América latina y el Caribe atraviesan un escenario complejo marcado por el aumento de la violencia armada, los flujos migratorios forzados y los desastres naturales, una combinación que impacta con especial fuerza en la infancia. En ese contexto, la Unión Europea confirmó un nuevo desembolso de fondos para fortalecer la asistencia humanitaria en la región, con foco en niños migrantes, refugiados y comunidades vulnerables.
Con este refuerzo financiero, la ayuda europea busca sostener programas de protección infantil, educación y preparación ante emergencias, en una región donde millones de menores requieren apoyo humanitario cada año como consecuencia de crisis superpuestas.
Un refuerzo clave para responder a crisis múltiples
Durante 2025, UNICEF estimó que millones de niños requerían asistencia humanitaria en América latina y el Caribe debido a la migración irregular, la violencia armada y los efectos del cambio climático. En el Caribe, además, cientos de miles de niños quedaron expuestos cada año a huracanes, inundaciones y otros fenómenos extremos.
Desde el organismo internacional advirtieron que las crisis no ocurrieron de manera aislada: los eventos climáticos deterioraron la salud, la nutrición y la educación, mientras que la violencia obligó a miles de familias a abandonar sus hogares y debilitó la prestación de servicios esenciales.
El rol de la Unión Europea en la región
La Ayuda Humanitaria de la Unión Europea destinó 14,8 millones de euros adicionales (más de USD 17 millones) para respaldar el trabajo de UNICEF en países prioritarios de América latina y el Caribe. El objetivo fue garantizar atención inmediata y fortalecer la capacidad de respuesta ante emergencias, en un escenario agravado por la reducción de la financiación internacional.
Desde la UE señalaron que el apoyo se concentró en salud, educación y protección infantil, con el foco puesto en preservar derechos básicos y reducir riesgos a largo plazo para niños y adolescentes.
Países alcanzados por los programas humanitarios
Gracias a los aportes europeos, UNICEF desarrolló acciones en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, con impacto directo en poblaciones migrantes, refugiadas y comunidades expuestas a desastres.
En Sudamérica, los programas alcanzaron a personas en situación de movilidad humana en Bolivia, Brasil, Chile, Perú y República Dominicana. En Centroamérica y México, la cooperación reforzó los sistemas de protección y educación en países clave de tránsito y destino migratorio.
En el Caribe, el trabajo conjunto apuntó a mejorar la preparación ante emergencias y fortalecer los sistemas sociales en países altamente vulnerables a fenómenos climáticos, como Belice, Cuba, Jamaica y varias islas del Caribe oriental.
Además, parte de la financiación respaldó proyectos nacionales específicos en países como Colombia y Haití, donde la situación humanitaria continuó siendo prioritaria.
Un trabajo conjunto con impacto regional
UNICEF y la Unión Europea mantuvieron una alianza estratégica para proteger los derechos de la infancia en América latina y el Caribe. A través de estos fondos, se sostuvieron programas orientados a salvar vidas, garantizar educación en contextos de emergencia y reforzar la protección frente a la violencia y la exclusión, en una de las regiones más desafiadas del mundo.