

El real valorizado y el calentamiento del mercado brasileño acentuaron la curva de evolución salarial en el país. Según una investigación sobre remuneración de ejecutivos realizada por la consultora Robert Walters, la aceleración es notable en áreas como la de finanzas, donde Brasil llega a superar, en algunos casos, el promedio de mercados como Europa, Estados Unidos y China.
Según el director de operaciones Frédéric Ronflard, la mayor inflación salarial se observa en el caso de ejecutivos con más de diez años de experiencia, en la denominada alta gerencia. En tanto, en los niveles de entrada, los salarios continúan más bajos en comparación con otros mercados. Sin embargo, en el caso de profesionales con experiencia de hasta ocho años, la remuneración es equivalente. El problema es que los salarios suben muy rápido. En cargos de liderazgo, el brasileño se tornó demasiado caro, afirmó.
Los jefes de tesorería brasileños, por ejemplo, ganan más que los ejecutivos de Londres, Nueva York, Shangai, París y Madrid. En la posición de CFO (director de finanzas) y jefe de contraloría, Brasil supera los mercados español, chino y francés, pero la tendencia es que supere también a otros países. La contraloría aún es un área poco desarrollada en Brasil y debe crecer más a partir de este año, afirmó Ronflard.
El informe registró también los salarios de áreas como recursos humanos, donde la tendencia de crecimiento en la remuneración se repite. El salario de un director de RH en el país, por ejemplo, varía de R$ 240.000 a R$ 455.000 por año, de acuerdo con el grado de experiencia profesional. Esa misma posición en Londres tiene sueldos promedio de R$ 363.000 y, en Shangai, de R$ 280.000. "El RH se está tornando más complejo y segmentado en Brasil, lo que valoriza al profesional especializado. Al mismo tiempo, faltan competencias básicas, como conocimiento de idiomas".
En el área jurídica, Ronflard destacó el movimiento de oficinas internacionales llegando al país, lo que provoca una disputa por talentos con hasta cinco años de experiencia. Por otro lado, empresas de todos los sectores también piden profesionales para sus departamentos jurídicos. Sin embargo, en ambos casos, los salarios no llegan a superar el promedio de los otros mercados. Existen muchos abogados en Brasil, pero pocos con el perfil deseado, conocimiento de idiomas y buena formación. Solamente aquellos que se destacan son muy bien remunerados, dijo.
En el sector tributario, la demanda por cargos como el de director, cuyo salario en el país varía de R$ 200.000 a R$ 345.000 por año, aumentó. Además de muy valorizado en el mercado, ese profesional no puede sustituirse por un expatriado. Es difícil hacer que alguien que no es brasileño entienda el complejo sistema de impuestos del país, comentó.
El director de Robert Walters explicó que, incluso con dificultades puntuales, buscar expatriados fue una solución más barata para las empresas internacionales que atraer un candidato local. Traer un extranjero con mujer y dos hijos puede ser más ventajoso que hacer una oferta salarial para un brasileño, reveló.
Según Ronflard, en determinados segmentos, el ejecutivo sólo acepta cambiar de empleo con 50% o 60% de aumento, lo que sorprendió a los departamentos de recursos humanos de las multinacionales.
Muchas organizaciones quieren expandir sus negocios en Brasil para aprovechar este buen momento, pero se ven perjudicadas por la visión inmediatista de los ejecutivos del país en relación a los salarios. Tienen dificultades para entender el concepto de salario anual. Para valorizar un paquete global, que incluye bonos y beneficios de largo plazo, es preciso tener una idea de permanencia en la empresa, a lo que el brasileño no está acostumbrado.










