
En esta noticia
- ¿Por qué la Usina del Arte fue el corazón educativo y cultural de BAD?
- La ciudad como escenario: música electrónica en espacios icónicos
- ¿Qué impacto tuvieron los shows y encuentros en la industria musical?
- Un cierre histórico en el Obelisco
- BAD, una plataforma que impulsa el futuro de la industria musical
Durante seis días, Buenos Aires cambió su ritmo habitual para convertirse en el epicentro latinoamericano de la música electrónica. La primera edición de Buenos Aires Dance (BAD) reunió a miles de fanáticos, artistas y referentes de la industria en una propuesta que combinó formación, cultura, networking y experiencias en vivo.
El evento, que se desarrolló del 11 al 16 de febrero, coincidió con una semana clave para la escena musical local y consolidó a la ciudad como un punto estratégico dentro del circuito global.
¿Por qué la Usina del Arte fue el corazón educativo y cultural de BAD?
El núcleo institucional se desarrolló en la Usina del Arte, donde se realizaron conferencias, workshops, paneles y masterclasses abiertas al público.

La agenda incluyó la participación de artistas internacionales como Richie Hawtin, Indira Paganotto y referentes de la escena local, junto con representantes de compañías líderes como Spotify y Sony Music Entertainment.
Uno de los espacios más convocantes fue la Expo BAD, que permitió conectar a artistas emergentes con marcas, sellos y profesionales, en un entorno pensado para impulsar el desarrollo de la industria.

Además, el panel Women in Music puso el foco en la equidad de género, en línea con una transformación que atraviesa al sector a nivel global.
La ciudad como escenario: música electrónica en espacios icónicos
Uno de los diferenciales de BAD fue su integración con el espacio urbano. Las Pop-Up Sessions llevaron la música electrónica a locaciones emblemáticas.
En la Floralis Genérica, Richie Hawtin ofreció una presentación sorpresa que convocó a fanáticos, curiosos y referentes del sector.

La experiencia continuó en Caminito y en el Puente de la Mujer, donde la música dialogó con algunos de los paisajes más reconocidos de la ciudad.
Estas intervenciones reforzaron una idea central del evento: la música electrónica como parte activa del ecosistema cultural urbano.
¿Qué impacto tuvieron los shows y encuentros en la industria musical?
La programación incluyó presentaciones en venues como Crobar y Palacio Alsina, donde se presentaron artistas internacionales y talentos emergentes.
También hubo encuentros exclusivos en el Faena Hotel Buenos Aires, que funcionaron como punto de networking entre artistas, productores y ejecutivos.
Estos espacios permitieron fortalecer vínculos y generar nuevas oportunidades dentro del ecosistema musical.

Un cierre histórico en el Obelisco
El momento más simbólico llegó con el Meet & Greet de Above & Beyond en el Obelisco.
El encuentro reunió a fans y artistas en uno de los íconos más representativos del país, consolidando una imagen que sintetizó el espíritu del evento: comunidad, cultura y proyección internacional.
BAD, una plataforma que impulsa el futuro de la industria musical
Más allá de los shows, BAD se posicionó como el primer congreso internacional de música electrónica en Argentina, con una propuesta que integró formación, innovación y experiencias culturales.

La iniciativa reafirmó el rol de Buenos Aires como capital cultural de la región y como un polo atractivo para la industria global.
Con esta primera edición, la ciudad no solo fue sede de un evento, sino protagonista de una transformación que refleja el crecimiento sostenido de la música electrónica y su impacto en las industrias creativas.
