En Asia, un país que históricamente no fue considerado un actor militar de primer orden ha ido ganando atención en medio de la intensificación de tensiones regionales.
La región vive una tensión constante, marcada por los movimientos de China y la presencia de Estados Unidos, pero un nuevo factor podría alterar el equilibrio.
La incógnita es si este ejército, en proceso de modernización, será capaz de transformarse en un actor que condicione la estrategia de las grandes potencias.
El interés no solo proviene de su posición geográfica, sino también de la capacidad que pueda alcanzar en los próximos años. La zona donde se encuentra es clave para el comercio marítimo, para las rutas energéticas y para el control de puntos estratégicos.
De ahí que los analistas adviertan que un cambio en la correlación de fuerzas podría redefinir los escenarios de seguridad en toda la región. El debate se centra en cómo una nación asiática, con recursos limitados, pero con creciente apoyo internacional, podría pasar de ser un jugador secundario a un actor influyente.
¿Se transforma en un actor militar más relevante? La respuesta de China y aliados
El país en cuestión es Filipinas. Expertos como los del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) señalan que la situación en el mar de China Meridional está influida por la modernización militar filipina y sus alianzas, aunque Manila aún enfrenta limitaciones en capacidades propias frente a China.
Si bien hoy no cuenta con medios suficientes para contrarrestar por sí mismo la coerción china, su alianza con los Estados Unidos actúa como un disuasivo primario frente a posibles agresiones.
Las Fuerzas Armadas de Filipinas han impulsado un programa de modernización que incluye adquisición de plataformas aéreas y navales, la expansión de capacidades marítimas y mayor interoperabilidad con aliados, aunque aún enfrenta desafíos presupuestarios y estructurales.
Estas adquisiciones buscan dar mayor autonomía a sus fuerzas armadas, aunque todavía dependen en gran medida de la cooperación estadounidense para entrenamientos y transferencias tecnológicas.
En ese marco, Filipinas también ha ampliado su red de cooperación: en enero de 2026, el país firmó un acuerdo con Japón para reforzar la colaboración militar y facilitar apoyo logístico entre sus fuerzas, en un contexto de creciente tensión en el mar de China Meridional.
El papel de Filipinas frente a China y Estados Unidos
Para China, la expansión de capacidades filipinas y sus alianzas representa un factor adicional en sus disputas territoriales, particularmente en el mar de China Meridional, mientras que para Estados Unidos y otros aliados, el fortalecimiento de Manila es un elemento clave de su estrategia regional.
Con bases compartidas y ejercicios conjuntos, la alianza busca proyectar estabilidad en una región donde los equilibrios de poder se encuentran en constante transformación. En este contexto, Filipinas emerge como el ejército asiático menos pensado que podría condicionar los planes de las dos grandes potencias.