Tras casi diez meses de negociaciones en el Consejo de Salarios, la Cámara de la Industria Láctea del Uruguay (CILU) informó que no se ha logrado un acuerdo salarial en el sector y atribuyó la falta de avance a las reiteradas medidas de fuerza impulsadas por la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL). En un comunicado, la cámara subrayó que la “paz laboral es indispensable” para el funcionamiento y la sostenibilidad de la actividad.

La CILU detalló que su última propuesta incluye una partida adicional para los trabajadores a cambio de la firma de “una cláusula de paz idéntica a la firmada en agosto de 2022”, un ajuste extra para los salarios de la primera franja, días libres por mudanza y por violencia de género, y un compromiso empresarial de capacitar ante la introducción de nuevas tecnologías. Según los empresarios, se trata de un “esfuerzo significativo por alcanzar un acuerdo” para los 14 meses restantes del convenio.

Sin embargo, la cámara lamentó que la respuesta de la FTIL haya sido la realización de paros, que —afirmó— “imposibilitan un desarrollo adecuado y productivo” del ámbito y generan “mayores riesgos para la estabilidad futura de toda la cadena láctea”. El comunicado vincula esos riesgos con un contexto externo adverso: el incremento de importaciones derivado del acuerdo con la Unión Europea, que presiona la competitividad del sector local.

La disputa abre interrogantes sobre el abastecimiento y la operación de plantas en el corto plazo, así como sobre la capacidad del sector para consolidar inversiones en modernización si persisten los conflictos laborales. Tanto empresarios como sindicalistas mantienen abierta la puerta al diálogo: la CILU dijo estar interesada en continuar negociando “pero en clima de paz laboral”, mientras que desde la FTIL no se ha divulgado aún una contrapropuesta pública que revierta los paros.