Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof se vieron las caras por última vez el 9 de diciembre de 2024: fue en una tensa cumbre del Partido Justicialista bonaerense en Moreno. Aunque ambos eran conscientes de las rispideces que venían creciendo entre los dos, ninguno sospechaba entonces que no volverían a dialogar durante un período tan largo y que su interna política terminaría tomando ribetes inentendibles incluso para los mayores especialistas del Círculo Rojo.

El contacto se retomó recién este 3 de junio: una conversación vía celular de veinte minutos, cordial y más operativa que emocional. Quedaron en volver a hablar e incluso cruzarse sin intermediarios. Algo es algo; al menos se reactivaron los contactos y el teléfono rojo que tanto usaron en el pasado.

En política, 24 horas es muchísimo tiempo. Una semana es infinita. Y un mes es una eternidad. Sin embargo, en este caso entre un episodio y el otro pasaron 176 días, 25 semanas, 6 meses; mucho, acaso demasiado, para dos personas que solían dialogar asiduamente y compartir visiones de país.

Cristina Fernández de Kirchner será candidata por la Tercera Sección Electoral. Fuente: Archivo.

En el medio pasó de todo: la coronación de CFK como titular del PJ nacional pese a las intenciones de Ricardo Quintela; el silencio de Kicillof en esa rosca partidaria que fue leída como traición en el otro campamento; los reproches entre axelistas y camporistas por el presente y el futuro de su espacio político; el establecimiento del 7 de septiembre para la contienda bonaerense desdoblada y hasta la confirmación de "La Jefa" de ser candidata por la Tercera Sección Electoral. Un vía crucis agotador para un espacio que ya arrastraba las consecuencias de la debacle de la última experiencia en la Casa Rosada.

Pero volvamos un instante atrás: ya en diciembre pasado, Cristina le había dicho a Kicillof que no le parecía conveniente desdoblar las elecciones. Él desoyó la sugerencia y avanzó con dos argumentos. El primero, técnico: que es inviable realizar dos votaciones simultáneas en un distrito tan extenso. Los simulacros estiman 4 minutos por elector, lo que permitiría que voten solo 150 personas por mesa, contra un promedio habitual de 276 en PBA. Hacer algo así, juran los detractores de las unificadas, es "un suicidio político".

El segundo argumento era político: el fundador del Movimiento Derecho al Futuro creía que, por la virulencia de la campaña porteña, La Libertad Avanza y el PRO no compartirían boleta en la provincia. Ahora sabemos que la experiencia capitalina terminó en la unión, con fórceps, de violetas y amarillos.

¿Entonces? La decisión es inamovible y tanto Fernández de Kirchner como Kicillof juegan su propio juego de cara al día después. "¿Alguien concibe que si al peronismo le va mal en septiembre, le termine yendo bien en octubre?", preguntó CFK en C5N. "Hace 20 años que el peronismo no gana las elecciones legislativas de medio término en Buenos Aires", sentenció Axel en su último acto. Las cartas están echadas.

Un dato sobre la titular del Instituto Patria: en el spot electoral que difundió el ecosistema K, el relato dice: "Ella ya fue casi todo. Primera dama, senadora, presidenta. Podría estar en casa disfrutando sus días, pero, quien lleva la esperanza terca en el pecho, nunca se jubila de la historia". O sea, no se menciona que Cristina fue también vice de un tal Alberto. Minucias.

Así las cosas, el concepto de "unidad" vuelve a aparecer como salvavidas. Dividirse sería facilitarle la victoria a la oposición. La llamada entre Cristina y Axel hay que leerla en ese contexto. Es, en definitiva, un capítulo más de la Argentina borgeana: a ningún espacio lo une el amor sino el espanto por lo que tienen enfrente.

¿Listas consensuadas por todas las facciones peronistas? Habrá que seguir de cerca ese enorme desafío. Apenas está resuelta la cabeza de lista para diputados provinciales de la Tercera; CFK lo decidió, fiel a su estilo, de forma unilateral: no coordinó con nadie. Y lo hizo dentro de un área de 5 millones de votantes, más que en cualquier otro lugar de nuestra República, que siempre se muestra fiel al peronismo. De hecho, cuando en 2023 Javier Mileipintó de violeta el país, la Tercera bancó incólume: un ignoto Emmanuel González Santalla sacó el 51,5% de los votos frente a los 22,7% de los libertarios, que llevaban como primer candidato a Sebastián Pareja, hoy el gran armador político en ese territorio.

Pregunta sobre Cristina: ¿Se presenta ahí entonces porque es el único rincón en el que puede mostrarse como la gran victoriosa o porque es donde más legisladores se pueden ganar para resistir la avanzada mileísta? No responde lo mismo Mayra Mendoza que Mario Secco.

Dicho sea de paso. Libertarios, no se entusiasmen: el Gordo Dan no va a ser el elegido para enfrentar a Cristina. Aunque falta, pica en punta el influencer Iñaki Gutiérrez. "Todo lo que juntemos es ganancia", se entusiasman en Olivos.

La complejidad de lo que viene es mayúscula: elegir candidatos potentes para las otras 7 secciones en las que se divide la provincia más poblada de Argentina, sin dejar a nadie desairado. Con un aliciente: los intendentes peronistas, pero también los del PRO y la UCR cuando hablan con Pareja, Cristian Ritondo o Maximiliano Abad, están reclamando poder armar con su propia lapicera las listas de sus Concejos deliberantes. Recen por ellos.

Un disclaimer final: todo este escenario depende de los tiempos que la Corte le imprima a la condena de la causa Vialidad, que se encamina a ser confirmada según dejan trascender en Tribunales. Si eso sucede antes del 19 de julio, día en el que cierra la inscripción de candidaturas, se terminó todo. Un tenso tic tac se cierne sobre CFK.