La Tierra ha sido impactada recientemente por una intensa actividad solar, incluida una tormenta producida por una llamarada de clase X1.9, una de las más potentes registradas en el actual ciclo de actividad del Sol. Este tipo de erupciones solares libera grandes cantidades de energía y partículas que pueden influir en el entorno espacial alrededor de la Tierra.
Ese fenómeno es parte del Ciclo Solar 25, un periodo de aproximadamente 11 años durante el cual el Sol alterna entre fases de menor y mayor actividad. En la fase de mayor actividad, también llamada máximo solar, los eventos como llamaradas y eyecciones de masa coronal (CME) son más frecuentes y fuertes, lo que aumenta las probabilidades de que algunas afecten a la Tierra.
En esta etapa de alta actividad, tanto científicos como agencias espaciales mantienen un monitoreo permanente del “clima espacial” para anticipar cuándo una llamarada y su plasma asociado pueden interactuar con la magnetosfera terrestre, generando fenómenos conocidos como tormentas geomagnéticas.
¿Por qué el Sol está más activo y qué es el ciclo solar 25?
El Sol sigue un patrón cíclico de actividad de aproximadamente 11 años, donde varía el número de manchas solares y la frecuencia de eventos energéticos. Durante el máximo solar, que para el ciclo 25 se ha observado entre 2024 y 2025, la superficie del Sol muestra un mayor número de regiones activas complejas que producen llamaradas intensas y eyecciones de masa coronal.
Ese aumento de actividad no ocurre de forma uniforme ni constante; incluso después del pico del ciclo, pueden presentarse eventos importantes durante la fase de descenso. Debido a esto, fenómenos como la tormenta provocada por la X1.9 pueden ocurrir aunque el Sol ya haya pasado su máxima actividad reciente.
¿Qué efectos puede tener una tormenta solar en la Tierra?
Cuando una llamarada como la X1.9 va acompañada de una eyección de masa coronal (CME) dirigida hacia la Tierra, su interacción con el campo magnético terrestre puede desencadenar una tormenta geomagnética. Estos eventos se clasifican desde G1 (leve) hasta G5 (extrema) según su intensidad.
En tormentas geomagnéticas de nivel G3 o G4, como las que se han observado recientemente, pueden registrarse interferencias en comunicaciones por radio, perturbaciones en redes GPS, efectos en satélites y tensiones en partes de las redes eléctricas. También es común la aparición de auroras boreales y australes que pueden verse en latitudes más bajas de lo habitual.
¿Cómo afectan las tormentas solares y el ciclo solar 25 a América Latina?
Las tormentas solares no generan calor directo ni aumentos de temperatura en los países, pero sí pueden influir en el entorno tecnológico y espacial en toda América Latina cuando una eyección de masa coronal (CME) impacta la magnetosfera terrestre. Estas perturbaciones pueden producir interferencias en señales de GPS, radio de alta frecuencia y comunicaciones satelitales que afectan servicios esenciales como navegación y telecomunicaciones.
Además, durante eventos más intensos como tormentas geomagnéticas fuertes o severas, algunas regiones de Latinoamérica han podido observar auroras boreales o australes en latitudes inusuales. Los países más afectados podrían ser:
- México
- Centroamérica y Caribe
- Andes y regiones ecuatoriales (Colombia, Ecuador, Perú)
- Cono Sur (Chile, Argentina, Uruguay)
¿Debemos esperar más eventos solares fuertes?
Sí. Aunque la fase más intensa del máximo solar ya pasó, el Sol sigue con un nivel de actividad elevado dentro de este ciclo 25, lo que significa que aún pueden ocurrir más llamaradas potentes y tormentas geomagnéticas durante 2026 y años posteriores.
Los científicos continúan monitoreando regiones activas en la superficie solar y emitiendo pronósticos regulares que permiten anticipar cuándo podrían generarse nuevas perturbaciones de espacio que alcancen la Tierra.