Un asombroso y nuevo descubrimiento relacionado con el legendario Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del Mundo Antiguo, logró completar nuevos capítulos de su historia: rescataron 22 bloques monumentales que permanecieron sumergidos durante más de 1,600 años bajo el mar Mediterráneo.
Este hallazgo supone un avance clave para la reconstrucción de una de las obras más impresionantes de la antigüedad, que había quedado en ruinas durante siglos.
Hallaron una de las siete maravillas del mundo: historia de este ícono de la antigüedad
A comienzos del siglo III a.C este faro alcanzaba unos 100 metros de altura y su función era guiar a los navegantes del Mediterráneo. Tras siglos de deterioro, el monumento fue abandonado en 1,303 y quedó en ruinas, aunque posteriormente muchas de sus piedras se reutilizaron para construir la fortaleza de Qaitbay.
En ese marco y a 30 años de los primeros hallazgos sumergidos del faro, una misión conjunta entre franceses y egipcios logró recuperar algunos de los elementos más imponentes hasta el momento.
Hallaron piezas sumergidas de una de las siete maravillas: qué lograron rescatar
Los investigadores extrajeron diversos bloques de gran valor histórico y también arquitectónico, entre ellos
- Dinteles y jambas de la entrada monumental
- Grandes losas de la base
- El umbral del faro
- Partes de un pilono con puerta que combina estilos antiguos
Estos hallazgos forman parte del programa PHAROS, que tiene como objetivo crear un nuevo faro digital que imite a este ícono.
El proyecto científico para reconstruir digitalmente esta maravilla mundial
El equipo, liderado por la arqueóloga Isabelle Hairy del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) analizará y escaneará de forma tridimensional cada bloque.
“El objetivo de esta operación excepcional y espectacular es estudiar y escanear estos elementos arquitectónicos para añadirlos a los aproximadamente cien bloques ya digitalizados bajo el agua durante los últimos 10 años”, afirma el CNRS.
Se buscará crear una pieza idéntica pero digitalizada que permita reconstruir su estructura y conocer detalles de su historia que hasta el momento permanecen como incógnitas, fomentando a que nuevas generaciones conozcan esta construcción.