Una de las problemáticas más conocidas a la hora de realizar limpiezas en el hogar es cómo hacer con los vidrios y las ventanas para que queden con un acabado uniforme, sin huellas ni marcas.
Rociar agua con fécula de maíz, también conocida como maicena es uno de los métodos caseros más eficaces a la hora de lidiar con esta tarea del hogar.
Para qué sirve rociar agua con maicena en las ventanas
Mezclar agua con maicena y aplicarla sobre los vidrios y ventanas es un truco eficaz a la hora de eliminar manchas, huellas y marcas. A diferencia de otros limpiadores, la maicena no actúa como desengrasante químico.
Su efecto se debe a que sus partículas finas ayudan a desprender la suciedad superficial y absorben parte de la grasa y la humedad, lo que puede reducir las marcas que pueden quedar después de la limpieza con productos tradicionales.
Cómo preparar la mezcla de agua con maicena
Para esto se necesitan 2 tazas de agua y una cucharada de maicena.
- Colocar el agua y la maicena en un pulverizador
- Agitar hasta que la maicena quede distribuida en el líquido
- Rociar la mezcla sobre el vidrio
- Limpiar con un paño de microfibra o papel
- Secar con otro paño limpio para evitar marcas
Antes de cada uso se debe agitar, ya que la maicena suele depositarse en el fondo.
Por qué recomiendan rociar agua con maicena en las ventanas
La maicena está compuesta por almidón, un polisacárido formado por gránulos muy finos. Cuando se aplica sobre el vidrio y se pasa un paño, esos granulosa actúan como un abrasivo extremadamente suave que ayuda a desprender restos de suciedad sin rayar la superficie.
El almidón puede absorber parte de la grasa y la humedad que hay presentes en las huellas de los dedos, facilitando su eliminación y dejando una superficie con menos vetas.