seguramente se verán jornadas de alta volatilidad dada la escasa probabilidad de que las conversaciones entre quien sale y quien entra sean civilizadas. Más por el que sale que por el que entra.

Lo que está claro es que entre tanto pesimismo y malestar que reina en la economía argentina, el gasoducto aporta una luz de esperanza. Puede aumentarse con planta de GNL e inversiones que se multipliquen en energía. Hay otra Vaca Muerta off shore a 350 km de Mar del Plata. Sólo resta dar señales de certezas y seguridad jurídica. Pero aún es mucho pedir en la Argentina. Quizás en un año no. Ojalá.