- ¿Por qué cerró el Palacio del Colesterol en Bogotá después de casi 60 años?
- ¿Qué era el Palacio del Colesterol y por qué era tan importante para los hinchas?
- ¿Dónde quedará ahora el Palacio del Colesterol tras su salida de El Campín?
- ¿Qué pasará con los comerciantes históricos del Palacio del Colesterol?
El Palacio del Colesterol, el corredor de frituras más emblemático de Bogotá y una parada obligatoria para hinchas de Santa Fe y Millonarios, cerró definitivamente en su ubicación tradicional al costado del estadio Nemesio Camacho El Campín.
La decisión hace parte del cronograma oficial para dar vía libre a las obras del nuevo complejo deportivo y cultural que transformará todo el sector de la calle 57, una intervención que moverá miles de millones y cambiará para siempre la dinámica del barrio.
Durante más de seis décadas, este lugar fue sinónimo de empanadas humeantes, chorizos, papas saladas y cerveza fría antes y después de cada partido. Ahora, ese paisaje desaparece para abrir paso a una obra que promete un estadio renovado, zonas comerciales, hotel, áreas culturales y espacios públicos pensados para operar todos los días del año.
¿Por qué cerró el Palacio del Colesterol en Bogotá después de casi 60 años?
El cierre no obedece a una crisis del negocio ni a una caída de clientes, sino a una decisión técnica vinculada al proyecto de renovación de El Campín. La zona donde funcionaban los puestos de fritanga quedó incluida dentro del polígono que debe ser intervenido para levantar las nuevas estructuras del complejo, lo que obliga a desocupar y demoler los espacios existentes.
La concesión del estadio exige liberar completamente el área para cumplir con los plazos de obra. En la práctica, esto significa que uno de los símbolos más reconocidos del fútbol bogotano tuvo que bajarle la reja a su sede histórica, aun cuando seguía siendo rentable y masivamente concurrido.
¿Qué era el Palacio del Colesterol y por qué era tan importante para los hinchas?
No era un restaurante común. El Palacio del Colesterol era una especie de plaza popular donde la gastronomía y el fútbol se mezclaban en un ritual casi sagrado. Allí se citaban familias, barras, vendedores y curiosos desde horas antes de cada partido, convirtiendo el entorno de El Campín en una romería de camisetas, radios prendidos y olor a fritura.
Generaciones enteras crecieron yendo “al Palacio” como parte de la experiencia del estadio. Para muchos bogotanos, ir a ver a Millonarios o a Santa Fe sin pasar por una porción de papas o un chorizo era simplemente impensable.
¿Dónde quedará ahora el Palacio del Colesterol tras su salida de El Campín?
El proyecto del nuevo estadio no elimina al Palacio del Colesterol como marca ni como tradición. La idea es que reaparezca más adelante dentro de una zona gastronómica formal que hará parte del complejo, con locales regulados, servicios públicos adecuados y operación permanente, no solo los días de partido.
Mientras tanto, algunos de los vendedores que logren cumplir con los requisitos de formalización podrán trabajar de manera provisional en formatos móviles cerca del estadio, manteniendo viva la relación con los hinchas durante el tiempo que duren las obras.
¿Qué pasará con los comerciantes históricos del Palacio del Colesterol?
La transición no será igual para todos. Algunos vendedores optaron por retirarse después de décadas detrás del fogón, mientras otros decidieron apostarle al nuevo modelo que viene con el estadio remodelado. El cambio implica inversiones, trámites y una forma distinta de operar, mucho más cercana a la gastronomía formal que a la fritanga de calle.