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Montes de Oca es el secreto mejor guardado de La Guajira. En medio de una serranía verde, espesa y cargada de biodiversidad, un río que nace en Venezuela forma en Colombia piscinas naturales de agua cristalina que parecen sacadas de una postal. La imagen sorprende aún más si se tiene en cuenta que, a apenas 40 minutos, predominan el desierto y el bosque seco tropical.

Este rincón del norte del país rompe con todos los estereotipos del departamento. La Guajira no es solo mar, arena y viento: también es selva húmeda, agua azul intenso y terrazas naturales talladas por el paso del tiempo. El contraste convierte a Montes de Oca en un destino excepcional dentro del mapa turístico colombiano.

Lejos del turismo masivo, la Reserva Forestal Protectora Montes de Oca ofrece una experiencia distinta, marcada por el respeto al territorio y el acompañamiento de las comunidades locales. Su difícil acceso y sus estrictas condiciones de ingreso han permitido conservar intacta una joya natural que hoy despierta el interés de viajeros en busca de paisajes vírgenes.

¿Dónde queda Montes de Oca y cómo se llega a este paraíso escondido de La Guajira?

El recorrido hacia Montes de Oca comienza en el corregimiento de Carraipía, jurisdicción del municipio de Maicao, en La Guajira media. Desde allí, el paisaje empieza a desmentir los clichés: el verde se impone y anuncia la cercanía de la Serranía del Perijá, a pocos kilómetros de la frontera con Venezuela. Para continuar el trayecto es indispensable abordar una camioneta 4x4, generalmente Toyota, capaz de enfrentar las pendientes que conducen a la reserva.

El río Jordán forma piscinas naturales de agua cristalina en medio de una serranía verde y espesa.
El río Jordán forma piscinas naturales de agua cristalina en medio de una serranía verde y espesa.Radio Nacional Colombia

La llegada no es libre ni improvisada. Por seguridad, respeto al territorio y porque el acceso atraviesa predios privados, la única forma de conocer la Reserva Forestal Protectora Montes de Oca es hacerlo acompañado por operadores turísticos autorizados y de la mano de la comunidad. No existen atajos, y justamente esa dificultad forma parte de su encanto: Montes de Oca no se deja conquistar fácilmente.

¿Qué hace único a Montes de Oca y por qué es uno de los tesoros naturales menos conocidos de Colombia?

Montes de Oca es una reserva forestal protectora de 12.294 hectáreas que resguarda uno de los ecosistemas más sorprendentes del centro-oriente guajiro: un bosque húmedo con árboles de gran porte y una biodiversidad que impacta incluso a quienes creen conocer la región. Entre sus ramas se mueven marimondas; en el suelo aparecen alacranes y serpientes; en sus aguas nadan peces, y en el aire destacan aves como la guacamaya verde, la tángara, la perdiz y la paloma cardonera.

Este territorio protege microcuencas hidrográficas fundamentales para la región. El río Jordán, que nace en Venezuela y continúa su curso en Colombia, es el gran arquitecto del paisaje y cumple una función vital: de sus aguas depende el abastecimiento del municipio de Maicao. Más allá de su valor escénico, el bosque cumple un rol clave en la regulación hídrica y en el equilibrio ambiental de esta zona del país.

El territorio protege más de 12.000 hectáreas de bosque húmedo y una biodiversidad poco conocida del norte colombiano.
El territorio protege más de 12.000 hectáreas de bosque húmedo y una biodiversidad poco conocida del norte colombiano.Radio Nacional Colombia

¿Cómo son las piscinas naturales del río Jordán y por qué sorprenden a los visitantes?

Tras dejar el vehículo, comienza una caminata de aproximadamente 40 minutos que sumerge progresivamente al visitante en el bosque. La humedad se siente en la piel, el canto de las aves acompaña el recorrido y el sonido del agua guía el camino. El río Jordán aparece y desaparece entre la vegetación, alternando entre tramos mansos y corrientes que se precipitan entre rocas.

De forma casi inesperada, el bosque se abre y revela su mayor tesoro: terrazas naturales formadas por escalones de piedra tallados por el agua a lo largo del tiempo. Cada nivel da origen a piscinas de aguas cristalinas, frías y profundas en algunos sectores, serenas en otros. El color es hipnótico: un azul intenso que se vuelve más vibrante con el reflejo del sol. No es un azul caribeño, sino uno propio, imposible de confundir.

¿Por qué Montes de Oca sigue siendo un destino virgen y alejado del turismo masivo?

La lejanía, los costos de acceso y las restricciones necesarias para proteger la reserva han mantenido bajo el flujo de visitantes. No hay infraestructura turística invasiva ni multitudes en busca de la foto perfecta. Montes de Oca conserva una sensación de aislamiento que refuerza su carácter de paraíso escondido y preserva su equilibrio natural.

Además, no es un destino para pasar la noche. No existe alojamiento dentro de la reserva y la visita debe realizarse durante el día, de manera respetuosa y consciente de que se trata de un territorio protegido. Una de las alternativas más recomendadas es coordinar la experiencia desde el Hotel Waya Guajira, ubicado a unos 45 minutos, desde donde operadores autorizados trabajan junto a las comunidades locales para ofrecer recorridos responsables.

¿Qué experiencia vive quien se sumerge en este rincón verde de La Guajira?

El momento culminante del recorrido es el baño en el río Jordán. El cuerpo siente el golpe térmico del agua, mientras la mirada se pierde en los reflejos del sol sobre las piscinas naturales. En ese entorno no hay señal de celular ni urgencias externas: solo el presente y el sonido del bosque.

Montes de Oca demuestra que en La Guajira también existe una cara verde, húmeda y exuberante. Es otra versión del departamento, menos conocida, donde el visitante no es un espectador pasivo, sino un invitado. La experiencia invita a comprender que su conservación depende, en buena parte, de que siga siendo difícil de alcanzar, cuidadosamente compartida y profundamente respetada.