Una nueva emergencia sanitaria encendió las alarmas internacionales luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró un brote de ébola como “emergencia de salud pública de importancia internacional”.
El virus ya provocó decenas de muertes en África central y preocupa especialmente por la rápida propagación de una cepa rara para la que todavía no existe una vacuna aprobada.
Tanto Estados Unidos como otros países comenzaron a activar protocolos de monitoreo y control ante el temor de una expansión internacional del brote.
La OMS lanzó otra alerta mundial: ¿Cuál es el nuevo virus?
El virus detectado corresponde a la variante Bundibugyo, una cepa rara y poco frecuente del ébola que preocupa especialmente porque todavía no cuenta con vacunas aprobadas ni tratamientos específicos.
El brote se concentra principalmente en la República Democrática del Congo y Uganda, donde ya se registraron cientos de casos sospechosos y decenas de muertes. Según organismos sanitarios internacionales, el virus habría circulado durante semanas antes de ser identificado oficialmente, lo que facilitó la propagación en distintas comunidades y centros médicos.
La OMS advirtió que la situación es especialmente delicada debido a los conflictos armados, la falta de infraestructura sanitaria y la movilidad constante entre regiones fronterizas. Además, varios trabajadores de salud resultaron infectados durante las primeras etapas del brote.
Podría causar la próxima pandemia: ¿Cómo se transmite y por qué es un peligro?
Uno de los mayores temores de las autoridades sanitarias es que la cepa Bundibugyo del ébola no tiene actualmente vacunas comerciales aprobadas, a diferencia de otras variantes más conocidas del virus. Esto limita las herramientas disponibles para contener rápidamente los contagios.
El ébola se transmite mediante contacto directo con fluidos corporales infectados, objetos contaminados o personas fallecidas que portan el virus. La enfermedad puede provocar fiebre hemorrágica grave y tiene tasas de mortalidad históricas que oscilan entre el 25% y el 50% en la variante detectada actualmente.
Aunque desde Centers for Disease Control and Prevention (CDC) aseguraron que el riesgo para Estados Unidos continúa siendo bajo, ya se activaron protocolos de vigilancia internacional y monitoreo de posibles exposiciones.