

Un equipo internacional de arqueólogos confirmó el hallazgo de una ciudad medieval sumergida en el lago Issyk-Kul, en Kirguistán, oculta bajo el agua durante más de seis siglos. Los investigadores identificaron calles, edificios públicos y un cementerio musulmán a apenas uno o cuatro metros de profundidad.
Los trabajos fueron liderados por Maxim Menshikov, del Instituto de Arqueología de la Academia Rusa de Ciencias (IARAS). El equipo relevó cuatro zonas en la costa noroeste del lago durante el otoño de 2025, con buzos, drones submarinos y perforaciones de sedimento.
¿Qué es la ciudad sumergida del lago Issyk-Kul?
Los arqueólogos hallaron muros de ladrillo cocido, una piedra de molino y fragmentos decorativos que sugieren la presencia de una mezquita, baño público o madrasa. La magnitud del conjunto llevó al equipo a concluir que se trató de una ciudad considerable o un centro comercial de importancia regional.
El asentamiento habría formado parte de la Ruta de la Seda. El Programa de Rutas de la Seda de la UNESCO documenta que las rutas caravaneras del Tian Shan vinculaban esos valles con la región de Issyk-Kul, transportando seda, metales, ideas y religiones.
Los especialistas estiman que un sismo de gran magnitud ocurrido en los primeros años del siglo XV habría hundido el asentamiento. El lago Issyk-Kul es una cuenca endorreica —sin río de salida—, por lo que cualquier variación en el nivel del agua sepultó las construcciones costeras exactamente donde los buzos las encuentran hoy.
Lo que encontraron los buzos
- Zona 1: muros de ladrillo cocido, molino de piedra y fragmentos de edificios públicos
- Zona 2: necrópolis de unos 300 por 200 metros con tumbas orientadas hacia La Meca
- Zonas 3 y 4: plataformas de construcción, muros bajo sedimento y restos de viviendas

¿Por qué este descubrimiento es tan importante?
El cementerio islámico es uno de los hallazgos más reveladores. Los cuerpos fueron depositados sobre su costado derecho con el rostro orientado hacia La Meca, una práctica funeraria característica del islam de los siglos XIII y XIV.
El equipo recuperó restos de al menos un hombre y una mujer para su análisis. La erosión del oleaje ya destruye partes de la necrópolis, lo que convierte la documentación urgente en una prioridad científica.
Para establecer fechas precisas, los investigadores aplican dendrocronología —análisis de anillos de crecimiento en vigas de madera— y datación por radiocarbono. Ambas técnicas buscan vincular la desaparición de la ciudad con alguno de los sismos documentados en el siglo XV.
A medida que el equipo combine relevamientos subacuáticos, fuentes históricas medievales y fechados de laboratorio, las ruinas dispersas en el fondo del lago irán tomando la forma de una ciudad viva sobre la Ruta de la Seda.













