Por sexta vez en ocho años, Pierpaolo Bribieri consiguió lo que muchos emprendedores buscan conseguir: captar la atención de los grandes inversores globales en un contexto todavía desafiante para el venture capital. El fundador y CEO de Ualá cerró una de las rondas de financiamiento más relevantes del año para una fintech latinoamericana: u$s 195 millones que tuvieron a Allianz X -el brazo de inversiones estratégicas del Grupo Allianz- liderando la operación.
Con la nueva inyección y con ocho años de vida, la fintech convertida en banco digital alcanzó una valuación de u$s 3200 millones.
A los 37 años, Barbieri ya no es solo el historiador formado en Harvard que irrumpió en el mundo de las finanzas con la promesa de democratizar el acceso a los servicios financieros. Hoy es uno de los empresarios más observados del mercado, al frente de una compañía que opera en tres países -Argentina, México y Colombia-, suma 11 millones de clientes y continúa ampliando su oferta de productos en un sector cada vez más competitivo.
En charla con APERTURA tras ser padre por primera vez, el empresario habla de todo. Su rol en la empresa, sus planes para seguir creciendo y la oportunidad argentina.
-Acaban de cerrar su sexta ronda de financiamiento, ¿a qué destinarán este fondeo?
Queremos seguir creciendo siempre, ya tenemos eh más de 7,5 millones de clientes solamente en Argentina. Eso nos hace uno de los bancos retail más grandes en términos de clientes. Y también tenemos operaciones en México donde ya tenemos 2,5 millones de clientes y en Colombia. Obviamente, cada vez queremos expandir más nuestro ecosistema: nacimos con pagos, nos expandimos a crédito, después hicimos inversiones, tenemos nuestra propia ALyC en Argentina, que tiene más de 4 millones de clientes y obviamente también tenemos adquirencia, que es lo que llamamos Ualá Bis y ahora todo en el banco.
Entonces, crecer directamente en el banco y dejar de ser una fintech y empezar a ser un banco requirió muchísima inversión en tecnología, muchísimo tiempo y también una conversión regulatoria que nos permite hoy operar como banco y haber mirado ya millones y millones de usuarios a la entidad bancaria.
Y ahora desde el banco, donde vamos a lanzar los nuevos productos, acabamos de lanzar seguros tanto vida como contra accidentes personales, con Allianz, que son nuestros socios estratégicos que lideraron esta ronda de inversión. Entonces, queremos seguir creciendo, más usuarios, más productos y mejor vida financiera para cumplir con nuestra misión de traer los servicios financieros al siglo XXI.
-¿Mirás más países también?
No hablamos de lo no lanzado, porque nos parece aburrido. Hablamos de lo lanzado. Acabamos de lanzar seguros hace dos meses, un nuevo producto de préstamos cortos en Argentina y transferencias universales, que es una nueva experiencia de transferencias. El otro día probaba en bancos públicos donde tenés que agregar cada destinatario, que te manden un SMS y demás; todos pasos que hacen más difícil las transferencias.
En Ualá tenés un solo buscador universal que es inteligente; ponés cualquier CBU, cualquier CVU, cualquier alias, cualquier apodo y ya está. Entonces, estamos focalizados en lanzar productos y cada vez tener más clientes. Todos los días se suman a Ualá miles de personas. Eso sigue siendo así después de 8 años de operaciones, solo así llegamos a tener un quinto o un cuarto del país con Ualá.
Si algún día llegará a nuevos mercados, puede ser, pero hoy por hoy no estamos focalizados en eso. También lanzamos acciones en México, somos el único banco de todo México donde podés comprar acciones directamente de la aplicación, sin comisiones para todos, acciones globales desde $1. Entonces, esas cosas tardan tiempo, requieren esfuerzo y, por supuesto, inversión y para eso usamos la ronda. Nuevos países... hoy no estamos para discutir eso. Tenemos un montón con Argentina, México y Colombia, donde Ualá está disponible para 250 millones de personas.
-¿Cómo fue la experiencia de llegar al mercado más grande la región, vos te instalaste en México durante un buen tiempo?
México es un mercado mucho más grande, es un mercado mucho más competitivo. Obviamente recibe muchísimo más inversión que la Argentina. Y nosotros fuimos el primer jugador digital que logró una licencia bancaria. Eso es bastante diferencial y eso nos permite hacer cosas como portabilidad de nómina, que es como la portabilidad del sueldo allá o la intermediación financiera directamente desde Ualá.
Pasé mucho tiempo en México, me mudé allá casi 1 año y trabajamos con el equipo local para poder hacer servicios financieros digitales en un país donde el proceso de digitalización está más atrasado que en Argentina. Entonces, yo diría que si lo pensás estratégicamente, Brasil está adelante de toda la región, después Argentina está por detrás de Brasil, pero por adelante de México y de otros países y México, o sea, todavía hoy el 70% de los pagos son en físico, entonces falta un montón por digitalizar.
-O sea, hay una gran oportunidad. ¿Hay competidores locales fuertes?
No, los competidores más grandes son obviamente MercadoLibre y Nubank, que es un brasilero y regional. Pero hay espacio para todos, como dije, la digitalización recién empieza y si todavía el 75% de los pagos se hacen en efectivo, imagínate que hay lugar para muchos jugadores.
-Pasar de fintech a banco, ¿te acota el poder de innovar?
Creo que no, te permite hacer todo. Cuando sos una fintech tanto en Argentina como en México, estás limitado a ciertas cosas que podés hacer. Cuando sos banco, podés hacer nómina, podés hacer sueldos y podés hacer intermediación financiera. En Argentina pudimos lanzar plazos fijos; tenemos los plazos fijos más competitivos para el retail en el país.
Tenemos productos como la cuenta remunerada, o sea, hoy en los bancos más grandes de la Argentina, Banco Nación, Banco Galicia, Banco Santander, Banco Macro, tu dinero rinde cero. Y en Ualá rinde más y está absolutamente garantizado porque sos banco, sos entidad financiera. Entonces, si no sos banco, ese producto no lo podés hacer. Y rinde más que cualquier billetera también.
Yo creo que no te mata la innovación, al contrario, te la encausa y te permite crecer más y hacer más cosas para ser el lugar principal donde la gente gestiona su dinero. Además, tiene una seguridad extra, porque al ser banco estás protegido por los seguros de depósito, tanto en Argentina como en México. El otro día ponía en Twitter que Sedesa -NdR: la sociedad anónima encargada de administrar el Fondo de Garantía de los Depósitos (FGD) en el sistema bancario- acaba de subir a $ 50 millones la garantía, entonces es parte de lo que te permite decir ‘yo Juliana voy a vivir financieramente en un solo lugar y quiero que ese lugar sea Ualá’.
-Hablando de Twitter o X, ¿seguís contestando a todos los usuarios?
Sí, contesto todos los días a todos los usuarios. Hoy anuncié la disponibilidad de acciones en México para toda la base. Y sí, tenemos un montón de interacciones. El otro día estaba preguntando qué nos falta. Y me encanta, porque cuando la gente nombra cosas en las que estamos trabajando y dice que son buenas quiere decir que vamos por buen camino.
Nosotros creemos firmemente en estar muy cerca del usuario y para estar cerca tenemos que tener a todo el equipo entendiendo cuáles son las necesidades del servicio al cliente. Un ejemplo, nos dijeron que las transferencias en Ualá no eran tan rápidas como en otro lado y rehicimos completamente toda la tecnología. Hoy en Ualá, con este buscador universal de transferencias, tenemos las transferencias más rápidas, más seguras y además con validación biométrica. Entonces, si quieres es una transferencia muy alta, podemos validar automáticamente tu cara para que no tengas que poner una contraseña, para que no tengas que buscar un SMS.
-Pero no solo tenés un equipo, vos también respondés
Yo, personalmente, sí, porque quiero una organización plana, meritocrática y horizontal donde si lo hace el CEO lo hacemos todos. Entonces, creo que es importante que lo haga el CEO y yo lo hago como todos. Además, todos los clientes de Ualá tienen mi mail personal.
-Siempre hablas de los beneficios de una organización horizontal, ¿Se puede mantener eso con el crecimiento?
Creo que es absolutamente esencial mantener eso porque si no lo mantenés se pierde la cultura de la empresa. Para mí la cultura hace que puedas mantener, retener y atraer al mejor talento. Yo quiero que ganen las ideas.
Entonces, yo como historiador al que hoy le toca ser CEO, quiero un equipo que sepa más que yo. Quiero gente de finanzas que sepa más de finanzas que yo, quiero gente de producto que sepa más de producto que yo y, para eso, necesitamos gente que quiera hacer, que sea esa voz escuchada en una estructura horizontal donde ganen las mejores ideas.
-En una empresa joven como Ualá la cultura es importantísima, ¿ya pensás en cómo continuarla?
Sí, porque uno tiene que pensar más allá de uno.
-Hoy por hoy, Ualá es sinónimo de Pierpaolo…
Espero que no, quiero que sea más Ualá que Pierpaolo.
-¿Qué implica que te validen inversionistas de la talla Soros o ahora de Allianz?
Primero que nada, es un gran honor. Segundo, es una validación no a mí como persona, sino al proyecto. Porque lo importante es el proyecto, es más importante el proyecto que Pier. Y tercero, creo que valida a un equipo de talento argentino tratando de resolver un problema fundamental de Argentina que es la falta de inclusión financiera, la falta de educación financiera que también se expande más allá de Argentina y en un área tecnológica de alto valor agregado, que me parece esencial.
Yo creo en una Argentina que exporte servicios. No quiero que se nos vayan las mejores mentes a San Francisco, quiero que desarrollen desde Argentina, que creen desde Argentina, que exportemos desde Argentina tal como vamos a exportar litio, como exportamos petróleo, como exportamos agro, todo eso, la economía de conocimiento nos da esas oportunidades para exportar desde la Argentina y que nos validen esa tesis, ese equipo y esa misión está buenísimo. Además, es una gran responsabilidad.
-¿Cómo manejás el hecho de tener inversionistas?
Siento que esos inversionistas me dan una experiencia, me dan una guía y muchos están en mi directorio. Hay alguien del equipo de Tencent en el directorio, alguien de Allianz, alguien de Soros; esa gente, que obviamente tiene mucha más experiencia que yo, nos dan mucho aplomo y buenas prácticas para seguir creciendo y tomando las decisiones correctas.
-¿Les podés decir que no?
Sí, a veces les digo que no. Y a veces es importante escucharlos.
-¿Lograr la rentabilidad es un objetivo per ser para Ualá?
No, queremos seguir haciendo lo correcto. En algunos momentos es hacernos rentables, en algún momento es seguir creciendo. Nuestro objetivo sigue siendo lograr la rentabilidad consolidada de Ualá el año que viene, estamos on track para lograrlo. Y allá vamos.
Obviamente, toda empresa privada tiene que ser rentable en algún momento, pero nuestro gran objetivo ha sido el crecimiento, por eso hemos desarrollado las cosas que hemos desarrollado, comprar bancos demoró ese esa rentabilidad porque apostamos no solo a ser rentables con una fintech, sino ser uno de los bancos líderes en el mercado. Eso habla de cómo los inversores validan esa esa ambición.
-¿Y un objetivo a futuro es salir a Bolsa?
Veremos, es una posibilidad, no lo descartamos. Todavía nos falta, tenemos que tener un tamaño de negocio y, además, tenemos que tener una situación macro que lo permita. Hace mucho tiempo, muchos años que no hay una salida a la bolsa de una empresa predominantemente argentina en Nueva York y menos viniendo de tecnología. Creo que, desde Globant, quizás desde Despegar. Falta mucho, pero vamos en ese camino y espero que algún día lleguemos.
No es un objetivo per se. Mi objetivo es hacer la mejor empresa con el mejor servicio al cliente y dar servicios financieros más abiertos, más justos y más innovadores con el mejor equipo.
-¿Dar créditos hipotecarios es un objetivo?
Sí, absolutamente porque también es consistente con la misión que te estaba diciendo, pero no lo podemos hacer a menos que haya una macro estable. ¿A qué precio prestasen pesos a 10 a años? Entonces, mientras haya más estabilidad macroeconómica, vamos a poder desarrollar ese mercado tal como existe en México o en Brasil.
-Vos tenés una mirada muy global porque estudiaste y viviste afuera, tu mentor es de afuera. ¿Hoy por hoy qué mirada tenés de la Argentina?
Creo que Argentina tiene una oportunidad enorme, creo que el siglo XXI está hecho para la Argentina porque tenemos la posibilidad de desarrollar sectores estratégicos en un contexto de una segunda guerra fría entre Estados Unidos y China.
Entonces, en ese contexto tener una Argentina que puede exportar, que es uno de los exportadores de agro más eficientes del mundo, la revolución de Oil&Gas, la oportunidad de minería, que la explotaba Chile y por muchas décadas nosotros la sub explotamos, ciertas tecnologías nuevas que requieren minerales que nosotros tenemos y que el resto no, más la economía del conocimiento y la profundización de la revolución tecnológica en áreas de la industria clave hacen que Argentina tenga una oportunidad de desarrollo que es para mí, como historiador, comparable a la del fin del siglo XIX. Hay que aprovechar esa oportunidad.
Obviamente, la estabilización macroeconómica, lo dije siempre, es indispensable, porque sin esa estabilización macroeconómica la gente no viene a invertir porque no cree en el país y su dirección geopolítica. Creo que es absolutamente importante tener una economía sana y estable y que crezca y que haga que la gente se sienta incluida en ese modelo de crecimiento.
Creo que bajar la inflación en cualquier régimen es doloroso. Y uno tiene que lograr que el crecimiento le muestre a la población los beneficios de la estabilización. Es un problema bastante clásico en la macroeconomía global.
Creo que las estabilizaciones que son exitosas son las que logran mostrarles a los electorados que vale la pena el sacrificio. Y eso se logra con crecimiento, con trabajo, con desarrollo.
-¿Y en qué etapa estamos de ese proceso?
Voy a hacer claro, históricamente no existe ningún país que se desarrolle con inflación de más del 100% anual, eso es imposible.
Entonces, bajar la inflación a algo más razonable que para un mercado emergente puede ser alrededor de 10 a 15% al año, eso sería ideal y, después, recibir la inversión que necesitamos para desarrollar los sectores que necesitamos desarrollar, que no puedes hacerlo con plata propia. Desarrollar Vaca Muerta con plata propia o minería solamente plata propia para un país con la historia del siglo XX que tuvo Argentina, no tenemos el capital doméstico para hacer eso.
Necesitamos que venga gente de afuera, no por solamente el expertise, sino por la cantidad de plata necesaria para crear esas cosas.
-¿Y desde afuera qué están viendo?
Es obvio que el balance fiscal es algo muy positivo. Me pareció muy bueno escuchar al referente de partidos políticos, más allá del gobierno, diciendo que está bueno tener las cuentas fiscales en orden para que la inflación se mantenga cada vez más baja.
Creo que estamos en el medio del río cruzando hacia una economía más parecida a la de nuestros vecinos. No te digo de la inflación del 2% anual, porque creo que eso no es realista en el contexto latinoamericano, pero sí una inflación como la de México 3%, 4% o como la de Uruguay, eso nos daría más posibilidades de crecimiento y creo que es importante este año que haya un crecimiento cada vez más fuerte en la economía después del ajuste durísimo de fin del 23, principio del 24.
-¿Vos crees que va a llegar el crecimiento?
Sí, yo soy optimista.
-¿Y para eso se necesita continuidad del modelo?
El ancla fiscal es algo importante y creo que eso hay que mantenerlo. Muchos países del mundo tienen la posibilidad de tener la credibilidad fiscal para poder ir a pedirle al mercado aun teniendo déficit. Nosotros, habiendo hecho nueve reestructuraciones en el último siglo, o depende de cómo la cuente, 11, no tenemos esa credibilidad, la tenemos que construir. Entonces, creo que en algunos momentos es importante poder tener déficit fiscal, pero no que sea la regla y no cuando no tenés credibilidad. Entonces, el proceso de construcción de credibilidad con nuestros acreedores internacionales, con el mundo, con las estadísticas, está en proceso de reconstrucción y es importante seguir por este camino eh que hace que baje la inflación, que haya más crecimiento y más trabajo y desarrollo.
Soy optimista soy optimista con el camino y soy optimista con el crecimiento eh para 2026 y 2027.
¿Dependemos de los que pase en las elecciones de los Estados Unidos?
No, no creo. Todo el mercado emergente es, de alguna manera, dependiente de las tasas de interés que rijan en el mundo. Entonces, si hay más inflación en los Estados Unidos, obviamente no es bueno para nosotros, pero creo que no dependemos mucho de la elecciones de Estados Unidos, o sea, yo creo que hay que seguir el camino nuestro y espero que cuanto antes Argentina tenga de vuelta acceso a mercados internacionales para poder mostrar que somos un país cada vez más integrado al mundo como todos nuestros vecinos, porque Uruguay, Chile, Brasil, eh Paraguay tienen acceso constante al mercado internacional y eso les permite hacer management financiero normal para cualquier país, pero que en Argentina crea estreses innecesarios.
-¿Cuál fue el momento más crítico que viviste con Ualá?
Estábamos cerrando una ronda de inversión, creo que fue nuestra tercera ronda, nuestra serie C durante las PASO de 2019, cuando todos los activos argentinos bajaron 50% en un día. Obviamente eso te deja marcas, también estuvimos ahí en marzo de 2020 donde todo iba a cerrar y se tuvo que meter la Reserva Federal para inyectar liquidez en los mercados.
Este es un negocio financiero y las empresas cuando son exitosas son caminos de mucho tiempo.
Estando a año ocho de operaciones, la verdad que yo estoy muy feliz de desarrollar en el equipo no solamente la excelencia del producto y la atención al cliente que son nuestros nortes, pero también la resiliencia de poder navegar distintas situaciones y obviamente con una entidad financiera uno siempre tiene que tener el mayor tipo de cuidado de manejar responsablemente la macro, porque como dicen en Estados Unidos, si no te importa la macro, eso no implica que a la macro no le importe vos.
-Como líder, vos venías del mundo más financiero, corporativo y pasaste al mundo emprendedor, ¿Cuál fueron tus mayores aprendizajes?
Primero que nada, sigo aprendiendo todos los días, aprendo de mi equipo, trato de ser humilde, creo que es importante la humildad en la ejecución y también siempre hay que saber que hay días muy buenos y hay días muy malos y emprender es no es fácil, es extremadamente difícil.
Por cada buen día hay nueve difíciles, entonces tenés que tener un proyecto, lo digo siempre, donde ames tanto lo que hacés que ese día justifique los otros nueve.
-¿Te consideras exitoso?
No, no me considero exitoso para nada, cero. Es más, todo el tengo un terrible síndrome del impostor y todos los días me cuestiono mi lugar, así que no tampoco le pondría la misma energía si yo me considerara exitoso, pero te garantizo que no me considero exitoso.
-¿Influyente?
Tampoco. No creo que mi opinión importe, no creo ser tan importante. Creo que soy un emprendedor que volvió a la Argentina, siempre quise volver después de estar 13 años afuera. Ualá fue mi manera de volver, es el proyecto de mi vida y me pone muy orgulloso liderarla, pero no me creo tan influyente ni tan exitoso, al contrario, creo que todavía estoy en construcción y cuando nos comparan con Mercado Libre o con Nubank, la verdad que no creo que estemos a esa altura, pero estar en la misma oración que líderes tan exitosos nos llena de orgulloso.
-Te catalogan como empresario mileísta. ¿Te importa?
No, también me criticaron cuando empecé la empresa y el presidente era Macri. Me criticaron porque había tenido reuniones con él. Después, cuando fue elegido Alberto Fernández me llamaron para que para que fuera a verlo; fui me saqué una foto y me criticaron por haber ido a ver al presidente. Cuando te llama el presidente tenés que ir. Y también me criticaron en las redes, muchos mileístas, porque no era lo suficientemente mileísta y ahora me critican porque soy mileísta. No soy miembro del partido ni soy parte del gobierno de ninguna manera. He conocido al presidente, he debatido con el presidente, me ha gritado el presidente, me ha abrazado el presidente cuando estuvimos en Nueva York porque fui a hacer un panel con mi mentor, que es alguien que es cercano a él.
No me considero un actor político, soy empresario y soy independiente, en el sentido que no pertenezco a ningún partido político porque no me parecería adecuado en el rol en el que estoy. Después cada uno vota y siempre hablé desde que empecé como historiador económico de la importancia de una macroeconomía ordenada, con inflación más baja, con el la economía creciendo y con una pobreza descendiendo. Solo así se desarrolla el país y eso no es algo político. Sí apoyo el proceso de desinflación que viene llevando a cabo este gobierno como lo apoyé en el gobierno de Macri y también cuando Alberto Fernández dijo que iba a hacer eso, después no ocurrió. Pero yo creo que una inflación alta le pega más a los que menos tienen y creo en un país donde haya oportunidades para todo el mundo.
-¿Cuáles crees que son los desafíos de hoy del sector financiero en la Argentina?
Creo que falta un montón de innovación, creo que falta un montón de digitalización. En Argentina, obviamente, el año pasado hubo tasas de interés muy altas que le pusieron un freno a la actividad, al desarrollo y al crecimiento. Ahora han bajado. Lo que nosotros tenemos que lograr es una Argentina que tenga inflación baja y tasas acordes a que haya crecimiento muy alto. Tenemos que hacer un catch up después de años de crecer menos del potencial. Argentina en los últimos 20 años o más viene creciendo muchísimo menos de su potencial.
Entonces, es necesario tener tasas bajas y estables y una inflación baja que atraiga talento e inversión de afuera.
Y el desarrollo de toda la región es desarrollar más una clase media que es necesaria, mientras tenemos un boom demográfico donde nosotros tenemos una oportunidad demográfica, toda América Latina incluida México, Brasil, Colombia, que el resto del mundo no tiene porque somos una sociedad todavía joven.
Entonces, como decía García Márquez en su discurso cuando ganó el Nobel, ‘la respuesta ante la tragedia de América Latina es la vida’, pero no va a ser siempre así. Porque la demografía cambia en todo el mundo. Entonces, aprovechemos esa vida cuando la tenemos y hay que seguir desarrollando la clase media para que baje la pobreza.
-¿Cómo te ves vos y cómo lo ves a Ualá en 10 años, 15 años?
Más viejos, pero con la misma energía. Quiero que Ualá sea el banco de retail más grande de la Argentina. Creo que tenemos todo para lograrlo. Creo que siempre tenemos que mantener el foco en el cliente, que el cliente esté contento y desarrollar cada vez más servicios financieros que sean justos, transparentes y abiertos en un mercado que no siempre lo fue. En 10 años va a seguir esa siendo nuestra misión y yo acompañaré de donde sea. Mientras sea lo correcto que yo lidere, ahí estaré y cuando haya mejor gente que yo para hacerlo, también tendré que dar un paso al costado porque el proyecto es más importante que cualquier individuo.
El cementerio está lleno de gente indispensable, no me considero indispensable para Ualá y me trasciende el proyecto, me trasciende la misión y así debe ser como cualquier empresa que no dependa de una persona.
Además, creo que las nuevas generaciones quieren trabajar en proyectos así, no en proyectos personalistas y verticalistas, por eso tratamos de tener una organización meritocrática y horizontal y no verticalista o personalista.
