

El ministro del Interior, Armando Benedetti, encendió la polémica al proponer que el Día de la Diversidad Étnica y Cultural deje de ser un feriado oficial en Colombia.
Según el funcionario, no hay motivos para celebrarla, ya que representa uno de los episodios más violentos y desiguales de la historia del continente.
La fecha, establecida por la Ley 51 de 1983, otorga a los trabajadores colombianos un descanso remunerado cada 12 de octubre. En caso de no coincidir con un lunes, el día se traslada automáticamente, creando así un fin de semana largo de tres días, uno de los más esperados del calendario.
Sin embargo, Benedetti aseguró que el origen de esta celebración está basado en un hecho que no debería conmemorarse: la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492. En su cuenta oficial de X (antes Twitter), el ministro fue contundente:
“12 de octubre de 1492. No hay nada que celebrar. Fue una ocupación violenta guiada por la codicia aniquilando a nuestros indígenas. Este día debe desaparecer de nuestros festivos”.

Qué se conmemora el 12 de octubre en Colombia
Durante décadas, el 12 de octubre fue conocido como el Día de la Raza, una denominación que se mantuvo hasta 2021, cuando el Ministerio de Cultura decidió cambiarla oficialmente a Día de la Diversidad Étnica y Cultural. El objetivo era reivindicar la pluralidad y riqueza cultural del país, alejándose de la visión colonial que exaltaba el “encuentro de dos mundos”.
A partir de ese cambio, la fecha dejó de centrarse en la figura de Colón y se transformó en un día para reconocer la herencia indígena, afrodescendiente y campesina que conforma la identidad colombiana. Pese a ello, varios sectores sociales y académicos siguen considerando que mantenerla como festivo es una contradicción.
Qué pasaría si se elimina el festivo del 12 de octubre
De prosperar la propuesta del ministro, el país perdería uno de los fines de semana largos más esperados del año, tradicionalmente aprovechado por el sector turismo, el comercio y las familias que viajan.
La decisión, además, implicaría modificar la Ley 51 de 1983, que regula los festivos nacionales y establece el traslado de varias fechas con el fin de promover el descanso y la actividad económica. Por ahora, el debate sigue abierto.












