

La carrera por levantar las infraestructuras más imponentes del planeta suma un nuevo capítulo. Esta vez, el protagonismo no está en Asia, sino en Europa, donde avanza el proyecto que será el puente más largo del mundo, con una extensión superior a los tres kilómetros.
El plan contempla unir la isla de Sicilia con el territorio continental de Italia a través del denominado Puente del Estrecho de Mesina, una obra que cambiará la movilidad en esta zona estratégica del Mediterráneo. Actualmente, quienes desean cruzar entre ambas orillas dependen de embarcaciones que tardan alrededor de 20 minutos en cubrir el trayecto más corto.
Con una longitud proyectada de 3666 metros, la estructura devolverá a Europa el liderazgo en megaproyectos de infraestructura, superando marcas recientes registradas en otros continentes. El presupuesto estimado asciende a 13.500 millones de euros, una cifra que refleja la magnitud técnica del desafío.
Un megaproyecto que desafía los límites de la ingeniería
El diseño contempla un puente colgante equipado con seis carriles para vehículos y dos líneas ferroviarias. Además, incluirá torres de acero que alcanzarán los 399 metros de altura y un sistema de cables de suspensión de más de cinco kilómetros de longitud.

Según la empresa Webuild, una de las responsables del desarrollo, la infraestructura permitirá el paso de hasta 6000 vehículos por hora y cerca de 200 trenes diarios. Estas cifras anticipan un impacto directo en el comercio, el transporte y la integración regional.
Conectividad, capacidad y cifras clave del proyecto
La obra responde a una necesidad histórica de conexión estable entre Sicilia y la península itálica, superando la dependencia exclusiva del transporte marítimo.

El Puente del Estrecho de Mesina se perfila así como una de las construcciones más ambiciosas de la ingeniería moderna, con un diseño que combina escala monumental y alta capacidad operativa para transformar la movilidad en el sur de Europa.










