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Los días fríos se fueron y dieron paso, finalmente, a la llegada del clima primaveral. De la mano de los gloriosos días de sol y las temperaturas que rondan los 20°, se reactiva uno de los planes más esperados del fin de semana: comer al aire libre.
Para esta misión, varios restaurantes de la Ciudad ya inauguraron sus espacios, que van de casonas históricas con jardines increíbles a patios andaluces escondidos.
Estas son sólo cuatro opciones para desayunar, brunchear, almorzar o cenar a cielo abierto.
Abreboca, en Chacarita
Sobre la calle Fraga, Abreboca abrió sus puertas a mediados de 2024. Se trata de una pulpería que funciona en una antigua casa reconvertida en restaurante, con un patio andaluz escondido en su interior.
La carta busca revalorizar el concepto de las pulperías, antiguos restaurantes de campo que también funcionaban como almacén de ramos generales.
La carta incluye empanadas tucumanas, escabeches, encurtidos, chacinados y charcutería propia, además de una panera con pan de campo y torta frita.
Entre los principales figuran guisos, pastas y carnes. Uno de los platos más pedidos es el ojo de bife con manteca de chimi. La carta también ofrece pastel de boniato y postres como panqueques con dulce de leche ahumado o membrillo con queso cuartirolo.
Abreboca abre de miércoles a sábados de 20 a 00 horas y los sábados y domingos al mediodía, de 12:30 a 16 horas, ideal almorzar en el patio a la sombra de los árboles.
Dirección: Fraga 541, Chacarita.
Casa Palanti, en Barrio Parque
En la esquina de Ortiz de Ocampo y Eduardo Costa, Casa Palanti se emplaza en una residencia diseñada en 1922 por el arquitecto milanés Mario Palanti, autor también del Palacio Barolo.
La casona, conocida también como Casa Redonda, abrió hace unos meses al público como restaurante y ya fue recomendada por la Guía Michelin.
Juan Ventureyra, chef que obtuvo una Estrella Michelin en 2025 y una Estrella Verde en 2024 por Riccitelli Bistró, en Mendoza, está al frente de la cocina. Su carta propone una cocina porteña contemporánea con referencias italianas.
Para las mañanas y mediodías de primavera, Casa Palanti incorporó un brunch los sábados, domingos y feriados, que se puede disfrutar tanto en la mansión como al aire libre, con vistas a los árboles de Avenida Figueroa Alcorta.
La experiencia consta de varios pasos con opciones como la pesca del día con beurre blanc o su famosa milanesa con hueso, todo en el entorno de un patrimonio arquitectónico cuidadosamente restaurado.
Dirección: Ortiz de Ocampo 2901, Barrio Parque.
Asadero, en Chacarita
Asadero es una de las últimas aperturas de la Ciudad. El restaurante del Grupo Mezcla (responsable también de Casa Cavia y Orno), dejó Olivos y llegó a una casona restaurada de principios del siglo XX, en el límite con Villa Crespo.
El chef Juan Pedro Rastellino, con más de veinte años de trayectoria en la alta cocina de Argentina y Europa, encabeza una propuesta que gira en torno al fuego, las brasas y la leña.
“Es una cocina construida alrededor de cosas familiares, platos que pueden tener trabajo y técnica detrás, pero que buscan sentirse cercanos, entendibles y generosos”, explicó Rastellino.
El espacio cuenta con cava, cocina abierta con horno a leña, parrilla, una barra para seis comensales y un gran jardín con palmera, piscina espejo y fogonero, que se inaugura este martes 29 de septiembre.
Para la inauguración, Asadero prepara un evento especial llamado “Jardín de Fuegos” que reunirá la cocina de Rastellino, vinos por copa y vinilos durante la noche descontracturada.
Asadero abre de martes a sábados de 19 a 00 horas y los domingos de 12 a 16 horas. Por ahora, el jardín estará disponible sólo los domingos al mediodía.
Dirección: Fitz Roy 1041, Chacarita.
Los Jardines de las Barquín, en Retiro
El restaurante se encuentra en uno de los jardines históricos más lindos de la Ciudad de Buenos Aires.
Dentro del Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco, el restaurante de la dupla Germán Sitz y Pedro Peña ya habilitó su terraza en los jardines del Palacio Noel, que Martín Noel construyó en 1922.
La historia del terreno se remonta a 1804, cuando pertenecía a la condesa María Ignacia de Velasco Tagle Bracho. Allí, la condesa desarrolló un vergel de árboles frutales y olivos, y algunos de esos ejemplares todavía sobreviven.
El jardín combina setos bajos, malvones, fuentes con cerámicas de Talavera de la Reina y especies como ombúes, palos borrachos y jacarandás.
En los últimos años, el trabajo de jardinería sumó especies nativas que atraen colibríes, mariposas y aves urbanas.
La gastronomía toma a los cereales como hilo conductor: trigos, arroces, maíces y cebadas de distintas variedades y procedencias. La propuesta suma café de especialidad, desayunos, almuerzos y meriendas en la terraza.
El restaurante abre de miércoles a lunes de 12 a 19 horas y cierra los martes.
Dirección: Suipacha 1422, Retiro.
