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Durante años, gran parte de la conversación ambiental estuvo centrada en el desarrollo de envases más sustentables. Sin embargo, para muchas compañías el desafío cambió: el problema ya no es únicamente fabricar materiales reciclables, sino lograr que efectivamente sean recuperados y regresen al circuito productivo.

En una región donde las tasas de reciclaje continúan siendo bajas y gran parte de los residuos terminan en basurales o entornos naturales, la economía circular comenzó a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro de las estrategias corporativas.

Con ese objetivo, Garnier presentó en Argentina Collective for the Planet, una iniciativa global que busca impulsar acciones concretas vinculadas a la recuperación de residuos y al involucramiento de los consumidores en la agenda ambiental.

“El objetivo central es empoderar al consumidor para convertirlo en un verdadero agente de cambio”, explicó Mariana Petrina, directora de Comunicación Corporativa, Sustentabilidad y Asuntos Públicos de L’Oréal Groupe en Argentina.

La ejecutiva sostuvo que la sustentabilidad dejó de ser una acción complementaria para convertirse en un componente estructural del negocio.

“Para Garnier, la sustentabilidad no es una moda ni una acción aislada, sino una decisión de largo plazo arraigada en nuestro ADN. Queremos demostrar acciones tangibles, datos medibles y resultados basados en la ciencia”, señaló.

El cuello de botella del reciclaje

Aunque los avances en ecodiseño y materiales reciclados son cada vez más frecuentes, especialistas coinciden en que el verdadero desafío se encuentra después del consumo.

¿Qué ocurre con un envase una vez que es descartado? ¿Cómo garantizar que llegue a los circuitos de recuperación y no termine convirtiéndose en un residuo más?

Para responder a ese interrogante, Garnier decidió focalizar la implementación local de Collective for the Planet en la gestión y recuperación de materiales reciclables.

La iniciativa se apoya en RUTAmbiental, un programa de articulación público-privada que ya funciona en una docena de municipios argentinos y que permitió recuperar más de más de 2800 toneladas de residuos en 2025., objetivo que se potenciará en 2026, gracias al sponsor de Garnier.

Según Petrina, el impacto trasciende la cifra.

“Haber alcanzado las más de 2800 toneladas de residuos recuperados con el Programa Ruta Ambiental en 2025, y sumarnos este año desde Garnier significa evitar que estos materiales terminen contaminando nuestros entornos naturales o en basurales a cielo abierto, logrando al mismo tiempo abastecer con materia prima valiosa a las cooperativas de recuperadores urbanos”, afirmó.

Trazabilidad: seguir el recorrido completo de cada residuo

Uno de los aspectos diferenciales del programa es la incorporación de tecnología para monitorear el recorrido de los materiales desde su recolección hasta su reinserción en la cadena de valor.

La herramienta permite centralizar información de municipios, cooperativas y empresas para optimizar los procesos de recuperación y generar indicadores verificables.

“La trazabilidad es fundamental porque es la única manera de garantizar transparencia y certificar que realmente estamos cerrando el ciclo de los residuos”, explicó Petrina.

Para la compañía, este seguimiento resulta clave para respaldar con datos concretos sus compromisos ambientales.

Mariana Petrina, directora de Comunicación Corporativa, Sustentabilidad y Asuntos Públicos de L’Oréal Groupe en Argentina.
Mariana Petrina, directora de Comunicación Corporativa, Sustentabilidad y Asuntos Públicos de L’Oréal Groupe en Argentina.

Actualmente, el 92% del plástico PET utilizado en los envases de Garnier proviene de materiales reciclados. Además, a nivel global, la marca afirma haber evitado el consumo de más de 20.000 toneladas de plástico virgen gracias a sus políticas de reciclaje y optimización de packaging.

“Al rastrear el material podemos demostrar de forma abierta, medible y transparente que nuestros compromisos son una realidad verificable”, agregó la ejecutiva.

Una carrera para visibilizar un problema global

La presentación de Collective for the Planet se realizó en el marco del Día Mundial del Medioambiente, aunque la compañía eligió alejarse del formato tradicional de lanzamiento.

En la costanera de Vicente López organizó Run For the Planet, una jornada que combinó una caminata de limpieza de costa con una carrera de cuatro kilómetros.

La actividad permitió recolectar más de 180 kilos de residuos y buscó generar conciencia sobre el impacto de las acciones cotidianas.

“Queríamos que las personas experimentaran de primera mano el esfuerzo colectivo que requiere el cuidado ambiental”, explicó Petrina.

La propuesta incluyó además medallas plantables, premios sustentables y placas personalizadas bajo el lema “Yo corro por...”, donde cada participante podía expresar la causa ambiental que lo motivaba.

Más allá del evento, la compañía sostiene que el objetivo es instalar una conversación más profunda sobre el rol que pueden asumir consumidores, empresas, organizaciones sociales y gobiernos frente a los desafíos ambientales.

Cuando la sustentabilidad deja de ser una campaña

En un contexto económico desafiante, donde las empresas deben equilibrar crecimiento, competitividad e innovación, la agenda ambiental suele enfrentarse a la presión de los resultados de corto plazo.

Sin embargo, desde Garnier sostienen que la sustentabilidad solo puede generar impacto cuando forma parte de la operación cotidiana.

“Los compromisos ambientales no son una campaña de marketing ni un agregado coyuntural. Están integrados en toda la cadena de valor y en la innovación de nuestros productos", afirmó Petrina.

La compañía destaca que todas sus plantas industriales funcionan con energía renovable, que redujo su consumo de agua respecto de 2019 y que continúa avanzando en el desarrollo de fórmulas con ingredientes de origen vegetal y envases de menor impacto ambiental. Este enfoque también se refleja en otros compromisos de la marca, todo el portafolio de productos de Garnier cuenta con la aprobación de Cruelty Free International, certificación que garantiza que no son testeados en animales y se utilizan piel humana reconstituida in vitro, EPISKIN, desarrollada por L’Oréal Groupe.

La apuesta de Collective for the Planet se inscribe dentro de esa lógica: demostrar que la economía circular no depende únicamente de la innovación industrial, sino también de la capacidad de construir sistemas que permitan recuperar, reutilizar y dar una nueva vida a los materiales una vez consumidos.

En definitiva, el desafío no termina cuando un producto llega a las manos del consumidor. En muchos casos, recién empieza cuando ese envase es descartado.