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Rociar aceite en la puerta del baño es una práctica doméstica sencilla que muchas personas adoptan cuando comienzan a aparecer ruidos molestos al abrir o cerrar la puerta. Aunque suele asociarse a un truco casero, tiene una explicación técnica vinculada al mantenimiento básico del hogar.

Con el uso diario, la humedad del ambiente, el vapor del agua caliente y el paso del tiempo afectan las bisagras metálicas. Esto provoca fricción entre las piezas y genera el clásico chirrido, especialmente en puertas de baños y cocinas.

Ante ese escenario, aplicar una pequeña cantidad de aceite puede evitar daños mayores y mejorar el funcionamiento sin necesidad de realizar reparaciones complejas.

Atención: para qué sirve rociar aceite en la puerta del baño

El aceite actúa como lubricante, reduciendo el roce entre las partes móviles de las bisagras. Al disminuir la fricción, se elimina el ruido y se facilita el movimiento de la puerta, evitando esfuerzos innecesarios sobre la madera o el marco.

Un truco casero consiste en rociar aceite en la puerta de los baños. Mateus Andre

Además, este mantenimiento ayuda a prevenir la oxidación, un problema frecuente en ambientes húmedos. Al crear una fina capa protectora, el aceite reduce el contacto directo del metal con la humedad, prolongando la vida útil de las bisagras.

No se trata de un método nuevo ni de una solución definitiva, sino de una práctica habitual de mantenimiento doméstico recomendada cuando los herrajes presentan signos de sequedad o desgaste.

La aplicación debe hacerse con moderación, utilizando un paño o unas pocas gotas directamente sobre la bisagra, evitando excesos que puedan manchar la puerta o el piso.

Cada cuánto conviene hacerlo y qué aceite usar

La frecuencia depende del uso de la puerta y de las condiciones del ambiente. En general, una aplicación cada tres o seis meses suele ser suficiente en baños de uso regular. Si el ruido reaparece antes, puede repetirse sin inconvenientes.

En cuanto al producto, se recomienda usar aceites livianos, como lubricantes multiuso o aceite mineral. También puede utilizarse aceite común de cocina en casos puntuales, aunque no es la opción más duradera.

Es importante limpiar previamente la bisagra para retirar polvo o restos de óxido, ya que lubricar sobre suciedad puede agravar el desgaste. Este simple cuidado permite mantener la puerta en buen estado y evitar reparaciones innecesarias.