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Mientras la tecnología avanza a un ritmo acelerado y redefine las competencias que demanda el mercado laboral, la educación enfrenta una pregunta cada vez más urgente: ¿cómo preparar a los jóvenes para trabajos que todavía no existen?
Con ese interrogante como punto de partida, el Grupo Techint reunió a referentes de la educación, la academia, la industria y la gestión pública en una nueva edición del Día de la Educación Roberto Rocca: un encuentro para pensar el futuro, realizado en la Escuela Técnica Roberto Rocca de Campana.
“El contexto de Argentina está cambiando, nos exige ser cada vez más competitivos, y eso implica seguir fortaleciendo el profesionalismo y las competencias de nuestra gente. Tenemos la certeza de que la educación es un pilar fundamental para el crecimiento, tanto de nuestra industria como de la comunidad” señaló Andrea Previtali, Presidente de Tenaris para el Cono Sur, durante la apertura del evento.

La jornada se consolidó como un espacio de reflexión sobre uno de los desafíos más relevantes para el desarrollo del país: construir un sistema educativo capaz de acompañar las transformaciones tecnológicas, productivas y sociales que atraviesan al mundo contemporáneo.
Inspirado en la visión de Roberto Rocca, quien entendía a la educación como una herramienta clave para generar oportunidades y promover el crecimiento de las comunidades, el encuentro convocó a especialistas de distintos ámbitos para debatir sobre innovación educativa, empleabilidad, inteligencia artificial y formación profesional.
El desafío de conectar la escuela con la realidad
Uno de los consensos más fuertes que atravesó la jornada fue la necesidad de fortalecer el vínculo entre las instituciones educativas y el sector productivo.
“El gran desafío es que el mundo real empiece a entrar en la escuela”, afirmó Mariana Albarracín, directora de la Escuela Técnica Roberto Rocca, durante el panel dedicado a la articulación entre educación y empleabilidad.

La especialista sostuvo que las organizaciones ya no buscan únicamente conocimientos técnicos, sino perfiles capaces de adaptarse a escenarios cambiantes, trabajar colaborativamente y aprender de manera permanente. “Buscamos formar excelentes técnicos, pero también excelentes personas”, destacó.
En esa misma línea, representantes del ámbito universitario coincidieron en que la formación de las nuevas generaciones requiere desarrollar competencias que exceden los contenidos tradicionales. El pensamiento crítico, la capacidad de resolver problemas complejos, la creatividad y la autonomía aparecieron como algunas de las habilidades más relevantes para los próximos años.
Un eje central de la discusión fue la necesidad de desmitificar la enseñanza de las ciencias duras para transformarlas en herramientas de lógica aplicada. Para Sebastián Mur, vicerrector del ITBA el rol de la educación superior es clave: “Nuestro rol más importante es aprender a pensar, aprender a ver el bosque y entender el mundo”. El académico advirtió que, como sociedad, se suele “demonizar” a las ciencias, cuando en realidad son la base de la reflexión y la resolución de problemas complejos en cualquier disciplina.
Por su parte, Martín Salvetti, director educativo en Ticmas y finalista del Global Teacher Prize, destacó que el sector productivo debe asumir un rol activo en la identificación del talento desde etapas tempranas. “Falta que el empresario sepa que la universidad y la escuela técnica son el semillero del futuro. Sin personas nutridas de esos saberes, no hay desarrollo posible”, señaló el especialista.

En su visión, el desafío escolar también implica preparar a los jóvenes para la gestión de la frustración y la capacidad de “desaprender” en un entorno laboral que demanda una reinvención constante.
Una transformación que interpela a todo el sistema
La conversación también puso el foco en la necesidad de repensar los modelos educativos frente a la velocidad de los cambios tecnológicos.
La expansión de la inteligencia artificial, la automatización de procesos y la aparición de nuevas profesiones obligan a revisar metodologías, contenidos y formas de aprendizaje.
Para los especialistas, el desafío ya no consiste únicamente en transmitir conocimientos, sino en enseñar a aprender, desarrollar capacidades de adaptación y preparar a los estudiantes para desenvolverse en contextos de incertidumbre.
Albarracín resaltó que las 200 horas de prácticas profesionalizantes en empresas de la industria- propias del último año de la escuela técnica-, no solo consolidan conocimientos técnicos, sino que operan un cambio de identidad en los alumnos. “Esa experiencia genuina y real los posiciona en el lugar de adultos. Les permite ponerse a prueba como jóvenes profesionales incluso antes de egresar”, explicó, subrayando que la clave actual es fomentar la autonomía y la capacidad de autogestionar el propio aprendizaje
En este escenario, la articulación entre escuelas, universidades, empresas y organismos públicos aparece como una condición indispensable para construir respuestas sostenibles y de largo plazo.
Formación para el desarrollo
El cierre de la jornada estuvo a cargo de Erika Bienek, directora global de Relaciones con la Comunidad del Grupo Techint, quien compartió algunos datos que reflejan la magnitud del desafío educativo.

Según explicó, actualmente solo uno de cada diez estudiantes argentinos finaliza la escuela secundaria en tiempo y forma con aprendizajes satisfactorios en matemática y lengua.
Al mismo tiempo, destacó que las empresas enfrentan crecientes dificultades para encontrar talento calificado. Como ejemplo, señaló que el Grupo Techint realiza alrededor de 10.500 entrevistas para cubrir aproximadamente 3.500 posiciones laborales.
Los datos, sostuvo, ponen de manifiesto el sentido de urgencia de esta problemática donde se necesita la acción articulada de los diferentes actores de sistema. Por eso, destacó la necesidad de fortalecer los aprendizajes fundamentales, modernizar los contenidos curriculares y profundizar las experiencias educativas vinculadas con la resolución de problemas reales.
Un espacio para pensar el futuro
A través del Día de la Educación Roberto Rocca, el Grupo Techint reafirma su compromiso con el intercambio de ideas para una transformación educativa, y con la promoción de iniciativas que contribuyan al fortalecimiento de la educación y al desarrollo de las comunidades donde está presente. Con un inversión anual global de 79 millones de dólares en 19 países en las comunidades cercanas a sus plantas y yacimientos, Techint acompaña a los estudiantes a través de diferentes programas en todo su trayecto educativo, promoviendo el acceso, la calidad y la equidad educativa.

La convocatoria de referentes provenientes de distintos sectores permitió enriquecer una discusión que excede al ámbito educativo y que impacta directamente en la competitividad, la innovación y las oportunidades de crecimiento del país.
En un mundo atravesado por cambios permanentes, el encuentro volvió a dejar una certeza compartida entre los participantes: formar a las próximas generaciones requerirá cada vez más diálogo, colaboración y una mirada de largo plazo capaz de conectar educación, tecnología y desarrollo productivo.

