La búsqueda de soluciones ante el aumento de la criminalidad ha llevado a diversas administraciones a mirar hacia Centroamérica. Este fue el caso de Chile, donde la comuna de La Florida ha puesto en marcha un plan de seguridad integral que toma elementos del “modelo Bukele”, adaptándolos a la realidad local para combatir el avance del crimen organizado y garantizar la paz de sus residentes.
Esta iniciativa no solo se limita a un aumento de la presencia policial, sino que incluye una reestructuración profunda de las fuerzas de seguridad ciudadana, con equipamiento táctico avanzado y una doctrina de intervención directa en zonas de alta complejidad. El objetivo es claro: recuperar el control territorial que ha sido amenazado por bandas delictivas en los últimos años.
El nuevo esquema de seguridad contempla el uso de tecnología de punta y patrullajes de alto impacto. Se ha dispuesto una flota de vehículos blindados y drones de vigilancia que operan las 24 horas, permitiendo una respuesta inmediata ante cualquier incidente. Este despliegue busca emular la eficiencia operativa vista en El Salvador, donde el control estricto de los puntos de acceso y la presencia permanente de agentes han sido claves para la reducción de homicidios.
Habrá 6 infraestructuras que se instalarán en esta primera etapa y estarán ubicados estratégicamente en los sectores de Las Perdices con Macul Alto; El Hualle con Rojas Magallanes; Santa Amalia con Avenida La Florida; Vicuña Mackenna con Diego Portales (Plaza Los Copihues); Los Quillayes con Santa Raquel; y Las Gardenias con Santa Raquel.
Además, el plan incluye la creación de unidades especializadas entrenadas en tácticas de intervención rápida. Estas fuerzas cuentan con equipamiento de protección balística y sistemas de comunicación encriptados, asegurando que los operativos en barrios conflictivos se realicen con la máxima eficacia y seguridad tanto para los agentes como para los vecinos.
Prevención y control de identidad: Los pilares de la nueva estrategia
Más allá de la fuerza operativa, la administración ha puesto énfasis en el control de identidad preventivo y la recuperación de espacios públicos. Siguiendo la premisa de que el orden visual y la presencia estatal inhiben el delito, se han intensificado los operativos para erradicar focos de delincuencia que operaban bajo la fachada de comercios informales o viviendas abandonadas.
Otras ciudades latinas como Medellín y Bogotá tienen centros comunitarios de seguridad vinculados al urbanismo social; Barcelona y Madrid, con puntos de atención ciudadana descentralizados; Nueva York y Los Ángeles, con módulos de policía de proximidad; y Tokio, a través de los llamados Koban, que son pequeñas casetas policiales.
La estrategia también integra un fuerte componente de participación ciudadana. A través de aplicaciones móviles y sistemas de alerta vecinal conectados directamente con la central de seguridad, los residentes se convierten en “ojos en la calle”, permitiendo que el despliegue inspirado en las políticas de Nayib Bukele tenga una base de apoyo social sólida. Con estas medidas, La Florida busca posicionarse como el referente de seguridad más robusto de la región, priorizando la tranquilidad de las familias sobre la impunidad de los delincuentes.