

A la medianoche del 30 de marzo de 2026 comenzaron formalmente las obras del corredor de la carrera Séptima en Bogotá, uno de los proyectos de infraestructura urbana más importantes de la ciudad en los últimos años. El tramo norte, que va desde la calle 99 hasta la 200, es el primero en moverse, con excavaciones iniciales en el sector comprendido entre las calles 119 y 121 que ya generan cambios visibles en la movilidad del norte de la capital.
Según compartió El Tiempo, el proyecto contempla extender el sistema TransMilenio con buses eléctricos desde la calle 24 hasta la 200, en un corredor total de 11,56 kilómetros dividido en dos tramos. El tramo sur, de la calle 24 a la 99, no comenzará hasta que finalicen las obras del metro, mientras que el norte ya está en marcha.
Qué incluye el proyecto y cuándo estarán listas las obras
La intervención va mucho más allá de los carriles exclusivos para TransMilenio. El diseño contempla 14 estaciones cerradas, un patio-portal en la calle 200 de más de 80.000 metros cuadrados para una flota de 269 buses eléctricos, dos puentes vehiculares, dos pasos deprimidos y una ciclorruta continua a lo largo de todo el corredor. El espacio público se ampliará de 202.000 a cerca de 385.000 metros cuadrados, con plazoletas, zonas verdes y jardinería, además de la siembra de 4.388 nuevos árboles de más de 40 especies nativas.
El tramo norte está dividido en tres grupos. El grupo 1, entre las calles 99 y 127, fue el primero en iniciar y se espera que esté entregado en el segundo semestre de 2029. El grupo 2, de la 127 a la 183, incorporará la técnica de pipe jacking para reducir el tiempo de obra de cinco a tres años y medio. El grupo 3, de la 183 a la 200, arrancará en junio, aunque un predio pendiente de resolver con la CAR y el proyecto Lagos de Torca tiene en pausa ese inicio.

Qué cambios generan las obras en la movilidad del norte de Bogotá
Desde el arranque de las obras, uno de los carriles de la carrera Séptima entre las calles 119 y 121, en sentido norte-sur, quedó cerrado y así permanecerá durante siete meses, las 24 horas del día. El tráfico vehicular y el transporte público deben circular por los dos carriles habilitados, lo que implica mayor congestión en ese tramo. El paradero ubicado entre las calles 123 y 121 fue trasladado 100 metros hacia el norte, aunque para peatones y ciclistas no hay modificaciones en esta fase inicial.
El proyecto también contempla la demolición del puente de la calle 100 y la construcción de uno nuevo, además de la adecuación del acceso al patio-portal de la calle 200 para el ingreso de buses alimentadores desde el norte por la avenida El Polo, de acuerdo con la proyección de nuevas rutas del SITP.
Cuánto mejorará el tiempo de viaje y qué pasará con los árboles
Uno de los argumentos centrales del proyecto es la reducción drástica en los tiempos de desplazamiento: actualmente un recorrido por este corredor puede tomar hasta 65 minutos, y se proyecta que con el nuevo sistema esa cifra baje a 25 minutos. Las estaciones cerradas, además, apuntan a reducir la evasión y la accidentalidad, dos de los problemas más frecuentes del sistema de transporte masivo.
En cuanto al impacto ambiental, tras ajustes en el diseño se logró reducir en 200 la cantidad de árboles a talar. Del total afectado, 628 serán trasladados con apoyo del Jardín Botánico y 383 recibirán tratamiento integral de podas y mantenimiento especializado en el mismo lugar. La mayoría de los nuevos árboles a plantar corresponden a especies nativas pensadas para aportar a la regulación térmica y mejorar la calidad del aire en el corredor.












