

Axial Seamount, el volcán submarino más activo de la costa del Pacífico, se acerca a una nueva erupción tras casi una década de calma. Ubicado a 480 kilómetros de la costa de Oregón, el volcán mide casi 1.100 metros de altura.
Ya muestra señales de presión similares a las previas a su última erupción, en 2015. Científicos de Oregon State University y la Universidad de Washington monitorean el fenómeno en tiempo real mediante una red de sensores submarinos.
Según sus últimos registros, el proceso de inflación del volcán ya superó el umbral que antecedió a la erupción anterior. La actividad sísmica diaria, sin embargo, todavía se mantiene baja.
¿Por qué se espera que el volcán más activo de la región entre en erupción?
El volcán atraviesa un proceso de inflación: el magma se acumula bajo la superficie y eleva lentamente el fondo marino. Ese mismo mecanismo precedió a las erupciones de 1998, 2011 y 2015.
Según los datos oficiales de monitoreo, el terreno ya recuperó por completo el nivel de inflación previo a la última erupción. Sin embargo, el ritmo de esa inflación se desaceleró en las últimas semanas, y los científicos aclaran que la erupción todavía no es inminente.
Para confirmar la proximidad del fenómeno, los especialistas siguen de cerca estas variables:
Señales que vigilan los científicos
- Nivel de inflación del fondo marino
- Cantidad de sismos registrados por día
- Variaciones de actividad vinculadas a las mareas
- Comparación con los patrones de erupciones anteriores

¿Qué impacto tendría la erupción en la costa del Pacífico?
A pesar de su magnitud, la erupción no representa ningún riesgo para las personas ni para las ciudades costeras. El volcán se encuentra a más de 1.490 metros de profundidad.
Tampoco tiene relación con la actividad sísmica en tierra firme, por lo que no podría desencadenar un sismo ni un tsunami en la región.
El mayor impacto se daría en el ecosistema submarino: la lava puede cubrir por completo las fuentes hidrotermales donde habitan gusanos tubícolas, cangrejos y microorganismos únicos. Según registros de erupciones anteriores, esa vida marina suele recolonizar la zona en apenas unos meses.













