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DOMINGO 26/05/2019

El Mercosur y las reformas que hacen falta

JOSÉ URTUBEY

Vicepresidente de la UIA

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El Mercosur y las reformas que hacen falta

Es auspicioso que en la primera reunión que mantuvieron en Brasilia el miércoles pasado los presidentes, de Argentina, Mauricio Macri, y de Brasil, Jair Bolsonaro, hayan logrado una buena relación personal y política, que faciliten el trabajo conjunto en la amplia agenda que comparten Argentina y Brasil.

Sin embargo, es importante ser claros con relación a cuál va a ser el destino del bloque. Por el momento, escuchamos palabras muy genéricas como "modernización", "flexibilización", "más apertura", que no detallan cómo sería exactamente el proceso.

Para el sector industrial estas definiciones son cruciales. Brasil es el principal destino de los productos manufacturados que exporta el país, y cualquier cambio en los términos de la relación tiene que medir el impacto en un sector que ya viene golpeado por la crisis económica de nuestro país.

¿Cuál puede ser el problema? Si el acuerdo tácito entre los presidentes Macri y Bolsonaro es reducir al Mercosur a una unión aduanera en la cual los países miembros puedan firmar por su cuenta acuerdos comerciales con terceros países o bloques, Argentina también tendría que acelerar las reformas estructurales que necesita para hacer a su economía y al sector industrial en particular más competitivos. El riesgo es que se genere una asimetría insalvable entre ambos lados de la frontera.

Ya quedan pocas dudas de que la industria argentina es eficiente puertas adentro de las fábricas, pero pierde competitividad puertas afuera, dados los costos logísticos, la carga impositiva, la carga laboral no salarial, el costo del financiamiento, entre otros. El presidente seguramente escuchó de boca de Bolsonaro los planes de reforma fiscal y previsional que tiene su gobierno en carpeta, que buscan fomentar el empleo privado formal mediante, por ejemplo, de la reducción de las cargas patronales.

En nuestro país, por el contrario, la urgencia fiscal llevó al Gobierno a revertir los avances, aunque modestos, que se habían alcanzado a fines de 2017 con la reforma impositiva. Es clave restituir cuanto antes ese sendero. Las agendas de estabilización financiera y de desarrollo productivo tienen que implementarse en paralelo.

Desde la Unión Industrial Argentina hemos elaborado 35 propuestas concretas para dinamizar la generación de valor y la incorporación de tecnología, y para fomentar a las exportaciones. En su conjunto, las propuestas apuntan a seis ejes: las pymes, el financiamiento, el esquema tributario, el consumo en el mercado interno, la internalización de empresas y los costos energéticos.

Algunas de las medidas están pensadas para mitigar la crisis de la coyuntura actual, como la suspensión temporal de las ejecuciones y los embargos; o la necesidad de que, en el marco de la agenda de sinceramiento de la economía que propone el gobierno, las empresas puedan ajustar sus balances según la inflación. Pero una parte sustancial de las propuestas mira al mediano plazo, y busca reorientar el modelo económico hacia un horizonte donde la urgencia no sea la norma. Un ejemplo es la extensión por cinco años el régimen que establece la devolución de hasta un 10% de la inversión productiva, una medida que venció en 2018.

El 86% de las empresas argentinas que exportan son industriales. Y las empresas industriales dan cuenta del 63% de la inversión en Investigación y Desarrollo del país. En ambos frentes, exportaciones e innovación, la política tributaria y financiera tienen mucho más para aportar.

En el primero, la reciente implantación de derechos de exportación urbi et orbi obvió premiar con alícuotas diferenciales a quienes agregan más valor a su producción y por ende generan más trabajo. En los últimos diez años la cantidad de empresas pymes que exportan en Argentina cayó 30%, de casi 12.000 a menos de 8000.

En el segundo, Argentina está entre los países del mundo con menos crédito al sector privado no financiero sobre porcentaje del PBI: 15% y apenas 3% para las pymes. Sin créditos accesibles o incentivos fiscales ninguna pyme puede avanzar en proyectos que hacen falta para insertar al país en el desafío de la Industria 4.0. Una de las propuestas de la UIA sugiere reponer hasta 2020 la Línea de Crédito para la Inversión Productiva (LCIP), que en 2017 otorgó la mitad del financiamiento que consiguieron las pymes.

Las medidas para la producción no pueden esperar más tiempo. Si se hacen hoy, tendremos más oportunidades mañana.

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