

El estudio de la NASA señala que ha habido un cambio notable en la actividad del Sol. Este fenómeno, que indica una creciente actividad solar, plantea preocupaciones acerca de posibles apagones eléctricos a gran escala en diversas regiones del mundo. Las investigaciones revelan que una tendencia a la baja en la actividad solar ha cambiado y que el Sol muestra signos de creciente vitalidad.
Los datos recopilados sugieren que la elevada actividad solar podría resultar en tormentas solares que podrían impactar negativamente en nuestro planeta. Ante esta situación, se torna urgente prestar atención a las predicciones de un aumento de la actividad solar, lo que podría traducirse en graves consecuencias para la infraestructura eléctrica global.
Confirman que la actividad solar aumenta con fuerza
Desde la década de 1980, la actividad solar había mostrado un decrecimiento general, con cada ciclo de manchas solares de 11 años posteriores exhibiendo una cantidad reducida de manchas, erupciones y eyecciones de masa coronal. La actividad solar alcanzó su punto más bajo en 2008.
En una revelación inesperada, investigaciones recientes sugieren que el Sol se ha mostrado cada vez más activo en los últimos 17 años. Esta observación contradice la tendencia descendente que había llevado a los científicos a cuestionar la posibilidad de un nuevo “gran mínimo” como el observado hace dos siglos.
“Todo indicaba que el Sol ingresaría a una fase prolongada de baja actividad”, indicó Jamies Jasinski del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. Agregó: “Fue sorprendente observar que esta tendencia se revertía. El Sol está despertando lentamente”.

La NASA alerta por aumento de tormentas solares
Jasinski lidera una investigación que compila datos sobre el viento solar, una corriente de partículas cargadas que se emanan desde el Sol. Este estudio ha revelado que, desde 2008, la velocidad del viento solar ha aumentado un 6%, la densidad del viento solar un 26%, la temperatura del viento solar un 29% y la intensidad del campo magnético interplanetario asociado al viento solar ha incrementado aproximadamente un 31%.
El incremento en la actividad solar da lugar a un mayor número de tormentas geomagnéticas, que originan auroras en el cielo terrestre; este aumento en las eyecciones de masa coronal y las erupciones de radiación representa un riesgo elevado para los satélites, las estaciones espaciales, los astronautas, así como para las redes eléctricas y de comunicaciones en la Tierra.










