

Tirar unas gotas de aceite de oliva sobre las bisagras de las puertas es una técnica recomendada para eliminar el chirrido que producen al abrirse o cerrarse. El aceite actúa como lubricante natural sobre las piezas metálicas, reduce la fricción y silencia el ruido de forma inmediata. No requiere herramientas ni conocimientos técnicos y usa un producto presente en casi todos los hogares.
El chirrido ocurre cuando las partes metálicas de la bisagra rozan entre sí por falta de lubricación o acumulación de suciedad. El aceite de oliva, por su naturaleza viscosa, recubre el perno y las hojas de la bisagra con una capa protectora que reduce esa fricción. Aunque existen productos industriales específicos, esta alternativa casera funciona de inmediato sin ningún costo adicional.
Por qué el aceite de oliva sirve para las bisagras de las puertas de la casa
El aceite de oliva lubrica la superficie metálica de la bisagra y permite que sus partes móviles se desplacen con menos resistencia. Al abrir y cerrar la puerta varias veces tras la aplicación, el aceite penetra en la bisagra y la reducción del ruido se nota casi de inmediato.
Para una aplicación limpia y precisa, se recomienda usar una pipeta o hisopo de algodón, concentrando el aceite sobre la bisagra y evitando el contacto con la madera o la pintura. Si el chirrido persiste, basta con repetir el proceso.
Cómo aplicarlo paso a paso
- Identificar la bisagra que produce el ruido abriendo y cerrando la puerta despacio.
- Aplicar unas pocas gotas con pipeta, hisopo o trapo limpio.
- Abrir y cerrar la puerta varias veces para distribuir el aceite.
- Retirar el excedente con un paño seco para evitar manchas.

Cómo usar el aceite de oliva en las puertas de la casa sin cometer errores
El error más común es aplicar demasiado aceite, lo que genera goteos y manchas. Una cantidad pequeña es suficiente. Antes de lubricar, conviene revisar si hay tornillos sueltos en la bisagra, ya que eso también puede causar el ruido.
La lubricación con aceite de oliva es una solución temporal que requiere reaplicación periódica. Si el problema persiste, puede indicar una bisagra mal instalada o al final de su vida útil, lo que exige reemplazar el herraje o reajustar la puerta.













