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Un descubrimiento paleontológico realizado en el sureste de Australia comenzó a captar la atención de la comunidad científica internacional, ya que aporta pruebas directas que modifican el conocimiento previo sobre la presencia y expansión de grandes dinosaurios carnívoros durante el período Cretácico. El material recuperado pertenece a un depredador de enormes dimensiones y constituye la primera evidencia confirmada de este linaje en territorio australiano.

Los estudios realizados sobre los restos fósiles indican una antigüedad aproximada de entre 108 y 121 millones de años, lo que posiciona al ejemplar como el megaraptorido más antiguo identificado hasta ahora. El trabajo fue difundido en una publicación científica especializada y plantea nuevas hipótesis sobre la evolución y dispersión de la fauna prehistórica en el hemisferio sur.

A partir de este conjunto de evidencias, los investigadores iniciaron una revisión profunda sobre la evolución de los grandes dinosaurios carnívoros que habitaron Gondwana, el antiguo supercontinente que unía territorios de la actual Australia, Sudamérica y la Antártida. El nuevo registro fósil sugiere que estos depredadores tuvieron una dispersión más amplia y temprana de lo que se creía, obligando a reconsiderar los modelos aceptados sobre su origen y desarrollo.

Hallan restos fósiles de dinosaurio. (Imagen ilustratriva - Fuente: ChatGPT)
Hallan restos fósiles de dinosaurio. (Imagen ilustratriva - Fuente: ChatGPT)

Un descubrimiento que reconfigura la historia de los dinosaurios

La investigación se apoyó en el estudio detallado de cinco fósiles de terópodos hallados en el litoral del estado de Victoria, en el sur de Australia. Los restos fueron recuperados en dos unidades geológicas fundamentales, la Formación Strzelecki, ubicada en Bass Coast, y la Formación Eumeralla, en la zona de Otway Coast, ambas datadas en el Cretácico Temprano.

Entre los resultados más relevantes del trabajo, los científicos identificaron:

  • Megaraptoridos de gran porte, con estimaciones de tamaño que oscilan entre seis y siete metros de longitud.
  • Carcharodontosaurios de menor tamaño, de entre dos y cuatro metros, que habrían ocupado un papel menos dominante dentro de la cadena trófica.
  • Depredadores pequeños y veloces, conocidos como unenlagiines, con longitudes cercanas al metro.

Esta estructura rompe con el patrón observado en otras regiones del mundo, donde los carcharodontosaurios solían ser los principales superdepredadores. En el caso australiano, la supremacía parece haber recaído en los megaraptoridos, lo que subraya la originalidad del ecosistema prehistórico local.

Además, dos de los ejemplares analizados figuran entre los megaraptoridos más antiguos conocidos, un dato que obligó a los especialistas a replantear hipótesis sobre el origen y la dispersión temprana de este linaje dentro de la evolución de los grandes carnívoros.

Fósil inédito de dinosaurio: claves sobre una antigua conexión continental

Más allá de su tamaño y antigüedad, el descubrimiento ofrece evidencias valiosas sobre la relación entre los continentes del hemisferio sur. Los datos apuntan a que, durante el Cretácico Temprano, Australia y Sudamérica habrían estado unidas de forma indirecta mediante la Antártida, lo que habría permitido el intercambio y la migración de especies.

Australia: un rompecabezas prehistórico para la ciencia

El registro fósil del Cretácico en Australia representa un desafío constante para los investigadores, ya que no replica los modelos evolutivos detectados en otros continentes. En este contexto singular, los megaraptoridos se consolidaron como los principales depredadores, mientras que otros grandes carnívoros ocuparon posiciones secundarias, reforzando la idea de un ecosistema único y difícil de comparar.

Los especialistas coinciden en que este descubrimiento no cierra el debate, sino que amplía el campo de investigación y confirma que Australia aún guarda claves fundamentales en esta materia.