Hasta hace algunos años la trayectoria del mercado brasileño de animación difícilmente inspiraría un itinerario atractivo. Sin embargo, iniciativas recientes muestran que la producción nacional se tornó capaz de rendir muchas buenas historias.
Ese cambio de escenario es reflejo de una combinación de factores. La buena aceptación de iniciativas pioneras en la TV paga, como la serie Peixonauta, abrió camino a otras producciones. Al mismo tiempo, los estudios brasileños comenzaron a buscar maneras de reducir los costos, como la coproducción internacional, y ganaron fuentes de financiación exclusivas, como líneas de crédito del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).
Entre las producciones pioneras, además de Peixonauta, de la TV Pinguim, están Princesas del Mar, de Flamma Films, Escola pra Cachorro, de Mixer, y Meu Amigaozao, de 2D Lab. Desde 2008, vienen conquistando la audiencia en canales de TV por cable como Discovery Kids y Nickelodeon, inclusive en el exterior.
Una oleada de nuevas productoras de animación surgió como consecuencia de esos proyectos, dijo Kiko Mistrorigo, vicepresidente de la Asociación Brasileña de Productoras Independientes de TV (ABPI-TV). Actualmente, cerca de 65 empresas se dedican a esa vertiente, con algún proyecto en curso.
Hasta 2012, el mercado de animación moverá u$s 100.000 millones en el mundo, prevé Ernst & Young. No hay números disponibles sobre el mercado brasileño, pero las compañías del país están avanzando, a contramano de las limitaciones del mercado.
Copa Studio, en el mercado de animación desde 2008, finalizó 13 episodios de "Tromba Tren", su primera creación. La serie fue una de las dos vencedoras de Anima TV, licitación del ministerio de Cultura que distribuyó 3,9 millones para la producción de 17 proyectos-piloto de animación.
Después de estrenar en TV Cultura y en TV Brasil, Copa Studio está buscando recursos para producir otros 13 episodios de la serie. El paso siguiente, es partir hacia una coproducción, dijo Felipe Tavares, productor ejecutivo de Copa Studio. La productora también está cerca de firmar un contrato de exhibición para toda América latina, a través de un canal de TV paga, afirma el ejecutivo sin brindar más detalles.
Otra ganadora del Anima TV, Zoom Elefante, del estado de Paraná, negocia la coproducción de lo que resta de la serie Carrapatos e Catapultas con empresas de Canadá y Australia. Estamos conversando también con un canal de TV por cable en Brasil, afirmó la productora ejecutiva, Lia Correia.
El sistema de coproducción es una de las maneras encontradas para lidiar con el alto costo de las producciones. En promedio, una temporada con 52 episodios de 11 minutos cada uno demanda 18 meses de trabajo, 180 profesionales y presupuestos que varían de 3 millones a 12 millones, dijo Mistrorigo.
El modelo de coproducciones internacionales se sigue en varios países, según Tiago Mello, director ejecutivo de Mixer. Las únicas excepciones son Estados Unidos, que poseen un mercado consumidor fuerte, y Japón, que trabaja con técnicas muy características de la animación, como el manga afirmó.
La creación de mecanismos específicos para la animación, como el Anima TV, es otra tendencia reciente en Brasil. En el BNDES existen tres líneas de apoyo, con recursos reembolsables y no reembolsables. Para largometrajes de animación, el banco destinó 8,2 millones, distribuidos entre 15 proyectos.
Según Luciane Gorgulho, jefe del departamento de cultura, entretenimiento y turismo del BNDES, la animación es uno de los sectores audiovisuales más promisores debido a su potencial de aceptación en el exterior. "El ciclo de vida es más largo y se puede adaptar a diversos medios de comunicación", señaló.
Sin embargo, alianzas con socios extranjeros no son sinónimo de éxito. El tema central, coinciden los profesionales del sector, es el modelo de acuerdo. Hay dos grandes vertientes: una, dominada por China e India, es prestar servicios de producción, prácticamente bajo el régimen de tercerización. La otra, considerada la más importante, es invertir en la creación de propiedad intelectual. ¿El motivo?. Es de esta forma, creando los personajes y teniendo el control sobre ellos, que los estudios pueden ganar dinero con las licencias de los productos, la fuente de ingresos más atractiva en el sector. Este es el momento para que el país se posicione como creador de contenidos originales, dijo Reynaldo Marchezini, ejecutivo jefe de Flamma Films.
Le empresa HGN, que presta servicios a grupos como Disney desde hace más de 20 años, decidió aprovechar el momento favorable para invertir en la creación de contenido propio. Además de un largometraje, desarrolla los primeros episodios de la serie Nutriamigos. En la búsqueda por incentivos, la compañía de San Pablo está discutiendo una sociedad con un coproductor canadiense y conversa con TV Cultura.
Cuando se tiene una marca, las ganancias comienzas a venir de otras formas, como internet, juegos y música", dijo Haroldo Guimaraes, fundador de HGN.
Sumatra, también de San Pablo, actúa desde 2004 con animación para publicidad y ahora invierte en entretenimiento. En febrero, cerró un acuerdo de coproducción con la estadounidense ToonZone para la serie "Tiny Warriors".
Con un presupuesto de R$ 8 millones, el proyecto en 3D es una creación de David Feiss, del diseño A Vaca e o Frango, y cuenta con profesionales que trabajan en éxitos como Bon Esponja. Con destacados nombres en el proyecto, es más fácil atraer a un inversor, dijo Eduardo Gurman, productor de Sumatra. "Es una oportunidad para estructurarnos como primera productora de 3D en América latina", agregó.