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Con más de 80 años de experiencia y 55 años de trayectoria ininterrumpida fabricando transformadores en Argentina, FOHAMA decidió dar un paso que podría marcar un nuevo capítulo para la industria eléctrica nacional. La compañía desarrolló BIOTRAFOS, una nueva generación de transformadores que incorporan aceite dieléctrico de origen vegetal biodegradable y que ya comenzaron a entregarse en distintas cooperativas eléctricas de Córdoba.

La iniciativa convierte a la empresa en una de las pioneras en introducir esta tecnología a escala en el país y refleja una tendencia que gana espacio en los mercados internacionales: combinar confiabilidad energética con soluciones de menor impacto ambiental.

La empresa, fundada en 1970, cuenta actualmente con 163 empleados y exporta transformadores diseñados localmente a distintos mercados internacionales.

Qué son los BIOTRAFOS: una innovación para el sector porque reducen significativamente el impacto ambiental

Los transformadores son una pieza esencial dentro de cualquier red eléctrica. Su función es permitir que la energía llegue de manera segura y eficiente a hogares, industrias, comercios e infraestructura crítica.

Tradicionalmente utilizan aceites minerales derivados del petróleo para refrigerar y aislar eléctricamente sus componentes internos, los cuales pueden dañar el medioambiente en caso de pérdidas por roturas o vandalismo. En los BIOTRAFOS desarrollados por FOHAMA, se reemplaza ese fluido por un aceite dieléctrico de origen vegetal, elaborado a partir de semillas y formulado específicamente para aplicaciones eléctricas.

A diferencia de las opciones tradicionales, esta fórmula es totalmente libre de derivados del petróleo, halógenos, siliconas y azufre corrosivo, lo que garantiza un producto mucho más limpio y seguro.

“El transformador con aceite vegetal en aluminio termina siendo más barato que el de aceite convencional en cobre. Es un win-win”, mencionó Gustavo Manfredi, gerente general de FOHAMA.

Gustavo Manfredi, gerente general de FOHAMA
Gustavo Manfredi, gerente general de FOHAMA

Este fluido de alta tecnología cumple con las especificaciones detalladas en la norma internacional IEC 62770, lo que garantiza su idoneidad y seguridad para este tipo de equipos.

La diferencia puede parecer menor, pero tiene implicancias importantes. Por un lado, se trata de un fluido biodegradable que, ante un eventual derrame, se degrada naturalmente sin generar el mismo impacto ambiental que un derivado fósil, reforzado por el hecho de que su composición no contiene componentes nocivos como halógenos, siliconas ni azufre corrosivo. Por otro, posee elevados puntos de inflamación y combustión que reducen significativamente los riesgos asociados a incendios. Finalmente, este aceite presenta una mayor rigidez dieléctrica y estabilidad en el tiempo frente a las opciones tradicionales.

Según explicó Manfredi, el aceite cumple las mismas funciones técnicas que los fluidos convencionales: actúa como aislante eléctrico y como refrigerante de baja viscosidad, permitiendo disipar el calor generado durante el funcionamiento del transformador.

Un desarrollo que combina sustentabilidad y seguridad

La apuesta de FOHAMA no se limita únicamente al aspecto ambiental.

Los BIOTRAFOS incorporan bobinados de aluminio, una característica que aporta una ventaja adicional frente a uno de los principales problemas que enfrentan distribuidoras y cooperativas eléctricas: el robo de transformadores.

A diferencia del cobre, el aluminio tiene un valor de reventa mucho menor, lo que reduce el atractivo para el vandalismo y ayuda a minimizar interrupciones del servicio.

Para las cooperativas eléctricas, esta característica puede representar una ventaja significativa. Cada transformador robado implica no solo la pérdida del equipo sino también horas o incluso días sin suministro para los usuarios afectados.

Córdoba, la primera experiencia de implementación

Los primeros BIOTRAFOS fabricados por FOHAMA fueron adquiridos por la Subsecretaría de Infraestructura Eléctrica de Córdoba, que los distribuye entre cooperativas eléctricas de distintas localidades de la provincia. El despliegue ya contempla la instalación de más de 210 biotransformadores de distintas potencias, abarcando iniciativas como el Programa BIOTRAFOS.

La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia orientada a incorporar criterios de sostenibilidad en la infraestructura energética y avanzar hacia la descarbonización del sector. Según un informe reciente de la Subsecretaría, la sustitución del aceite mineral por el vegetal de estos equipos permite reducir en más de un 98% las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al fluido. En total, la provincia calcula que con estas incorporaciones se evitará la emisión de casi 37 toneladas de CO₂ equivalente.

Desde la empresa destacan que el proyecto permitió demostrar la viabilidad técnica y económica de la propuesta. De hecho, FOHAMA obtuvo la licitación gracias a una oferta que resultó más competitiva que otras alternativas disponibles.

“Creemos que estos transformadores tienen una misión que va más allá de lo comercial, dado que sirven también para difundir que existen otras posibilidades tecnológicas para el cuidado del medioambiente”, sostiene Manfredi.

Una innovación nacida en una pyme argentina

En un contexto donde gran parte de las innovaciones energéticas suelen asociarse a grandes multinacionales, el caso de FOHAMA muestra otra realidad: la capacidad de una pyme nacional para desarrollar con valor agregado desde Argentina.

La compañía acumula más de cinco décadas de experiencia en ingeniería y fabricación de transformadores, con altos estándares de calidad. A lo largo de ese recorrido consolidó equipos especializados, formó técnicos e ingenieros y construyó una presencia exportadora que hoy le permite competir en distintos mercados. Los BIOTRAFOS representan un nuevo paso dentro de ese camino.