

América Latina se encuentra en la fase de desarrollo de uno de los planes de infraestructura más ambiciosas de las últimas décadas: el Tren Bioceánico de Integración, un corredor ferroviario concebido para enlazar el Atlántico con el Pacífico a través de varios países sudamericanos.
Este proyecto tiene como objetivo transformar la dinámica del comercio regional, al facilitar el transporte de mercancías, disminuir los tiempos de traslado y reducir los costos logísticos entre economías clave como Brasil, Bolivia, Perú, Paraguay y Argentina.
Impulsado con determinación por Bolivia y Brasil, el trazado ferroviario pretende establecerse como una alternativa estratégica al transporte marítimo, acortando distancias hacia los mercados de Asia y Europa y fortaleciendo la integración económica del continente.
Un tren que unirá los océanos en Sudamérica
El Tren Bioceánico de Integración tiene como propósito cubrir una distancia que supera los 3.700 kilómetros, conectando el puerto de Santos, en Brasil, en la costa atlántica, con el puerto de Ilo, en Perú, en la costa del Pacífico. Este trayecto atravesará el territorio boliviano, que actuará como nodo central y dispondrá de ramales estratégicos hacia Argentina y Paraguay, con la finalidad de integrar al Cono Sur en una red ferroviaria de alcance continental.
El proyecto busca articular de manera eficiente el transporte de mercancías y personas, promoviendo así el desarrollo económico y social de la región. La importancia de esta obra radica en su capacidad para facilitar el comercio y mejorar la conectividad entre los países involucrados, lo que representa un avance significativo en la infraestructura ferroviaria de Sudamérica.

Un tren que unirá los océanos en Sudamérica
El recorrido central del proyecto conectará puntos estratégicos del interior sudamericano, pasando por Campo Grande, en Brasil, Santa Cruz de la Sierra y La Paz, en Bolivia, antes de cruzar por Desaguadero y culminar en el puerto de Ilo, en Perú. Esta infraestructura permitiría trasladar cargas agrícolas, mineras e industriales entre ambos océanos en menos de 10 días, frente a los cerca de 30 días que hoy demanda el transporte marítimo tradicional.
El Tren Bioceánico de Integración está diseñado para cubrir un trayecto superior a los 3.700 kilómetros, enlazando el puerto de Santos, en Brasil, sobre el Atlántico, con el puerto de Ilo, en Perú, en la costa del Pacífico. El recorrido atravesará el territorio boliviano como nodo central y contará con ramales estratégicos hacia Argentina y Paraguay, con el objetivo de articular al Cono Sur dentro de una red ferroviaria integrada y de alcance continental.

Ventajas y objetivos del Tren Bioceánico
La iniciativa tiene como objetivo profundizar la integración económica regional, optimizar los costos logísticos del comercio exterior y dinamizar economías del interior que, a lo largo de la historia, han permanecido al margen de los grandes corredores portuarios.
Adicionalmente, el tren es considerado una herramienta fundamental para equilibrar el desarrollo territorial, ya que fortalece la infraestructura y mejora la conectividad entre zonas rurales y ciudades intermedias.
Principales ventajas del corredor ferroviario
- Fomento del turismo y la integración regional, facilitando la movilidad entre países.
- Mejora de la competitividad de exportaciones regionales en mercados globales.
- Reducción significativa de los tiempos de traslado entre Asia y América del Sur.
- Creación de empleo directo e indirecto durante la construcción y la operación.
- Impulso al desarrollo económico local en las áreas atravesadas por el trazado.
El costo estimado del Tren Bioceánico supera los 10.000 millones de dólares, lo que ha suscitado el interés de potencias como China y Alemania, quienes han ofrecido apoyo técnico y financiero.
Mientras China busca fortalecer sus rutas comerciales hacia América Latina, Alemania ha manifestado su disposición a contribuir con tecnología ferroviaria avanzada y su experiencia en grandes obras de infraestructura.
El financiamiento se encuentra en evaluación y los gobiernos participantes analizan distintas modalidades de cooperación público-privada para llevar a cabo el proyecto sin comprometer la estabilidad fiscal de los países involucrados.
El Gobierno boliviano ha liderado las gestiones diplomáticas para asegurar la viabilidad técnica y ambiental del tren, manteniendo reuniones periódicas con los países involucrados para coordinar la planificación de las obras.
Bolivia desempeña un papel fundamental en el trazado, ya que su territorio actuará como conexión natural entre Brasil y Perú. Para el país, este proyecto representa una oportunidad histórica: recuperar su acceso estratégico al mar mediante una infraestructura que le permita participar activamente en el comercio internacional.
En 2025, los gobiernos de Bolivia, Brasil y Perú reanudaron los estudios de factibilidad técnica y ambiental, aunque el proyecto se encuentra en fase de planificación. El objetivo es iniciar la primera etapa del corredor en los próximos años, priorizando los tramos que presentan mayor viabilidad económica y logística.
Asimismo, los países participantes buscan la cooperación de organismos internacionales y bancos de desarrollo para garantizar el financiamiento y la supervisión de la obra.









